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Drabble shop {03}. SuChen.
sábado, 9 de marzo de 2013 1:12 6 comments
El corazón de JongDae estaba
hecho trizas. Ya no era más ese sonriente y dulzón chico, si no el “nuevo”,
frio y desconfiado JongDae que nunca más sufriría. Pero él llego para mostrarle
que de las peores experiencias poco se aprende, ese cálido y confiado chico
perturbaba la tranquilidad de JongDae y pronto iba a enseñarle que no todo está
perdido.
{Resumen/Idea: Miao-sshi}
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Minutos después de que la
última relación de JongDae llegara a su fin, éste se percató de que, en las
relaciones que su vida amorosa comprendía desde sus inicios, seguían un patrón
que el castaño deseó nunca haber notado; y lo primero que hizo al percatarse,
fue comenzar a construir un muro invisible a su alrededor. Uno que tenía como
único propósito el protegerle de cualquier tipo de ataque externo que amenazara
con demostrarle cuán débil, en el sentido emocional de la palabra, había sido
todo el tiempo y especialmente después de su última relación.
Cada vez que JongDae decidía
confiarle sus sentimientos a una nueva persona, terminaba igual o más herido de
lo que estaba al inicio. Y al final, cuando supo que la última persona en quien
había confiado había estado saliendo con alguien más desde mucho antes que esta
decidiera ponerle fin a la relación que mantenía con él; JongDae decidió que
había atravesado demasiadas veces por la misma historia como para arriesgarse a
confiar de nuevo.
Así que después de días
pensando en cuán tonto había sido; de semanas sin ánimos de salir de casa más
que para ir a trabajar, sin siquiera tomarse unos segundos para mirar a su
alrededor unos segundos, dándose el tiempo suficiente para notar cuán
equivocado estaba, JongDae tomó la decisión de alejar por completo a aquellos
que intentaran acercarse más de lo que él había impuesto como el límite.
Su mejor amigo insistía en que
era la peor idea que había escuchado por parte suya, pero él no necesitaba la
opinión de nadie al respecto. Había tomado la decisión para protegerse y no estaba dispuesto a cambiarla solamente
porque a su mejor amigo le parecía 'demasiado'. Sobre todo cuando, después de
un par de meses, JongDae podía notar claramente lo diferente que eran los
resultados de aquel plan.
Usualmente, después de un par
de meses después de que su relación con alguien llegaba a su fin, JongDae desperdiciaba
todo el fin de semana en el departamento de su mejor amigo, rogando de la forma
más sutil por un poco de compañía, mientras que el resto de la semana se
escapaba de sus manos entre el trabajo y el exceso de tiempo que ocupaba a la
hora de dormir, todo con el único propósito de estar en el exterior por la
menor cantidad de tiempo que le fuera posible. Sin embargo, tras seguir por el
mismo plazo de tiempo las pocas reglas que conformaban su pequeño plan de ‘recuperación’,
ahora sus fines de semana se escurrían entre sus dedos en un abrir y cerrar de
ojos; con las horas convirtiéndose en segundos en el interior de cada bar al
que visitaba, usualmente ingiriendo solamente una o dos copas de alcohol en
toda la noche, estando demasiado ocupado en la pista de baile con ‘el chico en
turno’, quien por supuesto se percataba de cuán lejos estaba de lograr algo con
él al día siguiente; cuando llamaba al número de móvil que JongDae le había
dado y que al final no era más que un conjunto de números acomodados al azar.
JongDae se sentía vacío (en
ningún momento sintiéndose más alegre o más miserable), por supuesto, pero
cualquier cosa era mejor que pasar los días preguntándose qué era lo que le
faltaba para ser lo suficiente bueno como para que sus parejas no decidieran
irse un día con otra persona, y que él tuviera que enterarse unos días después
de que 'ya era hora', porque aquella pareja había estado saliendo con esa otra
persona desde mucho antes de terminar con él. Si sentirse vacío significaba a
la vez saber que nadie volvería hacerle lo mismo, entonces JongDae no tenía
problema con ello.
Durante un tiempo (demasiado
corto) todo pareció mejorar. Al menos hasta que JongDae notó que el plan no
solamente estaba cambiando su forma de lidiar con la ruptura, sino que también
estaba cambiando su forma de actuar.
Dar un número falso de móvil a
algún chico que había conocido en algún bar rápidamente cambió a jugar con
cualquier chico que pareciera interesado en él y el castaño no se dio cuenta
sino hasta que uno de sus compañeros de trabajo se convirtió en una de las
víctimas del ‘nuevo’ JongDae, quien solamente buscaba un poco de atención, sin
estar dispuesto a dar nada a cambio. Entonces era demasiado tarde como para
detenerse… o al menos eso fue lo que parecía en un principio.
JunMyeon no estaba muy seguro
de querer acercarse en ese instante, pero el hecho de que nunca había visto a aquel
chico que había entrado instantes atrás a la tienda de regalos en la que estaba
trabajando (temporalmente, esperaba), le hacía pensar que solamente tendría una
oportunidad para conocerle y a decir verdad, no estaba dispuesto a dejar que se
escapara. Llevaba tanto tiempo sin acercarse a nadie con intenciones de iniciar
una relación, que decidió confiar en que el chico que acompañaba a aquel
castaño, era hermano de éste aún si no se veían siquiera un poco parecidos.
Una oportunidad, JunMyeon, pensaba, es ahora o nunca.
Porque cuando aquel chico en la
tienda de regalos se acercó, apoyando su mano sobre el hombro del castaño y
esbozando la sonrisa más hermosa que éste había visto a lo largo de su vida;
JongDae no pudo notarlo, pero su muro comenzó a romperse desde la base.
“¿Buscas algo en especial?” El
castaño le miró inseguro por unos segundos, esperando que el más bajo (no tan bajo, pero podía notar la diferencia de
estaturas claramente) alejara su mano de él, esbozando una sonrisa apenas perceptible en
cuanto éste lo hizo.
“No” respondió simplemente,
volviendo la mirada hacia la sección de tarjetas frente a la que se encontraba.
“solo estoy acompañando a mi amigo; quien es el que podría necesitar tu ayuda.”
JunMyeon le siguió mirando por
unos segundos, mordiéndose ligeramente el labio inferior mientras intentaba
pensar en la mejor manera para llamar nuevamente su atención sin hacerle enojar;
probablemente sin poder notar lo incómodo que JongDae comenzaba a sentirse ante
ello. El castaño ya no estaba acostumbrado al tipo de miradas que el más bajo
estaba dirigiéndole; aquellas en las que no podía sentir deseo, sino
simplemente curiosidad.
Fue entonces, cuando JunMyeon
decidió hablar nuevamente, que el castaño sintió su muro temblar y la ola de
pánico extendiéndose en su interior a causa de ello. “Escucha, sé que
probablemente esto es molesto y estoy casi seguro de que la respuesta será ‘no’,
pero hey,” cuando el más bajo dejó escapar una leve risa, JongDae volvió a
mirarle, esperando que lo que ocurría en su interior no tomara el control de
sus expresiones faciales “no pierdo mucho con intentar, y… te prometo que
tampoco perderás mucho si me dejas hacerlo, así que, ¿qué dices si me das el
número de tu móvil y me dejas invitarte a salir alguna vez?”
JongDae simplemente esbozó una
media sonrisa, pensando que darle un conjunto de números acomodados al azar le
pondría un fin a la sensación de pánico que había hecho que el ritmo de sus
latidos aumentara en un abrir y cerrar de ojos.
Sin embargo, aquel día no fue
capaz de darle a JunMyeon un número inexistente, y el más bajo descubrió en
cada cita con JongDae lo herido que éste se encontraba y cuánto esfuerzo había
puesto el castaño por evitar que cualquier persona volviera a lastimarle. Desde
entonces, su propósito durante todo el tiempo que había estado saliendo con el
menor, había sido el de borrar cada una de las malas experiencias por las que
el castaño había tenido que pasar para llegar a él.
Con cada beso, fuera suave o
ardiente, JunMyeon estaba decidido a eliminar hasta el último rastro de los
labios que antes tocaron los de JongDae sin merecerlo. Con cada caricia, fuera
superficial o íntima, JunMyeon intentaba transmitirle de la mejor manera que sus
intenciones eran y seguirían siendo sinceras.
Cada vez que el cuerpo desnudo
del castaño se curvaba debajo del suyo, dejando escapar los sonidos más
seductores a través de labios entreabiertos; los cuales la mayoría de las veces
eran apresados entre los suyos, JunMyeon se preguntaba si el muro que JongDae
había construido para mantener a las personas tan alejadas de sus sentimientos
como fuera posible, se encontraba ya hecho trizas como en algún momento lo
estuvo su corazón.
Porque si no lo estaba, JunMyeon estaba
dispuesto a seguir intentando por el tiempo que fuera, hasta lograr que JongDae
regresara a ser aquel chico sonriente y dulzón que lamentablemente, no había
podido conocer desde el principio, y en ese momento, hacerle saber que estaba
dispuesto a entregarle todo aquello que las personas que estuvieron
anteriormente a su lado no pudieron entregarle.
JunMyeon estaba decidido a ser
el único adhesivo que mantuviera cada pedazo del corazón de JongDae en su
lugar.
Etiquetas: Drabble, EXO, SuChen |
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