You're such a gorgeous nightmare
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Stahp luck, chapter nine.
sábado, 5 de enero de 2013 2:46 2 comments

09. Only learned the bad things (about that lonely troll)
KaiChen










En algún punto entre la película que acababa de terminar y el programa de cocina que por alguna razón había llamado su atención al momento de cambiar el canal de televisión aún cuando cocinar no era algo que particularmente le gustara (Chen solamente sabía lo básico en cuanto a comida; las bebidas eran su verdadero talento, por lo que asumía que si seguía mirando, era porque tenía algo de hambre), JongDae había olvidado la razón por la que asumía que ahora se encontraba recostado en su cama en lugar de estar en el trabajo.

Kris había dicho algo sobre 'necesidad' por la mañana, cuando había intentado entrar al café para comenzar con su turno del viernes, pero en el momento en el que había comenzado a pensar en ello, JongDae no pudo entenderlo. ¿Necesidad de qué, exactamente?

El castaño simplemente rió ante la idea que rápidamente se apoderó de su mente. Seguramente alguno de sus primos necesitaba dinero otra vez, es decir, ¿por qué no?, la idea no era tan ilógica si consideraba que YiFan le había enviado a casa un par de veces por lo mismo; aunque en aquellas veces le había dicho de que se trataba de aquello y nunca le había dado libre todo el fin de semana.

JongDae simplemente se encogió de hombros. Quizás solo estaba bromeando cuando dijo ‘todo el fin de semana’.












"¿Qué haces aquí?, ¿no te dije que te quedarás en casa el fin de semana?"

O quizás no.

"No.” Si. “No sé qué hacer con el tiempo libre, Kris, ¿sabes lo que hice todo el día de ayer?" Cuanto más intentaba el castaño encontrar una forma de evadir el cuerpo del mayor frente a la entrada de la cocina del café y entrar, el ceño del más alto parecía fruncirse de manera más pronunciada. Dejar que el más bajo lograra entrar no era una opción. "¡Estuve mirando incluso el canal de cocina!... Kris, por favor, necesito volver al trabajo." Ante aquello último, la expresión del rubio se tornó más tranquila. JongDae había bajado el rostro al final de la frase, intentado de esa manera que el mayor no notara la media sonrisa que se formó sobre sus labios en cuanto le escuchó dejar escapar un suspiro de derrota. Eran momentos como esos en los que se sentía orgulloso de haber intentado hacerse más cercano a Kris; los años de conocerle siempre jugaban a su favor en cuanto se trataba de convencerle de hacer algo que no le agradara.

Al menos normalmente funcionaba. "Lo siento Chen, pero no puedo dejarte trabajar tanto, es inhumano." El menor levantó el rostro al escuchar aquello, mirándole con los ojos tan abiertos como le fue posible. ¿Se había levantado tan temprano solamente para que Kris le enviara de nuevo a casa, en donde no tendría nada que hacer sino hasta el anochecer? (Si es que SuHo se dignaba a aparecer esa semana, claro).

"¡Lo dices como si me hicieras trabajar como a un esclavo!" JongDae sabía que era inútil insistir (es decir, el hecho de que Kris estaba impidiendo que siquiera entrara a la cocina del lugar lo hacía un poco, muy obvio), pero nada le costaba el hacerlo. Quizás si insistía lo suficiente, el mayor cedería.

Nope.

"Ve a casa, Chen, llama a tus amigos y hagan una fiesta o algo, te veré hasta el lunes."

Fue lo único que el mayor se había dignado decirle en el resto del fin de semana. No había contestado a sus llamadas o respondido a sus mensajes de texto siquiera –Chen incluso se había preocupado, pensando que quizás había tenido un grave accidente durante su ausencia–.

El resto de su fin de semana había pasado demasiado lento entre cada película o drama que había visto en la televisión. SuHo no se había aparecido tampoco ese fin de semana (había llamado el sábado, cuando JongDae iba de regreso a casa después de aquel intento por volver al trabajo, diciendo que estaba envuelto hasta el cuello con el trabajo –incluso había mencionado que ni con la ayuda de uno de sus amigos de la agencia había logrado avanzar con todas aquellas sesiones fotográficas, y el castaño no podía negar que sentía un poco de envidia–).

En su opinión,  había sido el fin de semana más horrible que había vivido en mucho, mucho tiempo.

No necesito descanso,  pensaba, lo único que necesito es distraerme, trabajar más.











"Oh no, no me harás esto de nuevo YiFan". No. No, no, no, no, ¡no!

JongDae había pensado que estaba a salvo de las ‘buenas acciones’ de Kris cuando estuvo poco más de un mes trabajando sin que éste dijera palabra alguna.

"Solamente es un fin de semana, Chen" Sólo es un fin de... ¡No! "ZiTao dice que te ha notado un poco cansado las últimas veces que ha venido a visitarnos" Definitivamente, el castaño tendría que recordarse más tarde lo tonto que había sido al obligar al rubio a acercarse al amigo de Minseok. De repente la sonrisa en el rostro de YiFan no le parecía tan amable como solía ser. Si no fuera por el hecho de que también se había visto al espejo en la última semana y entendía que el comentario de ZiTao se debía a que éste solamente quería lo mejor para sus amigos, hubiera pensado que todo aquello de los días libres era simplemente para molestarle. Porque a pesar de que ese no era su propósito, aquello les estaba saliendo a la perfección.

JongDae no notó que había estado mirando al más alto con los ojos entrecerrados sino hasta que notó su sonrisa tornarse algo incómoda. "¡¿Qué?!" En un día normal, el castaño se disculparía en cuanto notara el tono de su voz adquirir un tinte rudo –al menos con Kris–; pero ese no era un día normal, y JongDae se sintió orgulloso cuando escuchó la voz del contrario volverse inusualmente insegura.

"N-nada... Sólo vete, Chen, sal de fiesta esta vez, ¿está bien?, no te quedes en casa." Eran muy pocas las veces que la voz de Kris fallaba de esa manera. Muy, muy pocas desde que le había conocido.

“¿Esto tiene un segundo propósito?”

“¿Q-qué?, ¡no, claro que no!” Sinceramente, si el mayor tenía intención alguna de esconderle algo, debía hacer algo más que responder de esa manera tan carente de confianza mientras le miraba con los ojos tan abiertos. JongDae podía ser muy observador o no, pero la forma en la que el pánico escapaba de su mirada desde el momento en el que el menor formuló la pregunta, no era de las cosas más sutiles que le había visto hacer al momento de mentir.

Pero hasta que el castaño no encontrara indicios de que ‘el otro propósito’ fuera real, no le presionaría. Quizás era algo que enojaba a Kris, y el mundo sabe que un Kris enojado no es una idea muy atractiva, así que tras unos segundos, el menor dejó que su expresión se relajara un poco; un suspiro de derrota escapando de sus labios justo antes de que comenzara a caminar hacia la salida del café (esta vez al menos había podido trabajar por un par de horas, así que no regresaría tan temprano a casa). “Como sea, espero que al volver estés listo para contarme si no quieres que le pregunte a Sehun.”

Kris simplemente esbozó una media sonrisa, asintiendo en respuesta antes de que JongDae finalmente saliera del café.












¿En qué momento el menor notaría que Kris estaba haciéndole un favor al darle tantos días libres? Nunca. No mientras lo único que recibía al llegar a casa era silencio y un poco de desorden (aunque eso último solo en su habitación).

JongDae solamente frunció ligeramente el ceño en el momento en el que atravesó la puerta de la casa en la que había estado viviendo solo. Desde que su abuela había fallecido, lo último que deseaba era llegar a casa y estar rodeado por nada más que soledad. Indeseable soledad. Lo que más apreciaba del hecho de que Kris le dejara tomar todos los turnos que quisiera, era que de esa manera podía evitar volver a casa. Aún si últimamente se encontraba más cansado de lo habitual, en su opinión, cualquier cosa era mejor que pasar el tiempo a solas.

Por supuesto, jamás podría culpar a sus padres por aquello… después de todo quien había decidido quedarse en Seúl en lugar de irse al extranjero había sido él.

A pesar de que en ese entonces había sido en vano de alguna manera, considerando que la ‘relación’ que llevaba con aquel chico –la cual era la única razón por la que había decidido quedarse– había terminado tan pronto como había comenzado, JongDae no lamentaba haberse quedado. Después de todo, gracias a aquella decisión había conocido a Kris y a ZiTao. Lo único que no soportaba era no tener a nadie.

Cuánto extrañaba la relación disfuncional que tenía con Chanyeol en momentos como ese, en el que nadie estaba a su lado ni siquiera para discutir.

Casi sin percatarse de ello, una leve sonrisa había aparecido en su rostro ante el fugaz recuerdo del  menor (aunque lo era solamente por un par de meses). JongDae le extrañaba, sin duda. Aún si su relación había sido imposible de mantener por un tiempo más prolongado que un mes. Incluso si la personalidad de cada uno había sido la causa de su rompimiento, Chen seguía pensando en él como una de las personas que le hacía sentir completo.

En algún momento en el transcurso de su vida tras el fallecimiento de su abuela y el darse cuenta cómo el tiempo no estaba a su favor en cuanto a encontrar compañía se trataba, JongDae había comenzado a detestar el hecho de haber dejado de intentar hacer que aquella relación (la cual fue la última en la que había estado) funcionara. Había comenzado a enojarse consigo mismo por el hecho de haberse alejado de Chanyeol, aún si sabía que quedarse a su lado sería una pérdida de tiempo. Después de todo, ni en el pasado, ni en el presente, ni en el futuro, sus personalidades, deseos o caminos se acomodarían para asegurar un destino en el que pudieran estar juntos.












“Sabes que no estás solo, ¿verdad?” El castaño simplemente miró de forma inexpresiva a aquel que se encontraba recostado a su lado, ladeando un poco el rostro de modo que pudiera mirarle mientras sonreía de una manera tan cálida como lo hacía usualmente. JongDae se preguntaba si acaso el mayor se había tomado la molestia de escuchar al menos la mitad de una de las frases que acababa de pronunciar. “Es el espacio vacío, JongDae.” Las cejas del menor se levantaron apenas notablemente ante lo que SuHo acababa de decir; la palabra ‘incredulidad’ grabada en su mirada.

No era el espacio vacío. Vivir solo era una de las cosas más apreciaba; aún si la mayoría de las veces la casa le traía tantos recuerdos que al final del día se sentía obligado a escapar de ella un rato para ir a tomar largos paseos al parque más cercano. “No.”

La expresión de SuHo se tornó preocupada ante la respuesta del castaño. Por supuesto que es el espacio vacío.

Él siempre lo había pensado… el hecho de que JongDae se sentiría solo tarde o temprano, aún si él se preocupaba por acompañarle cada fin de semana que le era posible. El menor estuvo acostumbrado a estar acompañado a todas horas durante muchos años, después de todo. “¿Sabes qué?, olvídalo, se suponía que solamente vine a buscarte, así que ve a vestirte bien.” Una vez más, la sonrisa había encontrado su camino hacia los labios del mayor, causando que JongDae rodara los ojos al sentirse ignorado por él de nueva cuenta, incluso si había notado perfectamente la preocupación en la forma que le había mirado tan solo unos instantes atrás. Cuando el menor estuvo a punto de oponerse al plan de SuHo, éste simplemente negó con la cabeza antes de comenzar a empujarle hasta hacer que JongDae cayera de la cama (el mayor había llegado mientras JongDae dormía –tenía un duplicado de la llave, debido a que normalmente llegaba mientras el castaño estaba trabajando y éste no estaba muy contento con la idea de dejarle fuera esperando por tanto tiempo–, y se había recostado a su lado, despertándole solamente unos minutos después). “Ve y vístete, no te dejarán entrar en pijamas al club.”

Fantástico, era la única palabra que apareció en la mente  de JongDae, no en un contexto tan alegre como SuHo querría que fuese, pero bah, él había sido el de la idea, y si todo salía mal, el menor no dudaría en hacérselo saber.











“Lo sabía.” La voz de JongDae era completamente inaudible entre la música que  envolvía el interior –e incluso el exterior– del lugar por completo; sus ojos recorriendo cada centímetro… o más bien cada cuerpo que se encontraba cerca. En algún punto, su vista se había encontrado con un impenetrable muro hecho de personas, así que ante tal obstáculo, había decido dejar de mirar hacia el frente para hacerlo hacia un costado, encontrándose con la misma imagen que hacía diez, veinte e incluso treinta minutos antes. SuHo parecía estar buscando algo, o al alguien más bien. “Lo sabía.” Murmuró una vez más, dejando escapar un suspiro exasperado antes de dejar que su espalda se recargara por completo sobre el respaldo del sofá en el que ambos habían decidido sentarse al llegar.

JongDae supo desde el momento en el que el mayor mencionó el club, que había una razón escondida tras la propuesta.

Claro, SuHo podía ser uno de los mejores amigos que tenía, el más serio en cuanto a ayudar a los demás de una forma tan pacífica como le fuera posible (Las peleas no resuelven nada, incluso si te hacen sentir satisfecho por un tiempo largo), podía estar extremadamente preocupado por lo que habían hablado en casa del menor más temprano y tener el deseo de hacerle sentir un poco más animado al menos una noche antes de que tuviera que regresar a la rutina en la que, aún si por el resto del día se sentía a gusto, por las noches la sensación de soledad le atacara sin piedad. Incluso si las intenciones de SuHo eran cien por ciento buenas; JongDae sabía que esa noche, el mayor no estaba actuando a su favor.

No necesitaba de encontrar el punto al que se dirigía su mirada para notar que, por primera vez en mucho tiempo, SuHo estaba ahí por él mismo y no por alguno de sus amigos.

JongDae simplemente rió.

El hecho de que SuHo olvidara su promesa de impedir que el menor se acercara a un club de nuevo  –debido a razones que JongDae no creía tan graves–, significaba que aquella persona significaba algo, y eso, sin duda hacía que la sensación de vacío en su pecho se llenara un poco. “¿Porqué no te acercas?” Gritó finalmente; SuHo rápidamente dirigió una mirada confundida en su dirección. El menor simplemente hizo un sutil movimiento con la cabeza en la dirección en la que el mayor había estado mirando desde hacía un rato, aún sin saber exactamente a quién el otro miraba.

SuHo, sin embargo, solamente respondió negando repetidas veces con la cabeza.

¿Estás bromeando?, JongDae entrecerró ligeramente los ojos por un momento, finalmente dejando escapar un suspiro un tanto exasperado al notar que el mayor realmente pensaba quedarse observando toda la noche. “¿Quieres que te acompañe?” Preguntó nuevamente en un tono bajo una vez que se acercó más a su hyung, rodeando sus hombros con uno de sus brazos en un intento por hacer que los nervios se alejaran de él.

Era extraño verle de esa manera. Siendo un modelo a un paso de de la fama, SuHo no solía dejar que sus nervios se apoderaran de él ni siquiera en situaciones críticas.

“No está solo.” A pesar de la cercanía, había sido un poco difícil para el menor de ambos el entender lo que el otro había pronunciado.

Está bien. Era el mensaje que deseaba hacer que el mayor entendiera por medio de la sonrisa que se había formado en su rostro justo antes de ponerse de pie; tomando entonces la mano del mayor para ayudarle a levantarse también y apretando de forma leve la mano entre la suya al sentir cómo su hyung se tensaba una vez que comenzaron a caminar hacia donde– uh...

 JongDae se detuvo al notar que aún no sabía a cuál de todas las personas que se encontraban frente a ellos debía hablarle, girándose al sentir el cuerpo del mayor encontrarse con el suyo en un no-tan-suave golpe; sus labios curvándose hasta formar una sonrisa más pequeña que la anterior, algo avergonzado por el hecho de hacer la pregunta cuando sólo estaban a unos pasos de llegar a su destino. “Hyung, ¿a quién estabas mirando?”

SuHo parpadeó repetidas veces, riendo brevemente antes de acercar sus labios a la oreja del menor, respondiendo con un tono alto, intentando que su voz se escuchara por encima del ensordecedor volumen de la música en el lugar, pero  “¡De blanco!” fue lo único que el castaño pudo escuchar.

JongDae volvió su mirada en la misma dirección a la que antes caminaba. Una media sonrisa se apoderó de sus labios al mirar de pies a cabeza al chico del que hablaba el mayor… de su estatura, de cabello oscuro (no podía distinguir el color exacto a causa de las parpadeantes luces de colores) –su cabello posiblemente sin peinar, aunque JongDae no estaba seguro–, su expresión denotaba distracción incluso si estaba platicando con el chico que se encontraba a su lado (demasiado cerca, quizás por la misma razón por la que su hyung estaba tan cerca suyo), y justo como SuHo le había señalado, tanto la camisa como los pantalones con los que vestía eran blancos –o al menos lo parecían–. Mientras más tiempo le miraba, JongDae se veía obligado a admitir que SuHo tenía un muy buen gusto.

¿Puedes sentirlo JongDae?, ¿el tiempo corriendo de forma más lenta con cada paso que das en esa dirección?

Es hora.

Es hora.

Dejando que la media sonrisa de antes se desvaneciera, JongDae volvió a tomar la mano del mayor (quien parecía estar más tranquilo sólo un segundo atrás), encaminándose nuevamente hacia el lugar en el que estaba el chico que había llamado la atención de su hyung.

“¡Hola!”

Suerte, JongDae.

SuHo no pudo evitar apretar la mano de su dongsaeng en el momento en el que aquel saludo atrajo la atención de los dos chicos que se encontraban frente a ellos.
















JongDae no sentía ni un poco de remordimiento por el hecho de no haber cerrado los ojos en toda la noche. No cuando aquel recuerdo seguía rondando su mente cada vez que intentaba dormir, causando que una amplia sonrisa se apoderara de sus labios.

Tan solo el dirigir una breve mirada hacia su costad, había causado que SuHo recordara la razón por la cual había dudado sobre su decisión de llevar consigo a JongDae en el momento en el que habían atravesado la entrada del club.

Oh no.







La leve sonrisa que se había apoderado de los labios del más bajo no significaba otra cosa que peligro, y él lo sabía muy bien.

 El hecho de que no había bebido ni una gota de alcohol desde que había llegado no estaba ayudándole; sus manos parecían estar en llamas incluso si aún no se habían posado sobre el rostro del contrario y su cuerpo se sentía ardiente ante la cercanía. Sus labios se sentían como en un incendio ante la mera idea de tocar los del chico que de un momento a otro se encontraba aprisionado entre su cuerpo y la pared.

Lo malo de aquella situación no eran las miradas ajenas que podía sentir adheridas a su cuerpo y al del castaño, sino la falta de alcohol.

La falta de alcohol que le impediría negar aquella situación en el futuro (si acaso llegaba a ser necesario) y que estaba recordándole sin cesar cómo habían llegado hasta ese momento, como si considerara necesario el recordarle que quien había iniciado aquello era él y no el más bajo. La manera en la que se había visto envuelto en la forma en la que el pequeño cuerpo se movía contra el suyo debido al nulo espacio personal que la pista de baile ofrecía a los usuarios; cualquier pensamiento abandonando su mente para que ésta pudiera centrarse en el chico bailando casi entre sus brazos hasta intoxicarle… la manera en la que el autocontrol dejó su cuerpo y el instante en el que se encontró moviéndose de manera rítmica hacia el frente, causando que el chico retrocediera más y más, hasta que su espalda colisionara con el muro; la inaudible pero muy visible queja que el más bajo (JongDae, según lo que su mente le decía) había dejado escapar ante el golpe y la peligrosa sonrisa que había esbozado en cuanto el dolor en su espalda se desvaneció, habían causado que la temperatura de su cuerpo aumentase rápidamente.

JongIn no sabía si sentirse de de la manera en la que lo hacía era malo o desastroso.

La presión que se mantuvo presente en su pecho desde que él y su hyung se encontraron bailando de un momento a otro con JongDae y… SuHo (¿porqué su memoria parecía tan torpe de repente?) desapareció en el momento en el que sus manos se posaron sobre las mejillas ajenas. Su cuerpo moviéndose de forma pausada hasta estar tan cerca del cuerpo de JongDae que podía sentir la forma en la que el pecho del contrario subía y bajaba de forma más lenta ante la proximidad.

Cuando su rostro estuvo lo suficientemente cerca como para sentir la cálida y pausada respiración del castaño chocar contra sus labios; como para notar cómo sus ojos se permitían cerrarse por completo ante la cercanía, JongIn supo que todo; el lugar, la compañía, la falta de alcohol, la situación, el cuerpo de JongDae luciendo tan atrayente, sintiéndose tan cálido… estaba mal.

A JongIn no le tomó más que un segundo el percatarse de que tan solo llegando hasta el momento en el que estaba, había creado un desastre.

Como sea, ya no había vuelta atrás.

Ya encontraría una forma de arreglar todo después, cuando los labios del castaño no le resultaran tan apetecibles.

JongDae elevó una de sus manos casi de forma inconsciente hasta poder rozar sus labios de la forma más delicada que pudo con la yema de sus dedos índice y medio al recordar la manera en la que los labios de JongIn se habían sentido sobre los suyos la noche anterior.

Tan suaves…

Una vez que los labios del más alto se encontraron con los ajenos, JongIn supo que quizás no habría momento alguno en el que éstos le resultaran menos apetecibles. No si tomaba en cuenta que estaba besándole sin tener una gota de alcohol en la sangre; que estaba haciendo todo aquello de forma consciente.

Que la sensación de necesidad que le envolvía ante la mera idea de apartarse del castaño era real.

El lento movimiento en el que tanto sus labios como los de JongDae estaban atrapados causaba que su mente se nublara, pero la forma en la que las manos del más bajo se posaron sobre cada lado de su cadera, atrayéndole en un intento por aumentar el contacto entre ambos había hecho que la perdiera de un segundo a otro. Quizás JongDae no lo sabía, pero un JongIn sin la habilidad de mantener su mente en su lugar,  solamente significaba caos.

Fuego, era lo único que JongDae podía sentir al tocar sus labios.

JongIn mordió –de una forma no tan delicada como hubiera querido– el labio inferior del más bajo, tomando el momento en el que éste entreabrió los labios para dejar escapar un leve quejido para profundizar el beso, transformándolo en un contacto húmedo una vez que su lengua se encontró con la de JongDae.

“Fuego.” JongDae murmuró, cerrando los ojos por unos segundos mientras un suspiro decepcionado escapaba de sus labios al recordar también que no había tenido la oportunidad de pedirle su número de móvil a aquel chico… JongIn.


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