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Stahp luck, chapter fourteen
lunes, 11 de febrero de 2013 23:15 4 comments
14. A scary guy (with a pretty and creepy smile)
ChanHun
Después de tanto tiempo
frunciendo el ceño, Chanyeol comenzaba a pensar que su rostro se quedaría así
por siempre. Aunque esperaba que no.
Llevaba casi dos horas
apoyando la espalda en el tronco de uno de los árboles que le permitían ver
claramente la entrada de aquel colegio al que se había hecho familiar en las
últimas semanas. Esta vez, a diferencia de muchas otras, ChanYeol estaba decidido.
Sin importar los esfuerzos o el tiempo que le tomara, hablaría con aquel
castaño de una vez por todas.
¿Cuáles son las probabilidades de que huya una vez más?
Una, dos... Tres chicas más que el día anterior. ChanYeol tenía que
añadirlas al grupo de chicas que, a pesar de no conocer, día tras día detestaba
más.
Especialmente aquel día, el pelirrojo estaba agradecido con DaeHyun,
uno de sus compañeros de trabajo. El menor se había ofrecido a atender la mesa
de las chicas, argumentando que de hacerlo ChanYeol, probablemente tendría que
ser cómplice de un asesinato tarde o temprano ese día (y algo sobre ser
demasiado joven y guapo para ir a prisión, aunque ChanYeol decidió fingir no
haberlo escuchado). Aparentemente, el mal humor que había sido incapaz de
alejar de sí desde que se había levantado de la cama no le ayudaba a esconder
la molestia que sentía hacia las que —probablemente— eran las más fieles
clientes de la tienda.
Sin embargo, ChanYeol no podía evitar mirar en dirección a aquella mesa
con desagrado. Detestaba la forma en la que el dueño del lugar solía hablar de
ellas como una necesidad solamente por el hecho de que (al menos cinco de
ellas) estaban ahí todos los días. El pelirrojo detestaba toda la atención que su
jefe les prestaba cuando ellas ni siquiera estaban allí por los postres en los
que cada uno de los que allí trabajaban, ponían todo su esfuerzo día con día.
Lo único importante para ese montón de cuervos era uno de los chicos
que visitaban el lugar frecuentemente y que no parecía siquiera notar la
presencia de ninguna de ellas, a pesar de que cada una había intentado al menos
una vez al mes el llamar su atención. ChanYeol no sabía si el hecho de que
siguieran molestándole cada vez que llegaba a pasar el rato con algunos amigos
—o solo, dependiendo del día de la semana— le hacía enojar más que el poco
interés que demostraban hacia los postres que la tienda ofrecía.
Después de pensarlo un poco, suspiró. A veces las chicas eran bastante
más extrañas de lo que normalmente deberían ser (según lo que DaeHyun decía) y
ChanYeol se había prometido ser un poco más comprensivo con ellas, aún si sabía
que nunca serían de su agrado.
"Hoy están un poco… alteradas." El pelirrojo rió al
encontrarse con un agotado DaeHyun. Solamente había tenido que hablarles para
saber qué era lo que comerían y parecía querer ir a casa a dormir ya. ChanYeol
quería lo mismo, así que dejó que su risa se extinguiera mientras le observaba
servir cada pastelillo en un plato diferente, murmurando un apenas audible
'locas' antes de ir a ayudar a su compañero, evitando que tuviera que regresar
después por los pastelillos del resto de las chicas (porque a menos que a
DaeHyun le salieran otros seis brazos o se arriesgara a tirar algo en el
camino, necesitaba ayuda).
No había algo más horrible para el pelirrojo que ver a aquel grupo de
chicas actuando como si en cualquier momento fueran a desmayarse solamente por
el hecho de estar en la misma habitación que aquel chico de cabello castaño,
quien la mayoría del tiempo se mantenía inexpresivo. ChanYeol sólo les daba la
razón cuando los amigos de aquel chico le hacían reír; entonces quizás se
atrevía a reconocer internamente el porqué de que aquellas ruidosas y poco
sutiles criaturas se comportaran de esa manera solamente al saber que el chico se
encontraba en el mismo lugar que ellas, respirando el mismo aire. O en pocas
palabras y más sencillas palabras, cuando podía verle sonreír, entonces
ChanYeol también creía que aquel chico era… lindo.
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Cuando el pelirrojo iba de regreso hacia su posición en la barra de la
tienda después de llevar un par de pastelillos a una pareja, un pequeño objeto
brillante abandonado en una de las mesas llamó su atención. Su cerebro tuvo la
breve intención de recordarle cuál de los clientes (que podía reconocer) estuvo
sentado en ese lugar, pero decidió ignorar ese hecho, caminando rápidamente en
dirección al lugar y tomando aquella… uhm, pequeña cosa que no notó que era un
dispositivo USB sino hasta que la abrió (era rosa y brillante, incluso podría
ser una pulsera o algo parecido), notando la mirada curiosa que DaeHyun le
dirigía mientras seguía su camino hacia su puesto habitual, le entregó el
pequeño objeto al notar que su mirada era dirigida especialmente a la mano en
la que lo tenía. “Tal vez es de alguna de las chicas que vienen seguido por aquí, creo que deberíamos
guardarlo.”
La risa que el menor dejó escapar al escucharle le hizo fruncir el
ceño. “Hyung, la verdad es que dudo mucho que a ‘Oh SeHun’ le agrade usar
faldas.” Mencionó una vez que había terminado de reírse, regresándole el
pequeño USB.
Oh SeHun, era lo único que ChanYeol pudo pensar en
ese momento, ignorando al sonriente DaeHyun que regresaba a la barra de la
tienda para hablar con su cliente favorito (conocido normalmente como Moon
JongUp, el ‘lindo’ chico en el que DaeHyun estaba interesado desde hacía
bastante tiempo).
Oh SeHun.
El pelirrojo estaría mintiendo si dijera que no sintió su estómago
revolverse en el momento en el que dirigió la mirada hacia el reverso del
objeto y se encontró con aquel nombre escrito en marcador negro. Estaría
mintiendo también si dijera que no le ponía ni un poco nervioso el saber que
quizás hablaría con él cuando regresara a buscar lo que había olvidado en la
tienda. Desde el momento en el que ChanYeol notó su excesivo interés por el
chico, había intentado todo lo posible por no parecerse a aquel montón de
chicas obsesionadas con él y ahora que tendría la oportunidad de hablar con él,
comenzaba a pensar que no sería capaz de mantenerlo en secreto ni un día más.
Algunas veces, ChanYeol
deseaba tener una máquina del tiempo en las manos. Todo solía ser mejor cuando
SeHun no sabía que existía. No se sentaba en la mesa más alejada de la barra
cuando visitaba la tienda o intentaba esconderse detrás de sus amigos; no
pretendía hablar con ninguna de aquellas fastidiosas chicas solamente para
lograr mantenerle lejos.
El mayor solamente deseaba
eliminar aquellas acciones que habían causado que SeHun le viera únicamente
como el psicópata que le acosaba día y noche.
JongUp alguna vez le había dicho a DaeHyun la hora a la que salía del
colegio, así que Chanyeol sabía que faltaba muy poco tiempo antes de que SeHun
atravesara la puerta de salida. Habían pasado dos días y el chico no había
regresado a la tienda, así que el pelirrojo supuso que lo más fácil sería
llevarle lo que había dejado olvidado en lugar de esperar a que fuera por él;
después de todo quizás tenía proyectos escolares guardados allí y Chanyeol pasó
esos dos días convenciéndose que aquello lo hacía por el bien del castaño y no
era una tonta excusa para verle otra vez. No sabía a qué clase pertenecía, así
que había optado por quedarse esperando no muy lejos de la salida.
Se sentía ridículo y esperaba no hacer o decir algo muy vergonzoso en
cuanto estuviera frente a él. Y a decir verdad, esperaba obtener al menos su
número de móvil como recompensa a sus buenas acciones. Quizás si lo hubiera
intentado con un chico diferente, el resultado hubiera sido tal y como lo
esperaba.
"¡H-hey!" Chanyeol no podía evitar que los nervios le controlaran
por completo; al menos no cuando SeHun seguía mirándole de esa manera desde el
momento en el que volteó a verle. Sinceramente, el pelirrojo prefería al SeHun
que sonreía antes que al SeHun inexpresivo. El primero era definitivamente más
hermoso y menos intimidante que el segundo.
"¿No eres el chico de la tienda de postres?" Fue lo único que
escuchó del menor cuando estuvo frente a él; el más alto asintiendo repetidas
veces mientras la leve y nerviosa sonrisa con la que se había acercado al
castaño se tornaba un poco más amplia y segura al saber que al menos le había recordado,
contrario de lo que él pensaba. "¿Y puedo ayudarte en algo?"
Sin embargo, aquella sonrisa desapreció tan rápido como había llegado.
Su expresión tornándose extraña ante los altos niveles de pánico que estaba
experimentando mientras (torpemente) buscaba el pequeño USB dentro de uno de
los bolsillos de su pantalón bajo la inexpresiva mirada del menor. "JongUp
dijo... Que esta era la hora a la que normalmente salías del colegio cuando
tenías prácticas de baile."
SeHun solamente dejó escapar un leve 'hm' para demostrarle que estaba
prestando atención, sintiéndose bastante incómodo cerca de aquel alto chico que
trabajaba en la tienda de postres a la que solía ir al menos tres veces por
semana. Algunas veces le había notado mirando en dirección a su mesa y –aunque
se negaba a admitirlo– sentía un poco de temor. Sabía que quizás JongUp le
había informado a aquel otro chico de la tienda acerca de los horarios en las
que las prácticas de baile tomaban lugar (ya que ambos estaban tomando esas
clases), tomando en cuenta que el menor parecía ser muy cercano a él, así que
se sentía un poco... Asustado, pensando que aquel pelirrojo se hubiera enterado
de una forma más indirecta (quizás había estado escuchando conversaciones
ajenas) y lamentablemente para Chanyeol, eso significaba que el castaño quería
alejarse lo más pronto posible de él.
"Aquí" el mayor no estaba muy seguro, pero creyó haber visto
un muy ligero tono rosa aparecer en el rostro del castaño antes de que este
arrebatara el pequeño objeto de su mano, ahora mirándole con el ceño fruncido.
"¡¿De dónde lo sacaste?!" Por su tono de voz, Chanyeol podía
notar que no estaba muy contento.
El mayor se encogió de hombros, mirándole de forma curiosa mientras el
otro se cruzaba de brazos, "lo dejaste en una de las mesas hace unos días.
Se supone que debería esperar a que regresaras por él, pero pensé que quizás lo
necesitarías o tendrías cosas importantes en el, así que decidí traerlo; por
eso le pregunte a JongUp alguna hora en la que fuera fácil encontrarte."
Chanyeol esperaba al menos un 'gracias'; pero después de que el menor
le había mirado de abajo hacia arriba aún con el ceño fruncido y murmurara un
'como sea' antes de dar media vuelta y seguir con su camino, comprendió que
quizás las cosas no terminarían como lo esperaba.
Lo único que el pelirrojo quería
obtener a cambio aquella vez era su número de móvil y quizás persuadirlo un
poco hasta que aceptara salir con él, pero nada había salido como lo había planeado.
SeHun no le agradeció por ello
ni siquiera y cada vez que regresaba a tienda de postres en las siguientes semanas
lo único que hacía era evitarle a toda costa. Chanyeol ni siquiera podía
mirarle a lo lejos porque el castaño utilizaba
lo que estuviera a su alcance para mantenerse fuera de su campo de vista. Uno
de los últimos días, el más alto había aprovechado el instante en el que los
amigos de SeHun se retiraron antes de que él pudiera esconderse entre ellos
para frente a él en la mesa que aún ocupaba y poder hablar con él.
“¡¿Q-qué quieres?!” el menor parecía estar tan alterado en el momento
en el que le vio sentarse que ChanYeol temió que alguna de las personas que se
encontraban cerca de la mesa que SeHun y sus amigos habían ocupado se alarmara
y el escándalo creciera. Afortunadamente, el castaño no tenía intenciones de lucir
fuera de control y puso todo su esfuerzo por mantenerse tan inexpresivo como
usualmente lo hacía en situaciones en las que no deseaba estar.
El pelirrojo frunció ligeramente el ceño antes de dejar su móvil sobre
la mesa y empujarlo de manera leve; con la fuerza suficiente como para que éste
se deslizara hacia el otro extremo de la superficie, justo frente a SeHun,
quien le miraba confundido. “Tu número.”
El menor simplemente alternó su confusa mirada entre el móvil y el rostro
del pelirrojo, quien seguía poniendo su total atención en el rostro del
contrario, con el ceño aún fruncido.
“Quiero que me des tu número de móvil.” Cuando la frase abandonó sus
labios, fue el turno de SeHun para mirarle con el ceño fruncido. El enojo era
bastante palpable a su alrededor y lo único que ChanYeol recibió fue su móvil
siendo empujado de vuelta en su dirección, justo antes de poder ver al castaño
levantarse finalmente de su asiento y dirigirse al exterior de la tienda donde
sus amigos estaban aún esperándole.
JongUp, quien se encontraba platicando con DaeHyun en la barra, solamente
le dedicó una ligera sonrisa, disculpándose por el comportamiento de SeHun a
pesar de que no era responsabilidad suya el hacerlo.
Mientras más insistía ChanYeol
en pedirle su número de móvil, más rudas se volvían las negativas de SeHun.
JongUp se había disculpado muchas más veces de lo que lo había hecho en mucho
tiempo y al final DaeHyun le había casi prohibido hacerlo. Tanto su compañero
como el pelirrojo entendían que se sintiera algo… avergonzado con la manera en
la que el castaño actuaba siendo uno de sus amigos cercanos en el colegio, pero
al menos para DaeHyun, verlo disculparse por parte de aquel ‘tonto mocoso’ no
era agradable.
Además, SeHun no era el único
culpable de las reacciones que tenía con respecto a la insistencia del
pelirrojo. ChanYeol sabía perfectamente que quizás la manera en la que había
comenzado a insistir no era la más cautivadora, pero normalmente funcionaba. No
estaba acostumbrado a ser rechazado y no sabía de qué otra forma acercarse a
los chicos. Aunque SeHun no parecía ser un chico al que pudiera llegar utilizando
los mismos trucos que con cualquier otro. ChanYeol dudaba que seguirle hubiera
sido la mejor idea que había tenido; sobre todo cuando el menor dejó de seguir
su rutina diaria en un intento por evitarle. El mayor sabía que había sido
descubierto y que eso no era la mejor señal de avance con el castaño, pero la
enorme diferencia entre los chicos con los que ChanYeol había estado y Oh
SeHun, le obligaban a no tomar un ‘no’ por respuesta. SeHun era un reto
demasiado atractivo como para aceptar la derrota.
El mayor podía sentir algo más que el deseo de vencer el reto que
el castaño representaba, pero aún no era capaz de reconocer lo que aquello era.
Se preguntaba si era algo que significaba mucho o poco… pero no era el momento
para intentar buscar la respuesta.
Tan pronto como escuchó la
campana que anunciaba el término del día escolar, ChanYeol puso toda su
atención en la salida del colegio, fijándose en cada estudiante que la
atravesaba mientras se mordía ligeramente el labio inferior en un gesto de concentración.
Sabía que sería difícil encontrar a SeHun entre el mar de chicos que salían del
edificio pero tenía que intentarlo; no había pasado tanto tiempo esperando
debajo de aquel estúpido árbol para al final irse sin lo que buscaba. Ese
número de móvil tenía que llegar a sus manos si o si.
Ve por él, ChanYeol.
El mayor corrió en dirección a
aquel castaño tan pronto como le vio atravesar la salida, sin preocuparse por
el hecho de que éste parecía estar platicando animadamente con algunos de sus
amigos (incluso JongUp, quien sabía que tendría que alejar a los demás al
divisar aquella pelirroja cabellera a la que era tan familiar acercándose con
gran velocidad). Sin dejar que el tiempo se le escapara de las manos, ChanYeol
tomó al menor por el brazo, jalándole en la dirección de la que había llegado y
dejando que JongUp se ocupara de distraer a los chicos que miraban la figura de
su amigo alejarse con aquel extraño con los ojos totalmente abiertos,
preguntándose si deberían dejarles ir o seguirles y asegurarse de que el castaño
siguiera bien, aunque al final habían hecho lo primero siguiendo las indicaciones
de JongUp, quien les informaba que aquel era algún amigo del castaño.
SeHun no había dejado de
forcejear en todo el camino; esforzándose más por escapar del agarre del más
alto en cuanto se percató de que se trataba de aquel chico de la tienda de
postres; aquel que le había estado siguiendo y que le había obligado a ‘huir’ a
casa de su primo solamente para no encontrarse con él al llegar a casa, como
había ocurrido alguna vez en el pasado.
ChanYeol podía sentir el miedo
del menor a través del agarre que mantenía sobre su brazo, sin bromas. Y la
verdad era que no estaba orgulloso sabiendo que aquello era culpa suya. Se
había comportado como un psicópata solamente por un número de móvil… pero no
podía evitarlo. BaekHyun alguna vez le había dicho que el destino se hacía
notar y, a pesar de saber que era algo estúpido (como todo lo que su mejor amigo
decía), ChanYeol secretamente creía en que SeHun era eso; su destino haciéndose
notar.
“¡Suéltame!” tan pronto como
llegaron al árbol bajo el que ChanYeol había estado esperando tanto tiempo, el
mayor hizo lo que el menor pedía, asegurándose de atraparle entre el tronco del
enorme árbol y su cuerpo, procurando mantener la mayor distancia que podía para
no asustarle más, pero sin que el menor pudiera escapar como solía hacerlo
normalmente. “¡¿Qué quieres?! ¡¿Estás
loco?!”
El más alto no tuvo más
remedio que acercarse un poco más, evitando de esa forma que SeHun siguiera
empujándole en busca de quedar libre. El castaño guardó silencio tan pronto
como sintió al mayor acercarse más; el hecho de sentir su cálida respiración tan cerca de su rostro haciéndole
imposible el respirar con propiedad, causando que el aire se atorara por breves
segundos en su garganta. ChanYeol no pudo evitar que una media sonrisa se
apoderara de sus labios en cuanto el silencio les envolvió, lamentando tener
que romper el extrañamente tranquilo ambiente que se había formado entre los
dos. “Solamente quiero tu número de móvil, ¿está bien?” su voz grave intentaba
sonar tan suave como le era posible, colándose dentro de la mente del castaño y
haciéndole sentir fuera de sí por un instante.
“No.” Pero si había tardado
tanto tiempo intentado obtener aquel estúpido número de móvil, el más alto no
podía esperar que le fuera entregado de un momento a otro solamente porque
quizás había logrado encontrar la única forma en la que el menor le escucharía.
Después de todo había pasado semanas asustándole aunque no lo hubiera hecho
intencionalmente.
ChanYeol era consciente de que
actuar como un idiota no le llevaría a ningún lado con Oh SeHun. Para estar con
un chico con la fama de ser tan mimado como ningún otro, ChanYeol sabía que
quizás más adelante (si es que tenía la posibilidad de ir ‘más adelante’ con él)
tendría que disculparse incluso por aquello que no fuera culpa suya y quizás
hacer el ridículo por él una que otra vez. Por ahora, sin embargo, tendría que
aceptar toda la culpa por las cosas tan estúpidas que había hecho solamente por
conseguir un número de móvil que fácilmente pudo pedirle a JongUp y que, quizás
por ser un idiota, había decidido conseguir por sí mismo de las maneras más
inapropiadas posibles. “Escucha,” comenzó, fijando su mirada en los ojos del
menor, quien a pesar de lo extraño que se sentía con la cercanía, no había
apartado la mirada en ningún momento, “No soy un psicópata ni nada de eso, y
lamento haber actuado de la manera en la que lo hice; lamento haberte asustado,
pero en verdad, en verdad quisiera
tener tu número de móvil. “ SeHun no había dado señal alguna de querer hablar y
ChanYeol no sabía exactamente cómo debía continuar.
Tras un par de minutos de
completo silencio (y la mente de ChanYeol intentando generar ideas acerca de
qué más podría decir), el menor decidió responder, frunciendo ligeramente el
ceño antes de hablar “Eres un idiota.” Dijo simplemente, ganándose una mirada
extrañamente avergonzada por parte del más alto. SeHun volvió a empujarle, esta
vez de forma más delicada que las anteriores; sin sorprenderse por lo fácil que
había sido alejar al mayor.
ChanYeol seguía mirándole un
tanto avergonzado, rascándose un poco la nuca en un gesto algo torpe y riendo
de manera nerviosa por un breve instante. SeHun siguió mirándole con el ceño
fruncido por un momento antes de extender una de sus manos en dirección al
mayor, quien le miró con ambas cejas en alto, confundido con el significado de
aquella acción.
El castaño era consciente de
que no podía seguir escondiéndose para siempre en casa de su primo y había
tomado la decisión de aceptar la salida más fácil para el problema del que
había estado huyendo por tanto tiempo. “Dame tu móvil.” Soltó en un tono bajo,
detestando con todas sus fuerzas la amplia sonrisa que el más alto había
esbozado al escucharle.
El castaño simplemente rodó
los ojos al sentir su teléfono vibrar dentro de uno de los bolsillos de su
pantalón, intentando tardar la máxima cantidad de tiempo posible para sacarlo
de allí y revisar el contenido del mensaje de texto que acababa de llegarle,
sabiendo perfectamente a quién pertenecía.
From: Idiota
SeHun-ah~, ¿puedes venir a hacerme compañía a la tienda cuando salgas
del colegio?, DaeHyun sigue diciendo que no lo harás y no puedo perder la
apuesta esta vez.
El peor error que Oh SeHun
había cometido en mucho tiempo no era utilizar el estúpido USB que LuHan le
había regalado en su cumpleaños después de perder el que normalmente utilizaba
o dejarlo olvidado en aquella estúpida tienda de postres que frecuentemente visitaba
al salir de la escuela…
To: Idiota
No.
Su peor error, había sido
dejar que el destino se atravesara en su camino cuando menos preparado se
encontraba.
Etiquetas: EXO |
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