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Stahp luck, chapter thirteen.
sábado, 2 de febrero de 2013 21:24 4 comments
13. Destination (the power of a pet)
KaiChen
No había forma de transformar
lo que había sucedido en aquel lugar en algo bueno o menos dañino. Mientras más
tiempo dejaba JongIn que transcurriera intentando convencerse de que alguna vez
podría crear una excusa que no le
hiciera sentir culpable, menos creía en la posibilidad de lograrlo.
No existía tal excusa y JongIn
sabía que tarde o temprano tendría que aceptar que había cometido un error. Lo
que el chico no sabía (y deseaba saber), era cuando sería aquello.
Quería saber si podría
siquiera intentar arreglar las cosas antes de que fuera demasiado tarde. Antes
de que pudiera herir a ZiTao más de lo que ya lo hacía al no dar señales de
querer estabilizar nuevamente la relación que llevaban. De volver a los días en
los que no tenían que discutir para poder besarse o tener contacto físico.
Sin embargo, JongIn sabía que
había cruzado el límite que le indicaba las posibilidades que tenía de hacer
que las cosas mejoraran con Tao. Las oportunidades que ahora eran nulas debido
a aquella noche.
Kai no se había atrevido a
regresar a aquel lugar incluso cuando YiXing había intentado convencerle de que
necesitaba de su compañía otra vez.
No quería regresar y comprobar
cuanto más podría arriesgar su inexistente relación con Tao.
"Hey, quizás ha estado
ocupado. YiXing dice que ambos tienen que dar clases a cursos menores."
JongDae guardó silencio. La
voz adormilada de SuHo carecía de la confianza que irradiaba cuando no estaba
al borde de quedarse dormido y definitivamente no estaba ayudándole a sentirse
mejor.
Por las últimas tres semanas,
cada sábado estuvo acompañando al mayor al mismo club en el que el 'incidente'
con JongIn... o como ‘YiXing’ —el chico que había estado saliendo con SuHo—, solía
llamarle, Kai, había sucedido. Al principio, JongDae pensó que no sería difícil
conseguir su número telefónico, tomando en cuenta el hecho de que él y YiXing
eran cercanos, sin embargo, conseguir
información suya no había sido tan sencillo. Aún si Suho estaba acercándose más
y más a aquel chico, este se negaba a dejar escapar información de su amigo. Al
final, JongDae solamente pudo conseguir un inútil sobrenombre.
"No creo en YiXing."
El castaño murmuró después de un largo tiempo de silencio, esperando que SuHo
estuviera dormido ya.
Pero el mayor no lo estaba.
JongDae simplemente esbozó una pequeña sonrisa en cuanto uno de los brazos
ajenos rodó su cintura, atrayéndole ligeramente hacia el cuerpo de su hyung,
quien como siempre, prefería dormir en la habitación del castaño antes que usar
la de huéspedes. "¿Puedes creer en mí?"
El menor negó ligeramente con
la cabeza, cerrando los ojos. Estaba seguro de que SuHo estaba hablándole entre
sueños y no tenía muchas ganas como para soportarle en ese estado. Con poca
cantidad de alcohol corriendo por su sistema y todo el cansancio que había
acumulado durante la semana, SuHo se transformaba rápidamente en un ‘zombi’ en
busca de contacto físico que JongDae no estaba dispuesto a darle en ese
momento. “No cuando solo repites lo que él dice.” Murmuró.
No hubo respuesta por parte
del otro, así que supuso que se había quedado dormido como debió haberlo hecho
desde el momento en el que se recostó. El castaño suspiró, aliviado por el
hecho de saber que al día siguiente SuHo no despertaría sino hasta pasado el
medio día y no continuaría intentando hacerle sentir mejor con respecto al
incidente con JongIn y angustiándose por ello mismo. No había algo que JongDae detestara
más que quedarse solo, pensando cada segundo que transcurría en lo estúpido que
había sido al no preguntarle a Kai el número de su móvil; dejando escapar a la
primera persona que había mostrado interés en su persona después de tantos
años.
O quizás si había algo que
detestaba más.
___
Justo como JongDae lo imaginó,
SuHo no había despertado a pesar de que ya era medio día. La buena noticia era
que no había escuchado una sola palabra acerca de cómo debería dejar de pensar
tan negativamente con respecto a la ausencia de Kai en el club las últimas tres
semanas. La mala noticia es que, sin el mayor hablando sin cesar, no podía
hacer otra cosa que no fuera recordarse el hecho de que había estado
sintiéndose mal por un chico con el que se había besado una sola vez en un club.
Un chico que probablemente no
se acordaría de él ni aunque volviera a verle y que seguramente no estaba
interesado en invitarle a salir. Lo único que detestaba más que sentirse
estúpido por no pedirle información alguna, era el hecho de que había
desperdiciando tres semanas de trabajo solamente para pasar toda la noche del
sábado y la mañana del domingo sintiéndose totalmente estúpido por no ser capaz
de saber algo más que el nombre de un desconocido para el que no significaba
nada.
JongDae había pasado por un
periodo duro tras terminar con ChanYeol y detestaba saber que una vez más,
terminó en el mismo rumbo del que había escapado con tanta dificultad. Lo que
menos deseaba era pisotear todo el
esfuerzo que MinSeok y JunMyeon habían puesto para sacarle de ese modo de vida
y sus propios esfuerzos por encontrar una forma menos hiriente de salir adelante.
Mientras más segundos dejaba
correr el reloj de pared en el recibidor, más enojado se sentía con la forma en
la que se había dejado llevar por un simple beso.
“¿No pensabas despertarme
hoy?”
Al escuchar la voz del mayor,
JongDae se obligó a sonreír antes de voltear a verle, moviéndose un poco para
dejar un espacio en el sofá y que el otro pudiera sentarse a su lado. El
castaño sabía que lo más probable era que se quedara dormido un par de horas
más en cuanto se acomodara. “No, creí que habías muerto o algo así, hyung.”
SuHo simplemente suspiró, ignorando
aquel comentario y guardando silencio una vez que estuvo a su lado en el sofá,
rodeando con ambos brazos (y algo de fuerza innecesaria) la cintura del menor,
quien decidió no protestar y dejar el bol ya vacío de cereal en la pequeña mesa
al centro del recibidor. “Mentira.” Fue lo primero que escuchó JongDae de su
hyung después de un tiempo considerable de silencio.
“¿Tú crees?” El más bajo
asintió casi al instante en el que la pregunta dejó los labios de su dongsaeng,
apoyando su mejilla sobre el hombro ajeno. JongDae dejó que su sonrisa se
desvaneciera una vez que su rostro estuvo fuera del campo de vista de JunMyeon.
“Lamento haberte llevado
conmigo al club,” le escuchó murmurar, prefiriendo ponerle atención antes que
volver a dejarse llevar por sus pensamientos. “te prometí que te alejaría de
esos lugares y fui lo suficientemente egoísta como para exponerte de nuevo a
ese ambiente.”
JongDae sabía que
probablemente el mayor esperaba escucharle decir algo; cualquier cosa, pero los
recuerdos de besos y palabras vacías hicieron que su garganta se cerrara. Cada
una de las noches que pasó atrapado entre cuerpos y camas desconocidas,
sabiendo que nunca encontraría lo que buscaba en ninguno de ellos, aparecían
como imágenes fugaces ante sus ojos; haciéndole sentir tan débil como en el
pasado.
Después de ChanYeol, su vida
se había transformado en un desastre.
Todos los días despertaba en
un lugar diferente, con personas diferentes a su lado, en camas ajenas a las que
seguramente no volvería una vez que escapara de cada casa desconocida en la que
se encontraban por la mañana. Todos los días, al llegar a casa y encontrarse
solo, se preguntaba si podría encontrar a ese alguien que le guiara hacia el
rumbo correcto. Culpándose por el hecho de rendirse ante aquella relación que
alguna vez pareció no ser importante e ignorando a aquellas personas que en
verdad se preocupaban por su bienestar, a pesar de no poder brindarle el mismo
calor que otros cuerpos sí podían. Algunas veces, lo único que hacía al llegar
a casa era encerrarse en su habitación por días, deseando que ChanYeol volviera
y le molestara hasta hacerle hartar, jugando a comportarse como un verdadero
idiota hasta recibir un beso suyo y comenzar el ciclo otra vez.
“Lo siento.” El castaño
parpadeó repetidas veces, regresando de la pequeña pesadilla en la que estuvo
atrapado por unos momentos, negando con la cabeza repetidas veces hasta darse
cuenta de que el mayor no podía verle, dejando entonces que una leve risa
escapara de sus labios y hasta entonces dándose cuenta de cuánta fuerza ponía
JunMyeon en el abrazo.
“No te disculpes si no quieres
que me vaya y te deje aquí solo.” A pesar de que un nudo seguía presente en su
garganta —JongDae no se había percatado de ello sino hasta el momento en el que
pronunció aquella frase—, el tono del castaño había sido lo suficiente burlón
como para hacer que el mayor dejara de presionarle con tanta fuerza contra sí,
dejándole saber que la respuesta le hacía sentir un poco más tranquilo.
Algunas veces, JongDae se
percataba de que aún seguía esperando que ChanYeol regresara y fingiera
comportarse como un idiota el día entero, solamente para envolverle en un
abrazo cálido al anochecer, asegurándole de una manera física que le quería
incluso si no lo parecía.
Sin haber transcurrido más que
media hora, JongDae sintió el abrazo del mayor debilitarse lo suficiente como
para poder soltarse de él y tomar el bol que se encontraba en la mesa de centro
del recibidor para dirigirse a la cocina y lavarlo. Dejando que el agua que
resbalaba de sus manos se llevara cualquier pensamiento que estuviera
relacionado con su pasado y su presente.
Algunas veces, JongDae
solamente quería desaparecer por unos días y dejar de pensar en todo. Volverse
nada, sin pensar en las consecuencias que aquello le traería.
"Voy a matar a Suho
cuando lo vea." JongDae ya no estaba seguro de si le estaba poniendo
atención a MinSeok o no. Durante el camino del café a la casa del mayor, este
no había dejado de quejarse acerca de cómo Suho había roto la promesa que ambos
habían hecho acerca de mantenerte alejado de cualquier club nocturno solamente
porque era un 'tonto egoísta y mal hyung'. El castaño había escuchado sólo la
mitad de lo que había dicho. Lo único que quería era llegar a casa del mayor y
acurrucarse con Tao en el sofá como se había acostumbrado a hacerlo en las
últimas reuniones con él y con su hyung; quizás dormir un par de horas con la
esperanza de que MinSeok dejara de hablar de Suho como si fuera el culpable de
todos sus problemas. "... Y espero que sepas que ambos estaremos aquí si
lo necesitas. Sabes que Tao haría lo que fuera si se lo pides."
JongDae simplemente asintió,
preguntándose cuanto se había perdido del discurso del mayor y esbozando una
leve sonrisa al ver que quedaba poca distancia antes de que alcanzaran la casa
del pelirrojo.
Cuando MinSeok abrió la puerta
de la casa, sin embargo, el castaño fue recibido con una vista un poco
diferente del ZiTao que siempre estaba recostado en el sofá más grande de la
sala, esperando su llegada para que ambos pudieran dormir al menos un rato.
Esta vez, ZiTao parecía estar entretenido jugando con algo que no alcanzaba a
ver, pero que claramente se encontraba en el suelo.
JongDae dirigió una mirada
confundida hacia el mayor de los tres al escucharle suspirar. "Espero que
no le dieras galletas, Huang ZiTao,
porque te dije que tiene prohibido comer comida chatarra." Ante cada
palabra mencionada por su hyung, el castaño se sentía más y más confundido.
El menor de los tres solamente
rió, levantándose del suelo para tomar su habitual lugar en el sofá.
"Park, hyung, soy Park" Chen seguía mirando a MinSeok con confusión.
¿Quien tiene prohibido comer comida chata—?
Un maullido resonó por toda la
casa y el mayor de los tres presentes se apresuró hacia donde se encontraba
ZiTao, poniéndose de rodillas por un instante y levantándose del suelo con una
pequeña bola de pelos acurrucada en sus brazos. Chen se acercó, mirando al
pelirrojo con la boca ligeramente entreabierta ante la sorpresa de ver al
pequeño animal dejándose abrazar por su hyung, quien mantenía una leve sonrisa
en su rostro. "¿Desde cuándo tienes un gato, hyung?”
MinSeok decidió ignorar la
risotada de ZiTao y mirar al castaño con el ceño fruncido en lugar de responder
a la pregunta. Después de un par de
minutos, el pelirrojo decidió sentarse en el suelo, sin soltar al pequeño gato.
JongDae al fin tomó su lugar al lado de ZiTao, abrazándole con fuerza por la
cintura y esperando a que el menor se acomodara para poder esconder su rostro
en el cuello ajeno, como siempre, ignorando las quejas del más alto acerca de
las cosquillas que su acción le causaba. "MinSeokie-hyung tuvo relaciones
con el monstruo que le va a buscar a la academia y ese fue el resultado."
Chen —como YiFan le llamaba—,
simplemente rió al escuchar a su hyung musitar, 'No es gracioso, Tao'; porque
en realidad, era bastante gracioso aunque el mayor no deseara aceptarlo.
JongDae se preguntaba si
MinSeok estaba saliendo con aquel 'monstruo', pero conociendo a MinSeok, era
mejor esperar a que él mismo lo anunciara antes que preguntar hasta hartarle.
Un MinSeok enfadado equivalía prácticamente a un Kris enfadado.
"El 'monstruo'..."
El mayor se aclaró la garganta, dedicándoles a los menores una enfadada mirada
al percatarse de cómo le había llamado. JongDae se preguntaba si era el momento
en el que escucharía el nombre real de aquel chico, el cual no sabía debido al
apodo que ZiTao siempre utilizaba al hablar de él y la nula iniciativa que
tenía el mayor de los tres para revelarlo. "Me regaló a Lumin como parte
de su disculpa por haberse alejado sin decirme nada y dijo que no quería dejarme sólo de nuevo. Lo cual me parece
infantil, por cierto."
ZiTao simplemente bufó al
escuchar aquello. JongDae intentaba reconocer el tono extraño con el que
MinSeok lo había dicho, sin lograrlo, por supuesto.
"Al menos sabes que le
importas."
Cuando el castaño se percató
de que había dejado escapar aquello, ya era muy tarde. Tanto el chico a su lado
como el pelirrojo le miraban con los ojos muy abiertos; sorprendidos ante la
frase. Chen no pudo hacer algo más que esbozar una muy leve sonrisa,
sintiéndose avergonzado por pronunciar algo tan innecesario.
Se suponía que había dejado de
pensar en el chico del club, ¿no?
No.
"¿Sabes?," la voz de
MinSeok había evitado que el castaño volviera a hundirse entre infinitos
pensamientos y recuerdos de los que aquel chico era protagonista. Tras unos
segundos, JongDae respondió con un breve '¿hm?', esperando a que su hyung
continuara. ZiTao se mantuvo en silencio, dirigiendo su mirada hacia el más
bajo de los tres, quien se encontraba sonriendo ampliamente. "Deberías
comprar una mascota... Creo que te haría bien." un poco de compañía; JongDae prefería ignorar la forma en la que
aquella frase hubiera terminado de no ser por la presencia de ZiTao. A pesar de
que el menor se estaba volviendo más y más cercano al castaño, MinSeok sabía
que algunas cosas aún debían quedarse entre él y JongDae, al igual que había
cosas que debían quedarse entre él y ZiTao únicamente. Sabía que había cosas
que solamente podían revelar por cuenta propia y se negaba a interferir en ese
aspecto.
El menor de los tres asintió
un par de veces, ahora sonriendo tan ampliamente como MinSeok. "Yo tengo
un amigo que trabaja en una tienda de mascotas... Si quieres puedo darte la
dirección del lugar en caso de que decidas aceptar la idea de
MinSeok-hyung"
JongDae había dejado de
acompañar a JunMyeon al club después de aquella reunión con ZiTao y MinSeok. Más
que nada porque el mayor de los tres se lo había pedido. A pesar de que en
algún lugar de su mente seguía deseando encontrarse con aquel chico, la
expresión preocupada de MinSeok había sido suficiente para hacerle entender que
eso no sucedería.
No podía gastar más tiempo
esperando que algún día Kai recordara a aquel chico que fue fácil besar contra
la pared de un club al que nunca iba a volver.
Kris no había tenido problema
alguno para volverle a aceptar en el trabajo los sábados y él había decidido
bloquear cualquier recuerdo de aquella noche en el club, pensando que sería
fácil, tomando en cuenta que lo que había sucedido no había sido nada más que
un simple beso.
Pero no fue así. El castaño
sabía que era ridículo, pero no se sentía capaz de olvidar siquiera medio segundo de aquella noche; no cuando
cada vez que lo intentaba los recuerdos parecían aferrarse con más fuerza al
lugar que tenían en su mente.
Después de casi un mes de
intentar en vano, JongDae decidió aceptar la idea que MinSeok le había dado semanas
atrás.
Y ahí estaba, acabando con la
poca distancia que le alejaba de la tienda de mascotas en la que supuestamente
trabajaba KyungSoo, uno de los amigos de ZiTao, sin siquiera saber qué tipo de
mascota sería buena para él. Tao le había dicho que le pidiera un poco de ayuda
a KyungSoo al decidir, así que tampoco se había preocupado demasiado por pensar
en ello.
Quizás al final terminara cuidando
de un pez (o de una piedra). Chen no se sentía muy emocionado por escuchar qué
clase de mascota encajaba con su personalidad, a decir verdad. Quizás con el
ánimo tan alto que tenía, el tal KyungSoo terminaría sacándole de la tienda de
mascotas antes de que pudiera poner un pie en el interior del lugar.
O quizás era momento de que la suerte jugara a su favor en lugar de en
su contra.
Después de unos minutos más
caminando, JongDae estuvo frente a la entrada de la tienda de mascotas,
asegurándose al revisar el número del edificio una y otra vez de que no se
había equivocado de lugar, aunque honestamente el castaño no creía que aquello fuera
posible después de la larga —e
innecesaria— explicación detallada de
ZiTao acerca de cómo llegar. Aún si la iluminación de las calles era un poco
más tenue debido a que era producto de la electricidad y no de los rayos del
sol, Chen no había tenido problema alguno para seguir cada indicación del
menor; así que después de mirar por un par de minutos la fachada del lugar,
decidió finalmente entrar.
Una pequeña sonrisa se apoderó
de sus labios al sentir la vibra hogareña en la tienda, quizás haciéndole
sentir cierta familiaridad con el café de los padres de Kris cuando llegó a
pedir trabajo allí. Notando que no había nadie cerca, Chen decidió abrirse paso
entre los pasillos de productos para el cuidado de todo tipo de mascotas —mirando en todas direcciones y
absorbiendo un poco de información acerca de cada sección en caso de que
tuviera que buscar algo en especial una vez que KyungSoo le dijera cuál era la
mascota que podría cuidar— hasta
llegar al final, donde, por lo que pudo observar de cada sección del gran
aparador al final de la tienda, casi todos los pequeños animales estaban
dormidos.
“¿Puedo ayudarte en algo?”
JongDae dio un respingo al escuchar aquello, riendo un poco por lo mismo antes
de dirigir su atención a quien supuso que sería KyungSoo.
Pero… al subir la mirada, el
castaño no se encontró con alguien de su estatura ligeramente más baja —como
ZiTao le había dicho— y desconocido.; sino con un chico más alto que él; de tez
un poco más oscura de la usual palidez en los habitantes de Seúl y sin duda, no
tan desconocido como hubiera imaginado.
“K-Kai.”
El mencionado entrecerró
ligeramente los ojos al escuchar su sobrenombre escapar de los labios de un
descono— “¿JongDae?”
Por alguna razón, el sólo
hecho de pronunciar aquel nombre causaba que JongIn sudara frío. No necesitaba
siquiera escuchar una respuesta afirmativa para saber que el chico que le había
quitado el sueño se encontraba –de nuevo– pisando el mismo suelo que él. El más
alto podía sentir la tentación intentando corromperle en el momento en el que
su mirada se encontró con los suaves
labios del castaño.
"¿Me recuerdas?"
Una parte de JongDae solamente quería darse un
golpe después de pronunciar aquello. Otra parte estaba encargándose de hacerle
actuar como un idiota y otra más no parecía interesada en absoluto en la escena
que estaba tomando lugar en la –no tan– pequeña tienda de mascotas.
"S-si," como olvidarte. "¿puedo ayudarte en
algo?" Si sus ojos no le engañaban; y JongDae realmente esperaba que no
fuera así, JongIn no parecía estar menos nervioso que el.
Pero, no hay porque estarlo, pensaba el castaño, no somos más que dos extraños que se conocieron de la forma más usual
en la que las personas en un club pueden conocerse.
"Si... Quería comprar una
mascota, pero no sé exactamente cual comprar." Algo en el interior del
castaño pareció acostumbrarse rápidamente a la presencia del más alto, quien no
parecía tener intención alguna de dejar de mirarle. De alguna forma, tenerle
cerca había logrado disminuir el daño que los recuerdos de aquel beso en el
club le habían causado. "Un amigo me dijo que lo mejor sería preguntarle a
alguien que supiera sobre cuidar de una mascota."
JongIn simplemente asintió,
sonriendo casi sin percatarse al notar que, sin siquiera pensarlo un poco,
sabía perfectamente qué mascota entregarle. "Ven", fue la única
palabra que dejo escapar, dando unos cuantos pasos hasta llegar a la sección que
deseaba; sacando un cachorro de pelaje blanco del aparador para, segundos
después, entregárselo a JongDae, quien tan pronto como lo tuvo entre sus brazos
esbozo una amplia
Por alguna razón, JongIn
pensaba que el otro podría ofrecerle un buen hogar al cachorro.
En caso de no poder
conseguirle un buen hogar, JongIn había pensado en adoptarlo, a pesar de que había
dudado un poco en hacerlo por el hecho de que a KyungSoo no parecía agradarle
mucho la idea de tener un cachorro en el departamento (Kai sabía que era por
culpa de BaekHyun, aunque su hyung
seguía negándolo), así que estaba alegre por el hecho de que alguien que le
transmitía confianza se lo llevara.
¿Confianza?, Kai prefirió ignorar el hecho de que la sensación
había aparecido de la nada, por supuesto.
Aunque el silencio que les
envolvía no era incómodo, JongDae no podía evitar sentirse inquieto estando
bajo la mirada del más alto. "Uh, me lo llevare."
JongDae podía sentir la
insistente mirada del más alto mientras éste acomodaba algunos juguetes y el
alimento que el castaño había comprado en una bolsa, haciéndole sentir un poco incómodo
después de cierto tiempo. El más bajo no había dejado que pusiera al pequeño
animal en una caja como usualmente lo harían en la tienda de mascotas y la
criatura se había transformado en una excusa para no tener que dirigirle la
mirada.
“Es todo.” Le escuchó decir;
el castaño levantó la vista solamente para tomar la bolsa que el otro le
extendía, ignorando el elemento extraño en su mirada en el momento en el que la
dirigió al cachorro que se había quedado dormido entre sus brazos y que
definitivamente no estaba en el momento en el que le vio al llegar.
A pesar de que JongDae quería
alejarse de aquel lugar lo más pronto que le fuera posible, algo en su interior
se lo impedía. La cuestión de ¿hasta
cuándo tendría una tercera oportunidad para verle? Atacándole como si el
estar en el mismo lugar que él hiciera una diferencia con el modo en el que se
había sentido desde el incidente en el club.
En algún momento en el poco
tiempo que le tomó acomodar la bolsa de manera que aún pudiera envolver al
cachorro con ambos brazos, JongDae se encontró recordándose la decisión que
había tomado acerca de olvidar todo lo sucedido aquel sábado en el club.
“Gracias.” Respondió después de unos cuantos
segundos, dedicándole una pequeña sonrisa antes de dar media vuelta y dirigirse a la salida. Decidido a no tirar
por la ventana el esfuerzo que había hecho durante las semanas anteriores.
JongDae, por supuesto, no
tenía idea alguna del daño que su sonrisa le causaba a la razón de JongIn, estuvo
a punto de tropezar en el momento en el que –después de anotar su número de
móvil en un pequeño pedazo de papel– apresuradamente dejó su puesto tras la
caja registradora para detenerle, posando una de sus manos sobre el hombro
ajeno y esbozando una nerviosa sonrisa en cuanto el más bajo volteó a verle con
una expresión confundida, sin pronunciar palabra alguna.
El castaño no era el único que
había estado luchando contra los recuerdos de aquel perfecto beso en el club.
“Deberías… guardar mi número
de móvil, en caso de que el cachorro enferme o tengas algún problema con él.”
JongIn podía sentir su interior estremecerse en el momento en el que las
palabras escaparon de sus labios. Sabía que no tenía derecho alguno de intentar
seguir en contacto con el castaño después de lo que había sucedido entre ambos,
notando cómo el otro parecía no estar muy de acuerdo con la idea.
Se preguntaba si era normal
sentir tanto calor cuando ni siquiera estaba a tan poca distancia del otro, o
si las crecientes ganas de besarle eran algo que debía asustarle; pero prefirió
ignorar todo aquello, sonriendo levemente en cuanto el chico tomó el pedazo de
papel en el que había escrito su número de móvil, despidiéndose antes de verle
atravesar la salida de la tienda y volver a su lugar cerca de la caja
registradora. Esbozando media sonrisa un par de horas después, cuando el sonido
de su móvil rompió el silencio que había en la tienda de mascotas.
From: Unknown
Gracias por todo.
Aquella noche, JongIn descubrió
que el momento de aceptar el final de su relación con ZiTao había llegado.
La excusa que tanto esperaba había
quedado en el olvido una vez que el mensaje de texto de JongDae llegó a su
móvil y se había encargado de hacerle ver que no tenía oportunidad alguna de
siquiera pensar en una manera de no
lastimar a ZiTao con sus acciones.
La relación con Tao había
terminado en el momento en el que le dio su número de móvil a JongDae.
Era la segunda vez que se
dejaba envolver por el calor que aquel castaño despedía y la segunda que
cometía un error que le dejaba claro cuán lejos estaba de regresar a los brazos
aquel chico de cabello oscuro. Tarde o temprano tendría que enfrentarse a sus
lágrimas.
Lo peor de todo, sin embargo,
no era cuán idiota se sentía por lastimar de esa forma a ZiTao sin que el
último se enterara.
Lo peor de todo, era que a
partir del momento en el que envió el último mensaje de texto de aquel día, ya
no eran dos personas las que terminarían heridas; sino tres.
To: JongDae
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