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Stahp luck, chapter seven.
sábado, 22 de diciembre de 2012 19:15 2 comments
07. Top model LuHan (So you're sopposed to be on top?, please, let me LOL)
XiuHan
Para
la quinta semana después haberse encontrado por primera vez con MinSeok, LuHan
había notado cómo su relación se encontraba atrapada entre dos situaciones
constantes.
La
primera era el hecho de que, sin importar cuán acostumbrado estuviera el mayor
a su presencia, LuHan siempre terminaba
herido al menos un par de veces por semana. Ya fuera por exceder el límite del
contacto físico que el mayor había establecido de manera silenciosa; por
tomarse demasiadas libertades al visitar su casa (LuHan no tenía permitido
quedarse a dormir debido a cierta ocasión en el pasado), o simplemente por
accidente, cuando el menor de ambos causaba accidentalmente que los nervios de
MinSeok se crisparan de sobremanera –usualmente al tocarle cuando el mayor estaba demasiado
distraído como para anticipar tanto el contacto como su presencia–.
La
segunda era que, sin tomar en cuenta la cantidad de golpes que tenía que
soportar, el deseo del menor por evitar que la salud de MinSeok estuviera en
peligro seguía allí, tan firme como al inicio. Sin embargo, el menor podía
notar perfectamente cómo sus intentos por mantenerle lo menos estresado posible
normalmente tenían el efecto contrario al que deseaba y cómo aquello estaba afectando su propio bienestar más
de lo que había pensado que lo haría.
Se
había descuidado considerablemente
a sí mismo y realmente comenzaba a dudar si podría soportar más tiempo
antes de correr (o caminar de forma rápida, realmente
eso dependía de la energía que pudiera reunir) al departamento de YiFan por su
ayuda.
LuHan
frunció el ceño ante aquella
idea, negando apenas perceptiblemente a la vez que dejaba que su cuerpo
se deslizara lentamente por
la superfucie en la que se mantenía apoyado hasta terminar sentado en el
suelo; su cabeza apoyándose de manera delicada sobre la puerta de la casa de MinSeok, donde había
estado esperándole desde hacía más de una hora. Se negaba terminantemente a
acudir a su primo por ayuda. No había estado evitando ir a molestarle (o a contarle sobre MinSeok, en
realidad) por tanto tiempo para al final hacer aquello ante la primera
dificultad.
Porque
sentirse más agotado que nunca no era algo de lo que debía preocuparse, ¿Cierto?
“¿LuHan?”
al menor le tomó unos cuantos segundos percatarse de a quién pertenecía aquella
voz, levantando el rostro
lentamente y esbozando una enorme sonrisa al encontrarse con la
sorprendida expresión de aquel
pelirrojo a quien había estado esperando por tanto tiempo. “¿Qué haces
aquí?”
Tras
unos cuantos minutos de completo silencio y las miradas de ambos manteniéndose
fijas una de la otra, LuHan finalmente recordó que aún tenía que responder a la
pregunta del mayor, “Uh, bueno…” el más alto parpadeó unas cuantas veces, intentando buscar una razón
además de lo agotado que se sentía como para recorrer el trayecto que
habitualmente llevaban; su sonrisa tornándose más sutil a la vez que se
ponía de pie. “Pensé que sería mejor esperarte aquí, para evitar pelear con
ZiTao.”
“Pues
lamento arruinarte el día, pero no creo que puedas evitar la pelea de todos
modos.” LuHan no pudo evitar que un pesado suspiro escapara de sus labios en el
momento en que escuchó la voz de ZiTao, quien en pocos instantes se encontraba
detrás de MinSeok con ambos
brazos rodeando la cintura de éste y el ceño fruncido (LuHan
comenzaba a preguntarse si el menor tendría otro gesto además de ese, porque si
su memoria no le fallaba, era el único con el que le veía cuando iba por
MinSeok a la academia). El mayor de los tres no había alejado la mirada del rostro
del chico de cabello claro ni un segundo.
El suspiro que MinSeok había dejado escapar
evitó que LuHan comenzara una discusión con ZiTao; su atención rápidamente se
había centrado en el más bajo. “¿Estás bien, Baozi?”
Justo
en el momento en el que la mano de LuHan se extendía para posarse sobre una de las mejillas del
más bajo, ZiTao la golpeó; no lo había hecho de manera agresiva, pero el
LuHan rápidamente
le dedicó una mirada enojada
ante ello. El menor había respondido únicamente con una pequeña sonrisa
que se desvaneció inmediatamente
de su rostro en cuanto una de las manos de MinSeok encontró su camino
hacia la frente de LuHan, presionándose de forma delicada contra ella –seguramente en un intento
por asegurarse de que no tuviera fiebre o algo parecido, aunque LuHan no entendía el porqué… cuando
salió del departamento no se veía tan mal como se sentía–. “Creo que deberías
regresar a casa.”
LuHan
nuevamente fue capaz solamente de parpadear repetidas veces. ZiTao no parecía
estar mucho mejor, a menos que sus ojos tuvieran ese tamaño normalmente, cosa
que no era muy posible; el
de cabello claro no recordaba haber visto sus ojos tan abiertos antes.
“P-pero…”
MinSeok negó un par de veces con la cabeza, interrumpiéndole a la vez que
alejaba la mano de la frente del menor.
“No
te ves muy bien.” La pequeña sonrisa que se formó en los labios del pelirrijo pasó desapercibida a
los ojos de LuHan, quien solamente era capaz de mirar a ZiTao con una expresión sorpredida; el
menor haciendo lo mismo mientras el mayor de los tres abría la puerta de la casa y le
tomaba por el brazo;
jalándole levemente hasta hacerle
pasar alinterior de ella, dirigiendo entonces su total atención hacia
LuHan. “Deberías ir a casa a descansar.” Fue lo primero que escapó de sus labios
en cuanto escuchó los pasos del menor de los tres alejándose de la entrada,
mirando detenidamente al más alto con el ceño ligeramente fruncido al verle
negar energéticamente. “Ve a casa.”
Los
reflejos del menor probaron ser bastante veloces en el momento en el que tomó
al mayor por el brazo, impidiendo que se desvaneciera tras la puerta de la casa
en la que, según le había dicho, vivía solo. “Estaré bien.” Dijo simplemente,
esperando por una reacción por parte del pelirrojo, quien simplemente continuó
mirándole con el ceño fruncido. “Un momento…” el más alto le miró con los ojos ligeramente entrecerrados;
una amplia sonrisa rápidamente apoderándose de sus labios. “¿Estás preocupado
por mi?”
“¿Qué?”
MinSeok negó repetidas veces,
sus ojos manteniéndose totalmente abiertos al escuchar la risa de LuHan
escapando de sus labios rápidamente antes de soltar su brazo y abrirse paso hacia el interior de la casa. El
pelirrojo no pudo hacer otra cosa además de seguirle (con una expresión en el rostro no tan alegre como él pensaba que era), no sin antes asegurarse de
cerrar perfectamente la puerta.
Paranoia, paranoia.
La extraña fuerza que mantenía su vínculo con el mayor en la frontera
del amor y el odio.
Ese
era un aspecto más de la relación que mantenía
con MinSeok del que LuHan aún no decidía si estaba complacido o no. Aún no
estaba completamente seguro del porqué aquello siempre lograba hacerle sentir
extraño, aún si intentaba convencerse a diario de que en realidad aquella
presión en el pecho cuando el mayor negaba su extraña cercanía era producto de su imaginación,
aquella sensación se negaba a desaparecer por completo.
“Hyung
no te quiere aquí.” LuHan simplemente se recostó en el sillón más grande de la
sala, ignorando por completo el
comentario y la mirada que ZiTao le dirigía.
“Hyung
me quiere aquí todo el tiempo, pero no va a decirlo.” Ante aquello, MinSeok
simplemente rodó los ojos, dirigiéndose a la cocina sin decir una sola palabra.
Quizás no estaba tan cansado como solía estarlo semanas antes, pero eso no
significaba que deseara (pudiera, o que siquiera intentaría) pasar su tiempo
con un par de tontos que probablemente seguirían discutiendo por un buen rato.
“Te
pidió que te fueras.” Tao mantenía su mirada fija en la figura recostada en el
sofá frente al que
él se encontraba, preguntándose por qué su hyung había permitido que aquella bestia entrara a su casa. Por supuesto,
MinSeok había omitido un par de cosas de su rutina diaria las últimas semanas cuando le
contaba a ZiTao sobre su día simplemente porque no era necesario que supiera
acerca de LuHan pasando en su casa prácticamente todo el día. Eso le evitaba pasar por momentos de
embarazosa narración de hechos y a un Tao enfadado con él por el hecho
de que dejara que LuHan se quedara con a solas con él, sin ningun tipo de exagerada supervisión por su parte.
MinSeok aún no entendía el porqué de aquello, por cierto; no era como si
MinSeok se tratase de un niño pequeño de todos modos, y ZiTao definitivamente
no era su padre.
“Y
no voy a irme.” La sonrisa de LuHan podría ser más amplia, pero estaba
demasiado cansado como para esbozarla,
además de que, si la sonrisa sería dedicada a ZiTao, el mayor no veía razón
alguna como para siquiera intentar sonreír de manera más propia. “No mientras
estés aquí”
“Bestia.”
“Gracias.”
“No
me hables.”
“No
lo hago.”
“Entonces
cállate.”
Y
lo hizo. Por primera vez en el transcurso de aquellas semanas, LuHan encontró
mucho más agradable la opción de guardar silencio, cerrar los ojos y dejar que
la voz de ZiTao se desvaneciera poco a poco de su mente.
“¿Todos
los días hyung?, ¡¿todos los días?!” MinSeok comenzaba a cuestionarse porqué
había decidido el comentarle a ZiTao sobre la manera en que LuHan prácticamente había estado viviendo con él las últimas
semanas, omitiendo el día que había dado
origen a aquello
por el bien del chico de
cabello claro, quien se había quedado dormido en el sofá hacía poco más
de dos horas, dejando que ZiTao mirara la televisión por unos (no los
suficientes) minutos antes de que éste decidiera ir a la habitación de MinSeok a hacerle todo tipo
de preguntas acerca de LuHan.
“No
es tan malo como parece.” La expresión del menor no reflejaba exactamente la comprensión
que MinSeok esoeraba ver.
“¿Enserio?”
El pelirrojo podía notar fácilmente la falta de entusiasmo con la que ZiTao
había preguntado aquello; sabía que no le dejaría vivir tranquilamente hasta que no escuchara
lo que tenía qué decir acerca de la situación, así que en lugar de evitarlo a
toda costa, decidió simplemente asentir en respuesta, intentando parecer
interesado en la plática que el menor le ofrecería tras el sonoro suspiro que
escapó de sus labios. “Es un intruso, hyung. Honestamente, no me gusta que esté a tu alrededor
y la forma en la que le dejas acercarse tanto a ti.” No hagas esto Tao, no me digas quién puede estar cerca mío y quién no. “Hyung,
no estoy diciéndote que debes alejarlo o algo, es tu decisión el dejarle estar
cerca o no,” la expresión de MinSeok se tornó sorprendida ante aquello… no se había
percatado de cuán bien le conocía el menor como para saber en lo que pensaba
sin necesidad de que lo dijera. No había notado cuán cercanos se habían vuelto. “solamente te
pido que tengas cuidado con la confianza que le estás entregando… sobre todo
por el hecho de que, bueno, no tienes mucha experiencia en cuanto a relaciones
de pareja y citas se
refiere, además LuHan no parece ir enserio contigo; no estoy intentando
ponerte en su contra hyung, pero creo que lo que él quiere es sexo. He visto
mucha gente que–“
“¿Qué?”
para el momento en el que MinSeok pudo formular la pregunta, tenía la sensación
de que su cerebro se había dividido a la mitad, y a la mitad, y nuevamente a la
mitad hasta volverse polvo; sobre todo ante el hecho de que las palabras LuHan y sexo habían sido expresadas tan cerca en una frase.
“Bueno…
recuerdo que una vez me contaste que solamente habías tenido una pareja antes y
pensé que esa bestia podría herir a un ser inocente como tú, porque a decir
verdad, él no parece ser–“
“Tao, detente” Una vez
más, ZiTao había sido interrumpido por el mayor, quien de un momento a otro se
sentía enfermo. Su estómago parecía haber sido retorcido por alguna fuerza
extraña proveniente de cada palabra que había abandonado la boca del menor.
“Yo…” MinSeok decidió continuar, inhalando y exhalando aire lentamente por un momento e
intentando finalmente esbozar una pequeña sonrisa antes de volver a hablar
(intentar, porque la
mueca que finalmente había
logrado formar, claramente no se parecía a una sonrisa). “Yo no soy un 'inocente ser', Tao. LuHan no es una
bestia. Y sobre todo, él no está intentando hacerme nada, ni estamos en algún
tipo de relación, ¿está bien?” El pelirrojo sabía perfectamente que no
obtendría respuesta alguna del menor, así que simplemente extendió una de sus
manos hasta poder dar un par de suaves palmadas sobre el cabello oscuro de
ZiTao, quien parecía estar pensando seriamente en lo que había dicho el mayor.
MinSeok,
sin embargo, aún era incapaz de responder a la pregunta de: ¿Porqué sigues permitiendo que LuHan se
acerque tanto a ti?, siendo que al principio solía decirse que era únicamente por el
hecho de que le había lastimado. Cuando el rostro del menor había sanado casi
totalmente, MinSeok comenzaba a dudar de la autenticidad de su amabilidad hacia
el menor y a la razón del porqué él parecía recibir un trato especial del que
ni siquiera JongDae podía
disfrutar.
“Despierta.”
A pesar de que no era la primera vez que sucedía, LuHan no pudo evitar caer del sofá ante la sorpresa y el dolor que repentinamente se había
apoderado de su mejilla, producto –seguramente– de uno de los nada-delicados
pellizcos que MinSeok había tomado como primera opción para despertarle cuando
se quedara dormido en algún lugar de su casa.
“¡Eso
duele!” MinSeok se mantuvo inexpresivo ante las quejas del menor, sentándose en
el sofá en el que éste se mantuvo recostado desde que había puesto los pies en
su casa ( y del que había
caído unos segundos antes), mirándole con ambas cejas en alto a pesar de
que su rostro careciera de alguna emoción en especial, de alguna manera, a
LuHan le parecía un gesto bastante
conocido. Muy, muy familiar.
“Claro
que duele.” Fue la única frase que salió de los labios del pelirrojo antes de
que el silencio se apoderara del lugar por un tiempo considerable, finalizando
una vez que, nuevamente, la voz del mayor se escuchó. “¿Porqué sigues viniendo, LuHan?,
¿no tienes nada más en lo que puedas entretenerte?, ¿trabajo o algo?”
Era
la primera vez que el mayor daba señales de querer saber un poco más de él; y
aunque LuHan podía admitir que se sentía de alguna manera, contento con el interés que al parecer había
despertado en el mayor, la falta de una discusión en el ambiente le hizo notar que
ZiTao probablemente se había ido a casa. El menor estaba completamente seguro de que el chico de aura amenazante ( o al menos
amenazante hacia su persona), era el causante del repentino interés del
mayor hacia su persona...
o más bien, de su repentina falta de la pequeña porción de confianza que en un
principio le había brindado.
“Tengo
un trabajo, pero no podía asistir con el rostro desfigurado.” La mirada confusa
de MinSeok solamente había causado que el rostro del menor fuera invadido por
una sonrisa divertida ante su imagen. MinSeok podía decirle lo que pensaba
acerca de ese tipo de sonrisa,
pero en ese momento, prefirió quedarse callado y dejarle continuar. Te golpearé de todos modos, si no dejas de
sonreír en este momento. El menor sabía perfectamente lo que la mirada del
pelirrojo significaba, así que antes de arriesgarse a extender sus vacaciones forzadas, prefirió
volver a la expresión seria (o al menos eso le parecía que era, muy diferente
de lo que MinSeok pensaba) que anteriormente se mantenía en su rostro y
continuar con la respuesta del mayor. “prácticamente el hecho de que esté aquí
todo el día es culpa tuya, así que no veo porqué debería desaparecer.”
Cuando
LuHan notó el ceño del mayor fruncirse a una velocidad mayor a la que estaba
acostumbrado, comenzó a pensar que probablemente, sólo probablemente, su
relación con el mayor había llegado a un grado de madurez en la cual realmente
existían momentos en los que tenía que dejar de bromear.
Lamentablemente,
cuando el menor se percató de ello, se encontró sentado en el único sofá que
había podido acomodar en el ridículamente pequeño espacio que su departamento
le brindaba. A pesar de que había estado esforzándose de verdad en el trabajo,
aún no podía darse el lujo de pagar un departamento mejor. Al menos no si
deseaba seguir consumiendo cantidades industriales de comida y tener el dinero
suficiente como para comprar cada pequeño capricho que repentinamente atrapara
su atención en uno de sus viajes al centro comercial que se encontraba cerca de
casa de YiFan. A veces se preguntaba cómo SuHo parecía balancear sus ganancias
de una forma tan perfecta como para vivir en un lugar lo suficientemente grande
y no arriesgar su alimentación o los 'gasos innecesarios', aunque era un poco fácil decidir
entre las opciones que podrían darle una explicación, siendo que ambas le dejaban como el único
responsable de su fracaso con el manejo de sus finanzas.
O LuHan no estaba hecho
para un trabajo como ese (aunque lo dudaba. Horas y horas entre maquillaje
exagerado, ropa incómoda, cámaras casi dejándole ciego con sus flashes,
fotógrafos malhumorados y
demasiado estrictos entre otras cosas con las que un modelo –no tan
voluntariamente– tenía que soportar, ya no parecían tan agotadoras como antes),
o simplemente no tenía ni la más mínima idea de cómo gastar de manera productiva
su salario. Obviamente tendría qué pedirle un par de consejos a su amigo en
cuanto él tuviera tiempo para encontrarse con LuHan... o quizás a YiFan, cuando volviera a
verle, algún día en el futuro.
Por
un segundo, su
mente se llenó de preguntas acerca de su primo. No le había visto casi desde la
primera vez que se encontró con MinSeok. LuHan no sabía el porqué exactamente,
pero estaba totalmente seguro de que, al menos mientras él mismo no estuviera
seguro de cómo llamarle a la relación que tenía con él mayor, no deseaba lidiar
con las preguntas que seguramente le haría su primo si llegaba a encontrarse
con él en algún momento. Y si, sabía perfectamente que tenía que esconderse de
él gracias a sus propias acciones; si no hubiera dejado de ir a visitarle con
la constancia con la que antes lo hacía, YiFan seguramente no se hubiera
percatado de que estaba en una situación un poco fuera de lo común. Al menos no
en la semana en la que su madre estuvo en la ciudad… LuHan no podía asegurar
qué tan buena era la intuición del rubio. Últimamente había comenzado a
preocuparse también por su hermano menor, pero debido al pequeño ‘informe’ que
le había dado YiFan acerca de su extraño comportamiento, LuHan había decidido
confiarle la situación al rubio.
Quizás de esa manera, él y
SeHun podrían volverse más cercanos después de todo.
Aunque
de alguna forma, últimamente se sentía identificado con la dificultad que ellos
tenían para acercarse. Después de tantos años sin atravesar por algo así con
nadie, de aprender a entregar la suficiente cantidad de confianza en la gente
como para acercarte a ellos de una forma más fácil, LuHan había entendido de
una manera un tanto más difícil (MinSeok, Baozi o como quisiera llamarle), que
no todas las personas funcionan con los mismos principios.
Su
principal objetivo en ese momento había pasado de aprender a gastar su dinero,
a dedicar el tiempo que pudiera a averiguar el nombre que debía llevar su
relación con MinSeok, o más que nada, para darle forma a esa extraña cosa que se encontraba atrapada entre
golpes incesantes e intentos de protección; después de todo, si realmente
quería ayudar al mayor a deshacerse de aquel acosador que alguna vez evitó que
pudiera dormir tranquilo, tenía que obtener el permiso del otro para ‘perder el
tiempo’ –como él solía decirle a sus ofertas de ayuda– a su lado. LuHan, por
supuesto, sabía perfectamente que la única forma de obtenerlo, era logrando que
el mayor confiara en él; subiendo el nivel de su relación un piso más arriba
hasta lograr ponerle nombre a aquello que los unía.
Aquel
nombre que, aunque el menor no lo supiera, sería el primer escalón que
necesitaba subir hasta llegar al auténtico nombre que el vínculo que les unía debía tener.
Etiquetas: EXO |
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