You're such a gorgeous nightmare
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Stahp luck, chapter five.
miércoles, 5 de diciembre de 2012 13:10 7 comments

05. JunMyeon (nothing about him, he doesn't even have anything to do)
TaoRis






La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien.

Desafortunadamente, a Wu YiFan no le quedaba mucha por ofrecer. La presencia constante de su madre a su alrededor, haciendo preguntas sobre cosas tan inútiles e imposibles de responder como las que envolvían a la inexistente novia que debería conseguir  ‘porque le ayudaría a tener una vida más fácil y ordenada’, justo como solía hacerlo cada vez que llegaba a la ciudad por un tiempo mayor que el de un fin de semana. La falta de atención que LuHan estaba prestándole a sus quejas cada vez que tenía la oportunidad de verle, si es que lo hacía, porque últimamente su presencia no era un privilegio del que Kris pudiera gozar últimamente; la creciente curiosidad de YiFan por aquello que mantenía al mayor tan ocupado y que hasta entonces había hecho lo posible por mantener en secreto en conjunto con el hecho de que SeHun aparentemente había hecho de su departamento un escondite temporal debido a sucesos desconocidos… todo  eso comenzaba a estresarle más de lo que usualmente lo haría. De no ser por Chen ayudándole en el café a supervisar al resto de los empleados mientras él estuviera atascado en la oficina, YiFan estaba completamente seguro de que el trabajo terminaría por detonar esa bomba de tiempo que habían creado sus, últimamente, sensibles nervios.

Lo único bueno acerca de la visita de su madre, era el hecho de que nunca se quedaba en la ciudad un tiempo más prolongado que una semana, la cual, según los cálculos de YiFan, terminaría tan solo en un par de días más. Muchas veces,  el tener a su madre tan cerca por esos lapsos de tiempo aparentemente escasos, se encontraba deseando que el tiempo regresara a aquella época en la que ella aún estaba casada con su padre. Aquella época en la que el pasar el tiempo con ella no era tan enervante como lo era últimamente.


Pero las máquinas del tiempo no existen, y YiFan sabía que aunque la idea pasara por su mente millones de veces, seguiría a gusto con el curso que su vida había tomado a partir del divorcio de sus padres. Sabía perfectamente que sin aquel incidente probablemente no sería el mismo, y a decir verdad, estaba muy complacido con la persona en la que se había convertido con el paso del tiempo.

Tras beber el último trago de jugo de naranja que había quedado en su vaso como un rastro de lo que alguna vez había sido su desayuno (una pobre víctima del hambre –casi– insaciable que el estrés le causaba apenas al abrir los ojos por la mañana), YiFan llevó todo aquello que había ensuciado al fregadero, lavando hasta el último cubierto en silencio absoluto, sin permitir que su mente volviera a ser invadida por los pensamientos que inicialmente fueron los causantes de tanto estrés a tan temprana hora.

Había pasado cinco horribles días pensando en todo aquello y dudaba poder soportar más estrés acumulándose en su interior.  YiFan – o Kris, como su padre optaba por llamarle tiempo atrás, cuando vivía junto con él y su madre en Canadá– dejó escapar un sonoro suspiro al finalizar de lavar, decidiendo hacer de su día algo más llevadero que los cinco que le antecedieron. Definitivamente si quería más tranquilidad, ese era el momento indicado para apagar su mente.














… O quizás no.

Una de las razones por la cuales Kris había decidido quedarse en Seúl había sido el café que su padre había inaugurado en esa ciudad muchos años atrás.

Cuando Kris tuvo la edad suficiente como para trabajar y el colegio dejó de atarle a casa de sus padres, había pedido el permiso de ambos permiso para mudarse a Seúl. El café había estado teniendo problemas debido a que ni su padre ni su madre podían viajar tan frecuentemente como antes lo hacían para supervisar el lugar debido a las responsabilidades que habían caído sobre sus hombros con la apertura de dos nuevos cafés en Canadá y su tía no podía dejar a un lado su trabajo por supervisarlo (lo mismo sucedía con su tío). Kris decidió  tomar aquello como una razón más para mudarse. Su padre, por supuesto, no tuvo que pensarlo demasiado antes de acceder ante su propuesta de mudarse a la misma ciudad en la que sus tíos vivían para poder dirigir el café como era debido; al rubio le había tomado poco menos de dos semanas el empacar sus cosas y tomar el vuelo hacia Seúl.

Kris se sentía afortunado de haberse ido de casa apenas unos meses antes de que el barco que constituía la relación de sus padres, se hundiera por completo.

Tras dos años viviendo solo en el mismo departamento, aún estaba completamente enamorado de la tranquilidad que le rodeaba en aquel lugar, libre del mal humor que el divorcio había dejado como una imborrable huella en su madre. Con excepciones como la de la última semana; ella, afortunadamente para Kris, no gustaba de viajar desde tan lejos tan a menudo. Aunque a decir verdad, Kris sabía que el único motivo por el cual su madre no solía visitarle, eran los recuerdos que se desprendían con una increíble facilidad de cada rincón de esa ciudad (y más que nada del café) y le invadían cada vez que ella ponía un pie fuera del avión. Lo sabía porque el número de veces en las que su madre iba al café era sorprendentemente más escaso que el número de veces que llegaba a la ciudad; lo sabía porque podía sentir el dolor a través de la mirada que dirigía a cada ser viviente e inanimado que se encontraba en el lugar una vez que ella atravesaba sus puertas. Porque Kris conocía a la perfección aquella historia de amor que ella habría deseado continuar a pesar de que ya no estaba en sus manos la decisión de hacerlo, él estaba de acuerdo con el hecho de que su madre no le visitara. Sabía de todo el dolor que intentaba esconder debajo de la máscara que su mal humor representaba, y Kris prefería no verla… prefería millones de veces a una madre ausente, que a una madre que se torturara a sí misma con los amargos recuerdos que alguna vez fueron momentos tan cálidos como un chocolate caliente en el invierno.

YiFan no se percató de cuán atrás en su vida había viajado su mente sino hasta que el sonido de su móvil le hizo volver al presente. Esbozando una leve sonrisa ante un par de recuerdos que se negaban a irse de su mente (alguna de las navidades que había pasado al lado de sus padres cuando era más pequeño y aquella vez en la que su madre le había llevado de compras en busca de un traje de gala para la inauguración del segundo café que abrirían en Canadá), extendió la mano hasta alcanzar su móvil, el cual había dejado en algún lugar del escritorio en la oficina del café; frunciendo ligeramente el ceño al notar que el nuevo mensaje en la bandeja de entrada pertenecía al hermano menor de LuHan. Su sonrisa esfumándose solamente por unos segundos de su rostro.

From: Sehun
Hyung, pasaré la noche en tu departamento, nos vemos más tarde.

Kris simplemente se encogió de hombros, restándole algo de importancia al extraño comportamiento del menor como lo había hecho desde el principio, aproximadamente un mes atrás, cuando repentinamente había comenzado a quedarse a dormir en su departamento al menos dos días por semana sin explicación alguna. El rubio se preguntaba si aquello tendría alguna relación con el hecho de que su hermano mayor estuviera disminuyendo el contacto con él, pero sabía que si no le preguntaba a alguno de los dos acerca de sus repentinos cambios de comportamiento, no tendría siquiera un rastro que le indicara qué camino le guiaría hacia las respuestas que deseaba.

Una vez que Kris divisó la hora en su móvil, simplemente volvió a encogerse de hombros, esbozando nuevamente una pequeña sonrisa. Algún día podría preguntarle a cualquiera de sus primos acerca de todo aquello que despertaba su curiosidad; por ahora, su única preocupación era la de si Chen tenía listas las tazas de chocolate caliente que solían compartir cada viernes después de cerrar el café.

Por eso en el momento en el que estuvo fuera de la oficina y divisó al menor platicando con –aparentemente– un cliente, lo único que pudo hacer fue dejar escapar un leve suspiro, sintiéndose un poco frustrado mientras caminaba hacia una de las mesas cercanas… sin llegar a hacerlo, claro.

“¡Kris!” el mayor no recordaba haber visto a Chen sonreír tan ampliamente esa mañana… o alguna otra vez en el último mes.















YiFan nunca se dio cuenta de cuánto atesoraba aquel tiempo cada viernes en el que podía hablar casi hasta la media noche con Chen. Nunca se había percatado de lo necesarias que eran aquellas pláticas para su salud mental sino hasta que se encontró privado de ella esa noche, cuando de pronto se encontró no solamente compartiendo una taza del más delicioso chocolate caliente de la ciudad con Chen, sino con su amigo también.

El mayor sabía que estaba en lo correcto cuando pensaba en aquel sujeto como un amigo-extrañamente-muy-cercano del castaño al notar lo amplia que era la sonrisa de éste. Tan solo el hecho de verles interactuar por lo que a él le pareció ‘un milenio atrapado en un incómodo silencio’ (incómodo por el hecho de que pronto comenzó a sentirse un intruso de aquel que debería ser su momento con el menor),  hacía que su curiosidad se elevara con una velocidad que su mente no podía tolerar.

Mientras les observaba detenidamente, Kris se encontró preguntándose si en realidad era tan cercano a Chen como pensaba, después de todo, no recordaba haberle escuchado hablar de alguien más que aquel chico que según recordaba, el menor había conocido hacía bastante tiempo. Kris frunció el ceño por unos segundos, intentando recordar su nombre.

¿JunByun?... ¿JunHyung, quizás?

“¿Eres JunMyeon?” el desconocido, quien se había sentado justo frente a él, simplemente le miró con los ojos muy abiertos, sin ofrecer respuesta alguna. Kris se imaginó que no le había escuchado, así que simplemente volvió a cuestionar “¿Eres JunMyeon?”

La risa de Chen no tardó demasiado en llegar a sus oídos; el mayor simplemente frunció levemente el ceño, justo como lo había hecho anteriormente, sus ojos en ningún momento alejándose del chico de cabello negro frente a él, así como él no había cambiado su gesto hacia el rubio. Chen negó un par de veces, aún mirando a su ‘jefe’ con algo de diversión, “Es Tao, Kris, no JunMyeon.”

Kris simplemente se encogió de hombros.

¿Cómo se suponía que iba a saberlo?  Era lo único que había pasado por su mente, aún sin dejar de mirar a Tao una vez que éste había reanudado su plática con Chen. Y mientras más les miraba, tanto a su menor como a aquél chico, más extraño se sentía con respecto a la cercanía que había entre él y Chen. Su mente rápidamente intentando hacerle dudar acerca de su amistad.

Habían pasado como máximo diez minutos desde que les había visto al salir de la oficina y había escuchado la risa del menor bastantes veces más de lo que la escuchaba usualmente. Kris no podía evitar sentirse curioso ante el lazo que parecía unir a Chen con Tao, preguntarse cómo se habían conocido, cómo era que Tao lograba hacer al menor sonreír de una manera tan inusual. (Kris se negaba rotundamente a dejar que la idea de ‘no ser para nada divertido’ se propagara por su mente como respuesta a esa cuestión)

“¿Ustedes están saliendo juntos?”, una vez más, había logrado obtener la atención de ambos, aunque a decir verdad, Kris comenzaba a sentirse un poco avergonzado con la manera tan abrupta en la que lo había hecho ambas veces. Ah, tan descortés. “Como pareja.” Continuó, notando la confusión en la mirada de los otros dos chicos.

“Ah,” Tao simplemente se removió un poco en su asiento; Kris podía notar lo incómodo que se sentía ante la pregunta, la vergüenza en su interior haciéndose más grande ante la idea de haberle hecho sentir incómodo después de haberle conocido tan solo unos minutos antes. (Quizás también se había sentido un poco intrigado acerca de lo fácil que era notar la forma en la que el chico se sentía cuando la mayoría de la gente a su alrededor era tan difícil de entender últimamente, pero no había manera de que aquel pensamiento llamara su atención cuando la pregunta que había vociferado instantes atrás seguía resonando en su cabeza.)

Chen volvió a negar con la cabeza, esta vez de una forma un poco más enérgica que la anterior. “No, por supuesto que no.” Tras esa respuesta, tanto Tao como él intentaron volver a la plática que antes mantenían, pero Kris no estaba dispuesto a mantenerse invisible por el resto de la noche. No en la noche en la que le correspondía liberarse un poco, sobre todo tomando en cuenta que esa última semana había sido prácticamente un infierno.

“Nunca habías mencionado a ningún Tao antes.” El mencionado entrecerró ligeramente los ojos al escuchar aquello.

“¿Ustedes están saliendo juntos?” Tao le dirigió una media sonrisa al rubio en el momento en el que la pregunta escapó de sus labios, simulando de una manera muy poco convincente el estar avergonzado por el hecho de preguntar algo así; Kris pudo notar a Chen rodando los ojos en el momento en el que le dirigió una breve mirada, inmediatamente volviendo su atención hacia el chico de cabello oscuro al escuchar su voz nuevamente. “Quiero decir, como pareja.”

“¡No!” Chen le miró con los ojos entrecerrados, su ceño frunciéndose ligeramente en el momento en el que golpeó de manera leve el brazo del chico, sonriendo complacido en el momento en el que el otro llevó su mano hacia la zona que había sido afectada, sobándose un poco. “Y ya basta, ambos.” Suspiró, cruzándose de brazos, permitiendo que su sonrisa se mantuviera en su rostro por más tiempo. “Él es mi jefe, mi amigo, Tao.”

Tao simplemente se encogió de hombros, sonriendo de forma leve antes de beber un poco más de su chocolate. Kris había vuelto a mirarles, sin sentir realmente que hacía falta intervenir en ese momento e imitando la acción de Tao, bebiendo un poco más de su chocolate. “¿Se supone que alguna de esas dos opciones tiene el peso suficiente como para evitar que sean una pareja?”

“Ugh, Tao, no.” El rubio no pudo evitar reír ante el gesto de ‘profunda repugnancia’ que Chen había formado al escuchar eso último, sintiéndose de la misma manera ante ello pero sin demostrarlo externamente. “Quisiera evitarme la parte de las preguntas repulsivas e incómodas, así que si no les molesta, haré una introducción un poco más apropiada e informativa de cada uno.” Kris asintió de manera leve, notando en el gesto de Tao algo de curiosidad. “Bien…” Chen respiró de forma un tanto exagerada, haciendo la sonrisa de Tao crecer un poco antes de continuar, “Tao, él es Kris; tiene veintidós años y el café pertenece a sus padres, aunque él se encarga de supervisar que todo y todos funcionen correctamente, así que como dije antes, es mi jefe. Trabajo aquí desde hace dos años así que como te podrás imaginar, la relación de jefe-empleado mutó desde hace bastante tiempo hasta convertirse en amistad, así que como dije poco después, somos muy buenos amigos. Por supuesto, ni en esta, ni en otra vida seríamos una pareja… y realmente no sé cómo hacer una introducción acerca de una persona sin tomarme el día completo para escribirla y recitarla, así que si tienes una pregunta en especial acerca de Kris, hazla ahora o calla para siempre.”

Tao se mantuvo asintiendo por unos instantes, como si estuviera procesando la información que acababa de recibir; finalmente esbozando una media sonrisa, Kris no comprendió su significado sino hasta que finalmente formuló la pregunta. “¿Quién es JunMyeon?”

¿A Kris también le gustan los chicos?, ¿Conoces a algún chico al que de hecho le gusten las chicas?, ¿Cómo es que Baekhyun tiene razón al decir que ninguno de los chicos que conozco gusta de las chicas en ese aspecto?, ¿Es que acaso tengo alguna maldición? Habían muchas preguntas que Tao deseaba hacer (algunas menos serias que otras), y sin embargo, prefería no hacerlo de una forma precipitada.

“JunMyeon es parte de una larga historia que no te contaré ahora, porque hablamos de Kris y Kris no tiene nada que ver con él” Tao pareció mirarle con  incredulidad, Chen simplemente le restó importancia, continuando con aquello de las introducciones. “Y Kris, él es Tao, amigo de un amigo.” Chen pareció dudar un poco el cómo continuar, y Kris no pudo evitar sorprenderse ante la forma en la que había comenzado la introducción. Tras unos segundos de silencio, justo cuando Chen pareció estar listo para continuar, Tao posó una de sus manos sobre el hombro del más bajo de los tres, (Kris había notado desde que le vio, que Tao era solamente un poco más bajo que él) esbozando una pequeña sonrisa.

“En realidad, Chen no me conoce lo suficiente como para poder hacer una introducción apropiada.” Tao rió, la mirada de Kris tornándose notablemente más confusa con aquella declaración. ¿Cómo?, “Nos conocimos hace más o menos un mes, gracias a un amigo de ambos,  y hemos hablado muy pocas veces, una de ellas fue hoy, que solamente vine a devolverle el libro que nuestro amigo le había pedido prestado porque él no pudo venir a devolverlo, así que no creo que me conozca lo suficiente como para hacerlo.”

“Hey, puedo hacerlo.” Chen volvió a darle un ligero golpe en el hombro, decidido a hacer al menos el intento de introducirle. “Él es un año menor que yo; trabaja en una tienda de ropa, además de tener un trabajo como instructor provisional de artes marciales. Está estudiando para ser un diseñador de moda; y si, es bien parecido, lo sé, pero justo como dije en tu caso, ni en esta vida, ni en alguna otra sería su pareja.”

“Claro,” Tao rió nuevamente, imitando el gesto del mayor al dar un golpe leve sobre su hombro. Kris se había quedado inmóvil al escuchar  todo aquello. Imposible, imposible, imposible, era la única palabra en la que podía pensar. “No es como si hubiera deseado ser tu pareja de todas maneras.” 

“Seguro.” Chen rodó los ojos, riendo un poco también. “¿Preguntas?”

“Pero… parecen cercanos.” Kris murmuró más para sí mismo que para los otros dos, aunque debido a que el café estaba vacío, había sido fácil para el castaño el escucharle.

Dirigiéndole una leve sonrisa al menor de los tres, Chen llevó una de sus manos hacia su cabello oscuro, revolviéndolo de forma afectuosa. “Es porque es fácil acercarse a Tao.” Su voz tenía un tono bajo, y Tao no parecía estar incómodo con aquel contacto. “Aunque no lo parezca.” Chen rió, Tao le miró con los ojos entrecerrados por un momento, suavizando el gesto tan solo segundos después y dejando escapar un sonoro suspiro tras dirigir su mirada hacia el reloj de su muñeca que pareció preocupar al castaño. “¿Pasa algo?” preguntó casi enseguida, el más alto solamente negó, esbozando una pequeña sonrisa.

“Lo siento, pero debo irme.” Tanto el tono de su voz como su expresión denotaban que estaba apenado por tener que irse de esa manera. Tras beber lo que quedaba del chocolate-ya-no-tan-caliente y levantarse del lugar en el que se encontraba sentado, se despidió de una forma un tanto incómoda, disculpándose con los dos mayores una vez más y dedicándoles una breve sonrisa antes de partir.

Sin percatarse, Kris le había seguido con la mirada hasta el momento en el que se perdió detrás de la puerta de salida, encontrándose con el gesto curioso de Chen al volver su mirada hacia él. “¿Qué?”, fue lo único que dijo, la palabra escapando de sus labios  más rápido de lo que había pensado. El menor solamente se encogió de hombros, intentando inútilmente esconder una pequeña sonrisa que –en ese momento–, a Kris le pareció irritante.

“¿Cómo van las cosas con tu familia?” Kris dejó escapar un suspiro repleto de cansancio ante la pregunta, encontrando de pronto demasiado difícil el esbozar una simple sonrisa.

“Mamá sigue presionándome para encontrar una novia, no he visto a LuHan en bastante tiempo y SeHun pasará la noche en mi departamento otra vez.” Chen asintió de manera leve, bebiendo un poco más del chocolate que había olvidado durante bastante tiempo en la mesa; Kris hizo lo mismo casi al instante.

Apreciaba el silencio que se formaba antes de que el menor comenzara con aquella tormenta de preguntas y consejos  de cada viernes; poco a poco, el estrés comenzaba a esfumarse como si se hubiera tratado de una ilusión todo ese tiempo.

Kris apreciaba los viernes y el chocolate caliente; las pláticas que compartía con Chen acerca de todo y nada. La familiaridad en todo aquello, y sin embargo, tenía la sensación de que esta vez había algo diferente. Muy diferente. YiFan, por supuesto, estaba dispuesto a ignorar por completo el murmuro del nombre de Tao en el interior de su cabeza que la acompañaba.


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