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Stahp luck, chapter eight.
lunes, 31 de diciembre de 2012 3:10 0 comments
08. Angst (I have no talent for angst)
TaoRis
El amor no es para siempre, Tao.
El
ceño de Chanyeol se frunció al notar que, tras pasar casi diez minutos
hablándole a su hermano menor desde la entrada de su habitación, éste seguía
mirando fijamente hacia el interior de su armario. Su preocupación por la
actitud de ZiTao estaba creciendo de manera alarmante en la última semana. Aún
si le había visto con los ánimos a un nivel demasiado bajo el último año, no podía
evitar sentir su estómago revolverse cada vez que Baekhyun le hacía algún
comentario acerca de cómo el menor
comenzaba a verse cada vez más ausente.
"Deberían
hablar." La mirada de ZiTao había
tomado un curso distinto en el momento en el que la voz de su hermano mayor (quien
–como supuso– acababa de llegar de casa de sus padres) llegó a sus oídos. El
menor se percató al instante de la expresión preocupada que había tomado el
lugar de la permanente sonrisa que solía ocupar el rostro del más alto.
“Lo
haré.” Tao esbozó una pequeña sonrisa en un intento por lograr que su hermano
se sintiera más tranquilo. Una de las cosas que más detestaba, era causarle
problemas a aquel que estuvo a su lado en cada momento –bueno y malo– que había
atravesado desde una edad muy temprana, cuando su madre había conocido al padre
de Chanyeol y (no tan lentamente como Tao lo esperaba) el número de integrantes
de su pequeña familia –de dos; ZiTao no había podido conocer a su padre–
aumentara.
Tao
dejó escapar un pesado suspiro cuando pudo notar el ceño del mayor aún fruncido.
Sabía perfectamente lo que el otro le diría y honestamente, no tenía los ánimos
suficientes como para escucharle. No estaba preparado para una plática seria
acerca de lo que le hacía bien o lo que le hacía mal; no estaba preparado para
escuchar la verdad a través de su hermano mayor o siquiera para reconocerla
como tal. No estaba listo para aceptar que la situación con JongIn debía
terminar antes de que ambos se hirieran aún más.
Lo siento.
El
menor abandonó el lugar frente al armario en el que había estado de pie por más
tiempo del que le había parecido para situarse frente a su hermano, negando de
forma leve. Intentando hacerle entender sin utilizar palabra alguna que no
deseaba escuchar aquella plática; justo antes de aferrarse a su cuerpo en un
fuerte abrazo, escondiendo su rostro en el cuello del más alto. "Dije que
hablaría con él, Chanyeol-ah," no me
presiones, por favor. Eran las palabras que evitaba dejar escapar cada vez
que Chanyeol intentaba hablar con él acerca de la situación en la que estaba
atrapado desde hacía meses, sabiendo que de pronunciarlas, el mayor
probablemente intentaría hacer lo posible por terminar con aquello que Tao no
quería enfrentar aún. A diferencia de los problemas que le permitía resolver,
ZiTao no pensaba permitir que alguien más resolviera aquello. No cuando se
trataba de algo tan personal; y sobre todo no cuando aún no estaba listo para
hacer lo correcto.
Aún
no estaba listo para dejar que su promesa se desvaneciera al igual que lo hacía
su relación con JongIn.
Chanyeol
simplemente estrechó el cuerpo de su hermano con más fuerza entre sus brazos.
Él más que nadie sabía perfectamente cuánto ZiTao necesitaba de escuchar sus
palabras. Desafortunadamente, como su hermano mayor (y única persona a la que Tao
posiblemente escucharía) podía percibir fácilmente lo que él no se permitía
expresar; algo en la mirada del menor estaba pidiéndole tiempo para aclarar su
mente lo suficiente y el pelirrojo se negaba a decir una sola palabra si con
ello solamente empeoraría las cosas. Lo último que deseaba era a un ZiTao más ausente de lo que había estado desde que
la relación que por tanto tiempo mantuvo con JongIn llegó a un punto en el que
no pudo sanar. “Está bien, Tao… entiendo.”
Tao
llevaba bastante tiempo evitando escuchar la opinión de otras personas acerca
de las circunstancias por las que estaba pasando; pero no era tonto, sabía bien
que pronto tendría que aceptar el hecho de que ya era tiempo de abrir los ojos
ante la realidad de la que tanto quería escapar. Quizás los primeros meses
fueron fáciles, teniendo la sensación de que el final de su relación no había
sido más que un mal sueño; quizás aún después de casi un año, no podía evitar
que su mente se nublara en cuanto sus labios volvían a encontrarse con los de
JongIn en besos que solían ser tan cálidos como lo habían sido en algún momento
en el pasado, pero no podía seguir atrapado entre emociones tan cambiantes y
promesas imposibles de cumplir; su cuerpo y mente comenzaban a sentirse más y
más débiles ante cada contacto con la piel del menor y podía notar claramente
que él no estaba mucho mejor. No podía seguir con ello si eso significaba
preocupar a todos aquellos que le apreciaban con la forma en la que se
comportaba últimamente; sí ello significaba herir a JongIn, a sí mismo y abrir
más grietas en su relación, si es que aún podía llamarle de esa forma.
“Tao,
ya basta.” La voz de Baekhyun se hizo escuchar quizás en el momento más
apropiado. Aún si el menor sabía que su mente volvería al mismo lugar una vez
que el castaño se perdiera entre alguna de las secciones de la tienda, su voz
había logrado distraerle por el tiempo suficiente como para dejar de torturarse de manera silenciosa.
“Chanyeol dijo que no te sentías muy bien hoy.” La mirada preocupada con la que
ZiTao se encontró en cuanto dirigió su mirada hacia el más bajo le hizo sentir
ligeramente mareado.
Detente.
Estaba
llegando a su límite, lo sabía, lo sentía.
“Hablaré con JongIn más tarde.”
Los
ojos de Baekhyun se abrieron de par en par al escuchar aquello. “N-no.” El
mayor negó repetidas veces, causando que el ceño de ZiTao se frunciera
ligeramente en el momento en el que posó
una de sus manos sobre su mejilla. “Tao, no creo que sea el mejor momento para
hacerlo.” El castaño esbozó una leve sonrisa, pellizcando de manera suave la
mejilla ajena antes de alejar de ella su mano. “Lo primero que deberías hacer
es hablar con él acerca de la última discusión que tuvieron… después puedes
hablar con él sobre lo que desees.”
No.
“Chanyeol
dice que debo hablar con él.” A pesar de que la expresión de Tao se había
suavizado considerablemente, Baekhyun aún podía notar la frustración a través
de sus ojos. Tao solía ser así; un libro abierto ante las personas a su
alrededor, aún si éstas no le conocían lo suficiente como para merecer tal
muestra de confianza. Y ahora que el castaño podía recordar, era una de las
razones por las que JongIn había sido incapaz de negar sus sentimientos hacia
él. Un irresistible encanto, al parecer.
“Chanyeol
no sabe nada acerca de relaciones largas.” A pesar de no haber podido controlar
el tono de su voz y notar claramente cómo la mirada de ZiTao se tornaba
sorprendida ante la manera ácida en la que éste hacía sonar la frase, Baekhyun
mantuvo firme su mirada en el rostro del menor, teniendo que esperar unos
segundos más de lo que había pensado por una respuesta.
La
mirada de Tao volviéndose dudosa antes de responder con un tono de voz
ligeramente más bajo del que usualmente usaría, “Hyung, no creo que sea igual
que…” Baekhyun negó un par de veces con la cabeza, causando que la frase del
menor permaneciera incompleta. ZiTao
sabía lo que aquello significaba… el hecho de que Baekhyun mencionara la ‘falta
de experiencia’ de Chanyeol acerca de relaciones sólidas como la suya con JongIn. Baekhyun había decidido tomar el
papel que Chanyeol rechazó antes, cuando le había permitido hacer las cosas por
su cuenta.
Aún
cuando ZiTao confiaba en Baekhyun tanto como en Chanyeol; no estaba totalmente
convencido de que dejar que el castaño le guiara fuera la mejor decisión que
podía tomar.
“Es
igual. Te lo he dicho muchas veces ya.” ZiTao deseaba huir de su mirada, aún
cuando era consciente del hecho de que, si Baekhyun había tomado una decisión,
no habría fuerza alguna que le hiciera desistir. “Además, ¿desde cuándo haces
lo que Chanyeol te dice que hagas en el momento en el que lo hace?” Cierto, muy cierto. “Escucha,” el
castaño dejó que un pequeño silencio se formara entre los dos, inmediatamente
siendo ocupado por un suspiro que denotaba cuán difícil le resultaba convertir
sus crudos pensamientos en palabras que no asustaran o enfadaran al menor, “sé
que estás agotado; sé que sientes que ya no puedes lidiar con la situación,
pero piénsalo un poco más, Tao.” Su voz tornándose más suave al pronunciar el
nombre del más alto, quien comenzaba a sentirse menos tenso ante cada palabra
que escapaba de los labios de su hyung. “La decisión que tomes acerca de tu
relación con Kai será permanente; no podrás retractarte una vez que hables con
él, ¿entiendes?”
El
menor simplemente asintió. No necesitaba que alguien más le dijera lo que
‘hablar con JongIn’ significaba, pero de algún modo, la forma en la que
Baekhyun hablaba sobre ello le hacía sentir relajado; en paz con el hecho de no
tener la menor idea de lo que debía hacer.
Algunas
veces era un alivio el saber que contaba con el castaño cuando se trataba de la
situación en la que se encontraba con JongIn desde que ambos habían decidido
terminar. Quizás (aunque Baekhyun se negaba a admitirlo) la circunstancia en la
que estaba junto con Kai no era ni un poco parecida a aquella en la que Baekhyun
había estado con aquel chico que ZiTao desafortunadamente no tuvo el placer de
conocer… ¿cómo era su nombre?, ¿XiuMin?
Tao
simplemente se encogió de hombros al sentirse inhábil para recordarlo; de todos
modos, el caso era que a pesar de que las circunstancias no fueran las mismas,
estaba agradecido con el hecho de poder contar con los consejos de Baekhyun acerca de no rendirse tan rápido con respecto
a su relación con Kai.
Después
de todo, un rompimiento en el que posteriormente existía tanto contacto físico y emocional, aún no podía considerarse
un rompimiento válido. No para ZiTao, no
para JongIn, no para ninguna de las personas en el mundo que hubieran pasado
por la cantidad de situaciones por la que ellos habían pasado.
Una
de las cosas que hacía que sus pensamientos se tornaran más alegres aún cuando
la mayor parte de su mente se encontraba repleta de angustia, era el recordar
la reacción de sus padres (de su madre, especialmente) con respecto a su
relación con JongIn.
Debido
a la experiencia de ambos con respecto a amores fallidos y exitosos (o al menos
aquello era lo que su madre decía, tomando en cuenta que tanto ella como el
padre de Chanyeol habían atravesado por una etapa en la que solamente
empeoraban y empeoraban al intentar elegir a las personas apropiadas para
ellos), la idea de que ‘el
amor llega en todas las formas y tamaños’ –ZiTao
se había enterado más adelante de que su madre había escuchado aquella frase de
la madre de Baekhyun, quien era una amiga cercana del padre de Chanyeol desde
que ambos iban al colegio– era algo
que se mantenía firmemente plantado en el interior de ambos.
"¿Entonces no está mal?" A pesar de que ZiTao podía ver la
comprensión en los ojos de su madre, (intentando tranquilizarle con una sonrisa
que se mantuvo en su rostro desde el momento en el que su hijo le había pedido
que le escuchara y que por favor no
le gritara), el menor aún sentía la inquietud llenar su interior.
Si no había sido facil aceptar que él se sentía de la misma manera por
JongIn de la que el menor había confesado sentirse por él, ¿cómo podría
sentirse tranquilo al pedirle ayuda a su madre?, ¿cómo confesarle una situación
que él mismo sabía que estaba prohibida?,
quizás ZiTao lo suficientemente mayor (al menos su madre solía decirle que dieciséis
años no eran suficientes para considerarse ‘mayor’), pero sin duda podía
percatarse de lo que sucedía a su alrededor. Sabía perfectamente lo que sucedía
cuando alguien admitía sentirse atraido por personas de su mismo sexo; el
desprecio por el que tenían que atraversar.
Y ZiTao sentía miedo. Miedo
de que las personas a su alrededor comenzaran a mirarle con desdén. Miedo de
que sus amigos y su propia familia le dieran la espalda.
Una vez que las manos de su madre encontraron el camino a las mejillas
del menor, transmitiéndole la calidez suficiente como para acallar cualquier
pensamiento –negativo o positivo–de su mente en el momento en el que hicieron
contacto con su piel, ZiTao dejó que la tranquilizante sonrisa y la comprensiva
mirada de su madre hicieran efecto. La presión en su pecho había desaparecido
poco a poco con cada segundo que transcurría.
“Si es lo que tu corazón quiere, entonces está bien”
Los labios de ZiTao se curvaron hasta formar una pequeña sonrisa ante
aquellas palabras. Su madre jamás había fallado en ningún intento por alejar la ansiedad de su mente. El menor
asintió levemente, alejándose de las cálidas manos de su madre para poder
correr hacia el lugar en el que se suponía que se reuniría con JongIn para
finalmente dar una respuesta real a su confesión (Sé que quizás te sentirás incómodo con esto, Tao, pero no puedo seguir
escondiendo lo que siento. ¿Me dejarías ser algo más que uno de tus amigos?),
no sin antes dejar un beso rápido en la mejilla de la mujer que le había hecho
crecer en el camino correcto.
“Cuídate, pequeño Tao, porque el amor no siempre es eterno.”
La última frase, por supuesto,
nunca llegó a sus oídos. Quizás debido a eso el término de su relación con
JongIn había causado que una serie de emociones dañinas le impidiera continuar
con su rutina sin sentir la necesidad de romper en llanto cada vez que algún
recuerdo de los dos años que había pasado al lado del menor decidiera
apoderarse de su mente. Quizás debido a ello, sus sentidos seguían sintiéndose
unidos a los del otro.
Quizás por eso, ZiTao no se sintió
sorprendido al subir la mirada y encontrarse frente a la entrada de una
familiar tienda de mascotas. A pesar de que solamente le había visitado una vez
desde que el menor comenzó a trabajar con KyungSoo, tomando en cuenta la hora
que era, JongIn debía estar preparándose para terminar su turno y cerrar el
lugar.
ZiTao sabía perfectamente el
comando que su cerebro había dado a sus piernas. Sin embargo, entre más
segundos transcurrían, la presión en su pecho se hacía más fuerte. De pronto se
le había tornado imposible moverse para así poder alejarse del lugar.
Quería verle, sin duda, pero
algo en su mente estaba gritándole que no era el momento. No estaba listo.
¿Amor, Tao?
Cuando el suspiro que estuvo
atrapado dentro de él encontró su camino hacia el exterior de su cuerpo y su
cerebro dejó de actuar a favor de sus emociones, ZiTao tomó un par de instantes
más antes de dar media vuelta y comenzar a caminar en cualquier dirección.
El amor es aquel que sólo puedes encontrar cuando renuncias a tu
búsqueda
"H-hey" La mirada de JongIn
se tornó sorprendida en el instante en el que salió de la tienda; encontrarse
con ZiTao era algo que no esperaba hacer en un buen tiempo; al menos no después
de la última discusión que habían tenido. Al parecer el mayor había esperado lo
mismo, a juzgar por la forma en la que le había mirado justo antes de dar media
vuelta e –intentar– alejarse. JongIn,
por supuesto, se negaba a perder una oportunidad como esa para hablar con él.
Sus reflejos demostrando estar en perfectas condiciones en el momento en el que
le tomó por el brazo, impidiéndole seguir su camino. "Espera..."
"No ahora." Eran las
únicas palabras que Tao pensaba dedicarle. JongIn no necesitaba más que eso.
Pero el mayor no tuvo el tiempo
necesario para reaccionar (falso. No
tenía deseo alguno por hacerlo), simplemente se dejó atraer hacia el cuerpo del
menor; sus manos posándose sobre los hombros ajenos a la vez que la mano libre
del contrario se colocaba sobre la cintura de su hyung; aquella cintura que por
años se había sentido como un hogar. Su mente no podía siquiera procesar la
idea de alejar sus labios de los de JongIn una vez que éstos se encontraron con
los suyos. No quería. ¿Cuántas veces
en un solo día se había encontrado deseando el poder tener contacto con ellos?,
¿cuántas veces desde el día de la discusión había deseado simplemente volver a
su lado y aferrarse a su cuerpo para impedir a toda costa que el menor se
alejara?
Éste amor, Tao, no es aquel que estás destinado a vivir.
El mayor de ambos podía sentir el
camino húmedo que sus lágrimas dejaban atrás al escapar de sus ojos; sus brazos
ahora rodeando el cuello del menor como si eso pudiera mantenerle a su lado
para siempre, aún si sabía que aquello no era posible.
Había muchas cosas que Tao había
entendido con el paso del tiempo. La más importante y dolorosa había llegado el
día en el que su relación con JongIn había llegado a su fin. Aún podía recordar
lo que aquello le había causado; las noches sin poder dormir, los días sin
desear comer, la preocupación de aquellos que le apreciaban (y que en ese
momento, ZiTao no sentía que merecía), la forma en la que el mundo parecía
desvanecerse a su alrededor por el hecho de estar alejado del menor;
sintiéndose solo. Incompleto. Recordaba la insistencia de Baekhyun acerca de
intentar enmendar aquel lazo que, según él, aún se encontraba en llamas entre
ambos; a Chanyeol hablando día y noche acerca de ir y golpear a JongIn por
causarle daño… las veces en las que ZiTao le detuvo, también.
Acciones y pensamientos que al
final fueron exagerados.
JongIn, después de todo, había
vivido lo mismo que el mayor. No dormía, no comía, sus pensamientos eran
ocupados únicamente por él, por su
Tao. Los dos años de relación que habían sido interrumpidos por alguna fuerza
estúpida que les obligaba a permanecer
contenidos entre muros invisibles que se negaban a ceder ante ellos. La
distancia había comenzado a jugar sucio con el lazo que les unía y más pronto
de lo que esperaban, su relación había finalizado casi sin dar aviso.
Aún si Tao lo deseaba; aún si
JongIn hacía lo mismo, algo en el interior de ambos les impedía regresar.
No era como si alguno pensara en
renunciar a aquellos besos, a aquellas caricias de las que seguían siendo adictos.
Aún eran incapaces de dejar de depender del contacto con la piel del otro, de
sus presencias como algo más que íntimos amigos. Ninguno deseaba regresar al
inicio y arriesgarse a perder todo por lo que habían luchado.
Tao lo sabía, JongIn lo sabía. Aún no era tiempo de renunciar, aún si
su destino no era estar juntos.
La primera cosa que el mayor de
los dos había aprendido; la más importante y dolorosa, era que sin importar
cuán grande fuera el amor de ambos, nunca sería suficiente como para volver a
empezar.
“Lo siento si te hice enojar el
otro día, no era mi intención… estaba cansado.” ZiTao simplemente esbozó una
leve sonrisa, manteniendo la corta distancia que se había formado entre sus
labios y los de JongIn una vez que éste se había separado para poder murmurar
aquellas palabras.
“Está bien.” Murmuró tras unos
segundos, cuando los brazos del menor le envolvieron en un cálido abrazo. Uno
del que no deseaba apartarse, aún sabiendo que tendría qué hacerlo. “Lamento
haberte gritado, también.”
“Oh… bueno, entonces puedo
regresar mañana a verle, no tengo problema con eso.” Una pequeña sonrisa se
apoderó de los labios del menor al escuchar –aunque dificultosamente– al rubio
pronunciar ´Espera´ casi en un
murmuro, justo antes de que pudiera dar la media vuela y dirigirse a la salía
del café en el que JongDae trabajaba (Tao había prometió ir a visitarle más a
menudo después de que el mayor se enterara del pequeño problema –de nombre
‘LuHan’– que MinSeok tenía , ya que, siendo uno de sus amigos más cercanos,
JongDae deseaba saber todo acerca de los problemas del pelirrojo, por supuesto,
ofreciendo su ayuda también). Tao simplemente dirigió toda su atención hacia la
dirección en la que el más alto se encontraba manteniendo la leve sonrisa en su
rostro y recibiendo una a cambio por parte del contrario. “¿Si?”
El menor no estaba totalmente
seguro de cómo interpretar el largo suspiro que escapó de los labios del mayor
al escucharle, “Chen pudo o no, haber mencionado que el platicar contigo tenía
propiedades terapéuticas, además de haber insistido toda la semana en el hecho
de que debía intentar conocerte; algo acerca de ser lo que uno necesita del otro
o basura como esa. Sé que no soy Chen, pero creo que puedo hacer el intento por
convencerte de quedarte a tomar una taza de chocolate caliente, tomar el lugar
del enano y cumplir sus caprichos.” Tao no tuvo que pensarlo demasiado. No
quería regresar al departamento y encontrarse con la expresión enojada de su
hermano mayor (desde que Baekhyun había tomado el papel de mediador en sus
problemas con JongIn, las noticias acerca de aquello llegaban más rápido a
oídos de Chanyeol de lo que ZiTao desearía y esa noche había olvidado que ‘no
debía mandarle mensajes de texto justo después de reconciliarse con JongIn’) y tampoco
quería que su mente regresara al pensamiento de Kai y su fallida historia de
amor.
Tampoco le haría mal el
relajarse un poco y actuar como una especie de tranquilizante para el mayor,
quien por cierto, parecía necesitarlo un poco.
JongDae, en el poco tiempo en el
poco tiempo que llevaba de conocerle, había resultado ser tan intuitivo como
Baekhyun, y si él estaba seguro de que hablar con Kris sería una ventaja para
ambos, entonces no tenía nada qué perder.
“Seguro” pronunció, dedicándole al
rubio una sonrisa más pronunciada que la inicial, asintiendo ligeramente a la
vez.
Realmente no tenía nada que
perder.
¿Verdad?
Etiquetas: EXO |
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