You're such a gorgeous nightmare
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Stahp luck, chapter two.
viernes, 16 de noviembre de 2012 18:58 3 comments

02. A punch of luck (a little bit harder than expected)
XiuHan





Dirigir su mirada hacia su alrededor tenía el efecto contrario al que MinSeok esperaba obtener. Si su campo de vista lograba estar lo suficientemente despejado, (si lograba ver más allá de los diez centímetros frente a su rostro sin problemas) solamente podía distinguir cuerpos más cerca de lo que desearía que estuvieran, rostros demasiado cerca del suyo o brazos que amenazaban con rodearle en cualquier momento sin dejarle escapar; manos que amenazaban con tocar lugares que no se suponía que debían ser tocados por alguien más que él mismo. En ese momento, agradecía a cualquier deidad que estuviera observándole y evitando que alguien se acercara más de lo normal, o no tenía idea si podría resistir un minuto más sin enloquecer a la mitad del recorrido hacia la academia.

Últimamente, el transporte público parecía no ser lo suficientemente amplio para conservar el espacio personal intacto. O la cordura.

MinSeok estaba seguro de que la próxima vez preferiría ir caminando (sin importar cuán lejos de la academia viviera) antes de arriesgarse a perder los estribos frente a toda esa gente solamente porque alguien estuviera más cerca de lo deseado. Quizás sentir paranoia la mayor parte del día está permitido en una situación como la de MinSeok; esa en la que el ‘admirador secreto’ que en un principio fue algo lindo tener, llegó lo suficientemente lejos como para invadir la privacidad de su hogar solamente para poder adueñarse de aquella almohada que durante años había abrazado por las noches –todas las noches sin falta-.

Una vez que la idea de conocerle algún día fue reemplazada por una situación como aquella, MinSeok comenzó a sentirse amenazado. No saber a quién le haces frente no ayuda mucho a alejar la paranoia. Aún si poco a poco se había convertido en el profesor provisional de grados menores en la academia de artes marciales a la que había asistido como alumno durante años, la seguridad no era algo que pudiera sentir últimamente.

Los recuerdos de cómo se había sentido al encontrar aquella nota adherida a una nueva almohada sobre su cama le hacían contener el aire no dándose cuenta sino hasta que le era necesario respirar de  nuevo. Las sensaciones que la falta de espacio le causaba solamente aceptaron desvanecerse de su mente una vez que el transporte se detuvo. MinSeok hubiera corrido hacia la salida si no hubiera tanta gente atravesando la delgada línea de su espacio personal; mordiéndose el labio inferior en un gesto nervioso, comenzó a caminar lentamente, intentando mantenerse prudentemente lejos de quienes estuvieran rodeándole. A cada paso que tomaba en dirección a la salida se sentía más pequeño entre la multitud; los latidos de su corazón se hacían escuchar con fuerza para él, ensordeciéndole incluso hasta unos minutos después de que las personas que le rodeaban se disiparon y fue capaz de de tomar una vasta bocanada  de aire al verse fuera del transporte.

Comenzaba a ser molesto, el hecho de que un solo suceso al principio de la semana le hiciera sentir tan inseguro como para tener que pasar por aquello cada vez que se encontraba entre multitudes como esas.

Una vez fue capaz de continuar su camino hacia la academia, los recuerdos sobre cómo todo había comenzado decidieron llegar a su mente como si de un tornado se tratasen. Desde la primera nota que había recibido de aquel desconocido (adherida a la puerta de la casa de sus padres en cuanto había regresado del hospital después de una semana entera prácticamente viviendo allí; las palabras de aliento en ella que en aquel momento habían hecho la diferencia entre un MinSeok capaz de ahogarse con sus propias lágrimas y uno que había exhalado tras respirar profundamente todo el dolor que la partida de su madre solo hacía unas cuantas horas atrás le había causado). Hasta aquella última, adherida al oso de peluche que ahora reemplazaba a su almohada preferida en algún rincón de su cama; la sensación de temor atravesándole sin aviso evitó que el aire llegara a sus pulmones por unos segundos. De un momento a otro, la inseguridad que aquella nota le causaba, había logrado reemplazar todos aquellos momentos en los que le había hecho levantarse detrás de cada caída.

“Hasta dónde, MinSeok. ¿Hasta dónde tendré que llegar para sentirme más cercano a ti?”

Desafortunadamente, esa era una pregunta que no podía responder con certeza ahora. Después de todo, el no era quien decidía hasta cuándo parar.

Solamente pensar en ello estaba causándole problemas; MinSeok llevaba toda la semana sin dormir como era debido y comenzaba a sentir las consecuencias. Realmente necesitaba dormir, pero la pregunta aparecía en su mente cada vez que intentaba cerrar los ojos, como si estuviera enviándole el aviso de que dormir en un lugar tan accesible para aquella persona no era la mejor idea que podía tomar. Últimamente se había encontrado deseando con todas sus fuerzas ir a vivir por un tiempo con JongDae, uno de sus amigos cercanos, sin embargo, MinSeok no deseaba molestar a nadie con un problema que sabía que pudo haber evitado hacía mucho tiempo atrás y que él mismo debía solucionar, pronto.

No se había dado cuenta de lo rápido que estaba caminando sino hasta que sintió un brazo ajeno rodearle por la cintura.

Quizás lo mínimo que pudo haber hecho por aquel extraño que acababa de salvarle de cruzar la calle estando tan distraído que estuvo a punto de ser arrollado, era darle las gracias.

Desafortunadamente, una vez que éste le soltó, la primera reacción de MinSeok ante tal invasión a su espacio personal de manera tan inesperada, no fue precisamente dedicarle una amable sonrisa.









Ahora que se daba el tiempo suficiente pensar en los acontecimientos del día, MinSeok comenzaba a pensar en que no hubiera sido tan malo quedarse en casa durmiendo aunque corriera un riesgo bastante alto de ser asesinado (o algo peor) a manos de su ‘admirador secreto’. Una vez que su mirada se encontró por tercera vez desde que se habían encontrado con la mirada divertida que aquella persona sentada frente a él en el suelo del salón en el que MinSeok impartía lecciones a grados menores en la academia, éste dejó de considerar el peligro de quedarse a dormir en casa como una razón lo suficientemente buena como para arriesgarse a conocer a un chico como el que se encontraba sonriéndole de esa manera tan… extraña. No estaba muy seguro de cómo interpretar la mirada del otro. Le resultaba prácticamente imposible que una persona normal sonriera de esa manera mientras un desconocido intentaba limpiar una herida en su ceja derecha lo suficientemente grave como para haber sangrado momentos antes.

Exactamente. El precio por invadir el espacio personal de MinSeok en un momento tan crítico de la semana resultó elevarse bastante después de que le derribó; desafortunadamente, el extraño se había golpeado el lado derecho del rostro al caer y la ceja había comenzado a sangrarle, asustando a MinSeok en cuanto éste estuvo lo suficientemente consciente como para notar que el desconocido acababa de salvarle la vida. Debido a eso, el pelirrojo decidió llevarle rápidamente hacia la academia –el lugar más cercano, donde estaba completamente seguro de que podría hacer un buen uso del botiquín de emergencias que había llevado la semana anterior para la clase que impartía–, sin embargo, la actitud de aquel desconocido comenzaba a resultarle un poco… muy molesta.

“Lo siento.” El murmuro de MinSeok causó que el desconocido parpadeara unas cuantas veces.

¿Acaso no hubiera sido un poco mejor el disculparse en el momento en el que la sangre había comenzado a recorrer su rostro?, era la pregunta que repentinamente se había apoderado de la mente del desconocido al escuchar el murmuro; sin embargo, tomando en cuenta el hecho de que el más bajo le había llevado a aquel lugar en vez de dejarle tirado en la calle, lo único que pudo hacer fue esbozar una nueva sonrisa en respuesta, manifestando en ella simpatía en lugar de diversión.

Eso. Eso era lo que comenzaba a causar que los nervios del pelirrojo se crisparan. ¿Quién diablos le sonreía de esa manera a alguien que acababa de golpearle sin tener alguna explicación?, ¿Cómo diablos lograba verse tan lindo aún teniendo la ceja rota, raspones al costado derecho del rostro y una visible marca roja que amenazaba con convertirse pronto en un muy doloroso moretón?

“No hay problema.” Obviamente la persona que MinSeok tenía frente a él no era como cualquier otra… solamente esperaba que aquella sonrisa fuera auténtica, que no tuviera intenciones ocultas tras ella (posiblemente la paranoia era la culpable de que pensara eso último). “¿Y cuál es tu nombre?”

Lamentablemente, el pelirrojo no podía evitar que ese tipo de ideas se apoderaran de su mente y mientras más miraba esa sonrisa, más nervioso se sentía con respecto al chico. Una pequeña parte de su mente no había parado de maldecir a los episodios constantes de paranoia en la última semana. "No te lo diré," fue la simple respuesta salió de sus labios, la mirada del extraño tornándose confundida –y quizás un poco dolida debido a la poca confianza que le era otorgada después de haberse comportado de una forma tan amable aún cuando había sido golpeado aparentemente sin razón–.

"¿Por qué no?"

"Porque no te conozco."

El otro simplemente rió, divertido al notar lo inexpresivo que poco a poco se había tornado el rostro de MinSeok mientras atendía su ceja y extendiendo la mano en espera de que el mas bajo la estrechara cuando éste había terminado con los cuidados que podía darle a su herida, "Mi nombre es LuHan".

El pelirrojo simplemente miro la mano ajena con el ceño ligeramente fruncido, asintiendo una sola vez  en lugar de aceptar aquel contacto justo antes de responder con un tono bajo, "MinSeok".

Para LuHan en esos momentos era imposible ocultar cuán entretenido encontraba al chico frente a él; la risa leve que había escapado de sus labios en el momento en el que se había presentado era una clara muestra de ello. Tras unos segundos de silencio, su  mirada se alejó de las aparentemente suaves mejillas de MinSeok y comenzó a recorrer disimuladamente todo lo que le rodeaba y que, debido a la manera tan apresurada en la que habían llegado, LuHan no había podido apreciar. En un principio había contemplado la idea de que el más bajo le había llevado a una academia de danza debido a lo espacioso que era el salón al que habían entrado, pero ahora que podía prestar su total atención al entorno, su sentido común le indicaba que seguramente estaba equivocado.  Las colchonetas azules dispersas por todo el suelo del salón no tenían la apariencia de ser muy útiles para practicar una rutina de baile.

"¿Bailas?"

MinSeok simplemente parpadeó unas cuantas veces, comenzando a creer que alguna parte de su cerebro había sido afectada (y muy afectada) por los anteriormente mencionados episodios de paranoia que había estado sufriendo y ahora no solamente tendría que lidiar con ello, sino también con las alucinaciones que al parecer estaban comenzando a presentarse. “¿Disculpa?” preguntó con un tono teñido de duda, mirando al otro chico con una de sus cejas levantada.

El otro solamente le dedicó una pequeña sonrisa, abandonando su lugar en el suelo frente al más bajo para ponerse de pie y comenzar a caminar a su alrededor, su atención siendo capturada fácilmente por lo amplio que parecía el lugar. "Es una academia de danza, ¿cierto?"

El ceño de MinSeok se frunció levemente ante la pregunta; su mirada siguiendo cada movimiento que LuHan hacía a su alrededor. ¿Qué parte de éste lugar te hizo pensar que era un salón de baile?, pensó, aunque sabía perfectamente la cantidad de similitudes entre el salón en el que estaban y uno de baile. “No, es una academia de artes marciales.” Respondió simplemente.

LuHan no pudo evitar reír. Ahora entendía una pequeña parte del porqué el otro había actuado de aquella manera cuando se encontraban en la calle. A pesar de eso, una pequeña parte de sí parecía estar muy sorprendida a causa de la respuesta.

Una vez que el silencio volvió a apoderarse del lugar, LuHan regresó a su lugar en el suelo, esta vez al lado de MinSeok, un poco más cerca de lo que éste podía considerar aceptable; a pesar de que comenzaba a sentir su incomodidad rápidamente subiendo de nivel, decidió no alejarse. Aún en el momento en el que el de cabello castaño entrecerró levemente los ojos, dirigiéndole una escrutadora mirada, MinSeok estaba decidido a evitar que la incomodidad le llevara a actuar de manera torpe.

“¿Eres el dueño del lugar o algo así?”

El más bajo se preguntaba si era necesario para el otro invadir el espacio personal de otros solamente para hablar de cosas como esas. “No, soy alumno e instructor” contestó simplemente, sosteniéndole la mirada.

“¿Das lecciones?” LuHan le miró con ambas cejas levantadas en un gesto de sorpresa ante aquello “¿Qué edad tienes, MinSeokie?”

MinSeokie.

“Tengo veintidós años.” Soltó, una respuesta sencilla. Mantuvo un tono de voz relajado, y por supuesto ignorando por completo la forma en la que el otro le había llamado.

“Ya veo”

A pesar de que el silencio en el que se encontraban comenzaba a elevar el nivel de incomodidad en MinSeok, LuHan parecía estar bastante adecuado a ello, mostrando simplemente un gesto dubitativo a diferencia de lo nervioso que parecía estar pelirrojo.

“MinSeokie,” Ignóralo, “deberíamos salir… parece que no es la hora en la que te corresponde estar por aquí. Quizás si dejas que te invite a un café pueda ayudarte con lo que sea que te obligue a derribar desconocidos que te salvan la vida mientras caminas de esa forma tan descuidada por la calle.”

MinSeok le miró con los ojos entrecerrados.

No.

Tras un momento considerablemente extenso de silencio, notando que posiblemente la respuesta no saldría de los labios del pelirrojo por sí sola, LuHan se levantó nuevamente del suelo, acercándose al mayor para poder jalarle un poco hasta ponerle de pie; por supuesto resultando en MinSeok prácticamente poniéndose de pie por sí solo, aun manteniendo los ojos entrecerrados y la mirada fija en el rostro del otro, al menos hasta sentir la mano ajena posarse sobre su mejilla.










Por segunda vez en ese día, LuHan había sido golpeado por MinSeok, afortunadamente esta vez el golpe no había sido tan grave (simplemente le había golpeado con más fuerza de la necesaria en la mano en el momento en el que la posó sobre su mejilla) y las dos tazas de café sobre la barra de la cocina del mayor resultaban tener un efecto casi igual de reconfortante que las manos ajenas cuidando de la herida en su ceja. 

Y MinSeok aún no podía entender cómo habían llegado hasta ese momento. No entendía cómo diablos LuHan había logrado que le llevara hasta su casa por un par de tazas de café. Él simplemente dejó escapar un largo suspiro, sin apartar la mirada de su propia taza ni prestar atención a la mirada atenta que se había posado sobre su rostro desde hacía un momento atrás, cuando LuHan notó que la mente del pelirrojo divagaba desde el momento en el que había tomado la decisión de convencerle de que lo menos que podría hacer tras romperle la ceja era ir por un café, aunque debía admitir que en ningún momento esperó que el otro le invitara a su casa.

LuHan simplemente le miraba suspirar cada determinado tiempo, esperando por el momento indicado para comenzar a preguntarle acerca de lo que realmente le había llevado a derribarle de esa manera por la tarde.

“MinSeokie,” le llamó después de unos instantes, obteniendo solamente una especie de gruñido-suspiro como respuesta, “¿Estás bien?”

El nombrado solamente negó un par de veces.

“No,” no tenía intención alguna de decir algo más allá del monosílabo porque, ¿quién en su sano juicio le cuenta su vida personal a un extraño?, o peor, ¿quién llevaría a un total desconocido hasta su casa?; la mente de MinSeok, sin embargo, parecía no estar de acuerdo con la idea de quedarse en silencio. “En verdad lamento lo de tu ceja.” Suspiró, obligándose a hacer una pausa un tanto larga en un intento por retener las palabras siguientes, claramente sin tener éxito. “Una persona ha estado acosándome más de lo normal… la paranoia no me deja ni siquiera respirar últimamente.”

MinSeok intentó mantener su inexpresividad intacta; LuHan simplemente esbozó una ligera sonrisa, impidiéndoselo y causando que se tensara al momento de tomar la mano que se mantenía libre, alejada de la taza de café.

“Como te dije, no hay problema,” rió “es bueno tener información acerca mi nueva enfermera

Enfermera.

MinSeok frunció el ceño ante la palabra que era acompañada con una media sonrisa de parte del otro.

¿Qué?


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