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Frío (smut)
sábado, 29 de septiembre de 2012 17:54 0 comments
T.O.P x TaeMin
BigBang/SHINee
El
vaho saliendo a cada segundo de la boca del delgado cuerpo que tiritaba con
violencia, hacía parecer como si el alma del chico estuviese intentando escapar.
Sus labios, poniéndose de un color lila, distantes al tono rosa que solían
tener normalmente por el hecho de que llevaba demasiado tiempo a la intemperie,
hacía parecer su cálido abrigo un mero accesorio estorboso.
La
heladez del aire rodeándolo lo asfixiaba y comenzaba a dejar de luchar por
mantener sus ojos abiertos, incluso los dedos de sus manos comenzaban a
sentirse entumidos como el resto de su cuerpo.
Su
respiración se había vuelto casi imposible de llevar a cabo y al fin la pelea
por mantener sus ojos abiertos, había acabado… había perdido y ahora mismo los
había dejado cerrarse sin poder evitarlo, apoyando poco a poco su cabeza en el
barandal de las escaleras donde estaba sentado.
Aunque
incluso así, no podía dejarse caer en los brazos de Morfeo… el sonido que sus
dientes emitían al chocar entre sí y que no podía evitar, le hacían imposible
dejar su cuerpo descansar como era debido. Sobre todo porque los copos de nieve
que comenzaban a caer del cielo, lo hacían dar respingos cada vez que
alcanzaban a caer sobre su rostro descubierto.
Llevaba
varias horas fuera de la casa de Choi SeungHyun… y no pensaba moverse de ahí
hasta hablar con él.
Ahora
que se daba tiempo a pensarlo, Lee TaeMin, como solía serlo antes de conocer a
SeungHyun, nunca habría puesto en peligro su integridad física tan solo para
disculparse con alguien.
Según
lo recordaba… no solía ser tan obstinado a menos que se tratara de algo
relacionado con el baile… no solía ser tan serio, ni tampoco solía ser valiente
al afrontar sus sentimientos; prefería quedarse con la imagen infantil que la
gente le había dado, y se había alejado gradualmente de sentimientos tan
complejos como era el amor… Sobre todo, de sentimientos tan destructivos e
innecesarios como los celos; aún más, sabiendo que la única condición que había
puesto la persona con la que salía para quedarse a su lado, era evitarlos por
completo…
Sabía
que se había equivocado, y por eso en el mismo momento en que se había dado a
la tarea de reflexionar sobre todo lo que había sucedido, decidió salir
corriendo del departamento que compartía con su hyung KiBum, enfrentando el
gélido viento al correr a la máxima velocidad que sus piernas le dejaban, hacia
la casa de SeungHyun… quien no le había abierto la puerta; razón por la cual se
había decidido a esperarlo sentado en uno de los escalones hacia la puerta de
aquella casa.
Sus
pensamientos acerca de lo tonto que había sido, haciendo honor a la etapa
adolescente en la cual se encontraba, inundaban su mente y lo hacían sentirse
cada vez más estúpido… porque al principio había luchado por disolver el
pensamiento que el mayor tenía sobre él; se había esforzado por hacerle creer
que podía ser tan maduro como quisiera, cuando realmente ni siquiera él pensaba
en que podría serlo.
La
imagen que tenía como niño pequeño se había apoderado de él, y ahora que lo
veía, se había conformado con dejar de madurar… con ser ese niño tierno que
todos creían que era, incapaz de sentir o pensar en cosas que solo las personas
mayores podían. Esos sentimientos que habían comenzado a despertar al acercarse
a Choi SeungHyun.
Porque
el sólo hecho de tenerlo a su lado, lo hacía recordar que no era sólo un niño…
que estaba creciendo, y que amaba crecer con él; amaba que lo guiara en sus
acciones, a pesar de que el mayor siempre decía que era un mal ejemplo a seguir
y se hiciera el duro la mayoría de las veces. Aunque a fin de cuentas, estaba
seguro de que a su lado podría madurar de la forma más sana.
De
pronto y sin poder advertirlo un poco antes, había comenzado a perder el hilo
de sus pensamientos, sintiéndose poco a poco rendirse ante el sueño.
El
frío que normalmente solía no afectarle, de pronto le hizo dar un respingo y
levantarse de golpe de la cama, SeungHyun miró la manta justo a un lado suyo
pero justo antes de tomarla, sintió su corazón encogerse de pronto… Recordaba
que había llegado a casa y se había lanzado a la cama cual saco de patatas, sin
querer ver u oír a nadie ese día. Su mañana había sido la peor de todas en su
vida, y había decidido ignorar al mundo antes de explotar.
-Yah~ -la risa estruendosa de JiYong se
hacía escuchar por toda la sala y él sólo se limitaba a verlo reír de esa
forma, manteniendo una leve sonrisa en los labios mientras se quedaba en su
puesto junto a él.
No tenía la más mínima idea del porqué de su
risa, pero pudo notar por el sonrojo de KiBum, que había estado jugando un poco
con el menor. De nuevo, había optado por sonreír sin soltar una sola palabra
hasta que su rubio amigo se decidió por hacerlo partícipe de su tonta rutina
pre-noviazgo, de la cual había dicho mil y una veces que estaba en contra.
No tuvo ni tiempo a moverse, cuando de
pronto el rostro del mayor se quedó a centímetros del suyo, como no, en el
preciso momento en el que TaeMin volvía con su café en mano y KiBum lo miraba
con una mueca extraña que hizo que SeungHyun se diera cuenta de que su pequeño
no le estaba mirando con muy buena cara. El ceño fruncido y el agarre fuerte
que mantenía con el vaso de café le hizo alejarse tan rápido como pudo del
rostro de JiYong, quien sólo rió nervioso y se alejó sin decir nada, llevándose
a KiBum con él.
SeungHyun
se masajeó las sienes mientras comenzaba a caminar rumbo a la sala de estar… al
parecer JiYong no había regresado aún, y tenía ganas de estarse un rato sentado
en el suelo, pensando en todo lo que había pasado. Sabía que TaeMin tenía toda
la razón en haberse enojado… pero él aún no se acostumbraba a tener que dar
explicaciones a nadie, y su costumbre de sentirse tan libre para hacer lo que
quisiera, había salido a flote sin que lo pudiera evitar.
No
habían discutido demasiado, más que nada porque el mayor sabía que si seguía en
aquella discusión, diría cosas peores que las que ya había dicho sin querer.
Había dejado a TaeMin con una expresión un tanto triste, y no quería hacerlo
peor… fue por eso que sin más, se había dado la vuelta, encaminándose a casa
sin esperar una persecución por parte del menor.
Un
suspiro salió de su boca al llegar a la sala, pensando cuanto odiaba aquella
situación mientras caminaba por instinto hacia la ventana que daba hacia la
calle antes de ir a sentarse en el suelo, entreabriendo un poco la cortina para
mirar lo que ocurría en la calle, justo como siempre lo hacía. Aunque hoy había
resultado ser un poco diferente…
Sus
ojos se abrieron desmesuradamente al fijarse de la persona que estaba sentada en
los escalones que daban hacia su puerta… Pudo distinguir el cabello castaño de
TaeMin, y sin darse cuenta, de un segundo a otro, se encontraba saliendo de su
casa. Tan rápido como pudo, rodeo el cuerpo del menor con los brazos y lo
levantó, con la preocupación saliendo por cada poro de su piel, metiéndolo
enseguida a la casa y dejándolo sobre el sillón, notando el tono morado de sus
labios. No tenía idea de cuánto tiempo había pasado TaeMin… su TaeMin fuera, con ese gélido clima.
Sus ojos estaban cerrados, y al menos pudo respirar con un poco más de calma al
darse cuenta de que el más pequeño respiraba aún; después de todo, sabía que de
haberse quedado más tiempo ahí, posiblemente su estado hubiera llegado a ser
más grave.
Así
que sin poder evitarlo, su preocupación llegó hasta niveles demasiado altos, y
se había ido corriendo para buscar todas las mantas que pudiera, cubriendo el
delgado cuerpo del otro con todas ellas apenas llegara de nuevo a su lado… no
podía negarlo; estaba aterrado. Sabía que el menor no despertaría mágicamente
al momento en el que lo cubriera un poco, pero aún así, esperaba al menos
alguna señal de que estaba haciendo las cosas bien y que estaba disminuyendo
las probabilidades de que el otro empeorara.
Lo
miró con el ceño fruncido por unos segundos y por instinto, se inclinó un poco
sobre el cuerpo del menor, para poder rozar los labios ajenos con los propios
en un delicado contacto… quizás esperando que algo al estilo de “la bella
durmiente” sucediera, pero sabía que no sería así. Después de todo, por la
mañana había ido junto con JiYong a buscar al menor, quien se encontraba con su
amigo debido a que ambos estaban ensayando una coreografía, así que comenzaba a
suponer que el cansancio lo había vencido en el peor momento del día.
Suspiró
mientras se quedaba mirando el pálido rostro de TaeMin y sin dudarlo más, se
hizo un espacio junto al menor en el sillón, metiéndose junto a él debajo de
las mantas y abrazándose a su frágil cuerpo, intentando transmitirle una
sensación más cálida que la de aquellas mantas.
SeungHyun
ni siquiera se percató del momento en el que se quedó dormido e incluso había
perdido por unos segundos la noción de lo que había pasado, hasta que su mente
se inundó de recuerdos recientes, haciendo que volteara la mirada
instantáneamente a su costado, encontrando a TaeMin aún dormido a su lado. Su
rostro tenía el color que solía tener todos los días, diferente a lo pálido que
se veía horas atrás, y aquella mirada que antes denotaba angustia, ahora dejaba
ver el alivio que sentía de golpe al darse cuenta de que su pequeño se
encontraba mejor.
El
mayor acercó nuevamente su rostro al del menor, como había hecho antes,
depositando un pequeño y suave beso sobre sus labios. Sin esperarlo, pudo
sentir el delgado cuerpo del otro removerse un poco entre su abrigo y el montón
de mantas que tenía encima, rompiendo el diminuto beso que SeungHyun le había
dado. El más alto se alejó un poco para poder mirar mejor la reacción del
menor; este tenía los ojos cerrados con fuerza y se seguía removiendo un poco
entre las mantas, parpadeando unas cuantas veces hasta al fin entreabrir los
ojos y reincorporarse rápidamente, aferrando al mayor en un abrazo un tanto
posesivo… como si temiera soltarle. SeungHyun no pudo hacer más que
corresponder al abrazo de igual manera, dejando un beso sobre el cabello del
chico que hacía meses se había adueñado de su corazón.
TaeMin
levantó la mirada al sentir aquel beso, mirando a SeungHyun a los ojos e
intentando no llorar. El mayor solamente sonrió enternecido ante los ojos
cristalizados del más bajo y llevó ambas manos a sus mejillas, acariciando
estas con sus pulgares sin dejar de mirarle a los ojos.
-Lo
siento… - murmuró el menor, parpadeando un par de veces esperando el regaño del
mayor por la “escenita” de celos que no había podido evitar en la mañana… pero
este sólo se limitó a seguirlo mirando de aquella manera, negando unos segundos
después con la cabeza y acercando su rostro al de TaeMin, atrapando por tercera
vez los labios ajenos con los propios, esta vez en un beso que era
correspondido.
SeungHyun
intentaba la mayoría de las veces alejarse de los hermosos labios del menor…
más que nada por eso de la edad, porque se negaba a ser quien le quitara a
TaeMin la inocencia. Había estado ya varios años en libertad, probando a cada
persona atractiva que se le pusiera enfrente, y si bien eso había cambiado al
momento en el que el más bajo entró en su vida, aún los recuerdos de esos días
salían a la luz en este tipo de ocasiones… su cuerpo seguía sin acostumbrarse
al compromiso mayor que quería tener con el pequeño, y seguía actuando como lo
hubiera hecho con cualquier otra persona.
Evitaba
a toda costa caer en la tentación… pero el levísimo jadeo que el menor había
soltado al momento en el que le hizo entreabrir la boca para poder introducir
su lengua furtivamente por instinto, había hecho que sus sentidos saltaran por
si solos. Se había encendido como la pólvora. Pensó unas milésimas de segundo
en lo que KiBum le haría cuando se diera cuenta de lo que le había hecho a su
“pequeño hijo” como él le llamaba a su
TaeMin, pero ya no podía detenerse.
El
cuerpo de SeungHyun se inclinó casi automáticamente, recostando a TaeMin de
nuevo sobre el sillón y colocándose sobre él, sosteniéndose con una de sus rodillas,
la cual había colocado entre las piernas del más bajo, y con sus manos, que se
encontraban colocadas a los costados del menor, mientras este rodeaba el cuello
de su hyung con ambos brazos, haciendo –quizá
sin pensarlo– que sus cavidades encajaran mejor y que sus lenguas
pudieran entrelazarse con más facilidad, envolviéndose ambas en una batalla en
la que ambas eran ganadoras a final de cuentas.
Las
mejillas de TaeMin comenzaron a encenderse al momento en el que el mayor alejó
sus labios de su cavidad bucal, dejando un camino de besos que bajaban desde
ella hasta la sensible piel de su cuello. SeungHyun notó como el menor contuvo
la respiración por unos segundos… no podía verlo, pero se lo imaginó
mordiéndose el labio inferior. Una sonrisa maliciosa apareció en los labios del
mayor, quien trazó con apenas la punta de su lengua un delgado camino de saliva
por toda la extensión del cuello del menor, dejándolo una vez más sin aliento,
antes de comenzar a besar la pálida piel de aquella zona como si estuviera
hambriento, comenzando momentos después de oír más suspiros por parte del otro,
a succionar intentando ser delicado en el acto, pero a la vez procurando dejar
marcas rojizas que dejaran en evidencia lo que sucedería entre ambos.
Estaba
seguro que cuando KiBum viera aquellas marcas, seguramente le mataría y
reviviría solamente para volverlo a matar, pero ya no podía hacer nada. Deseaba
por sobre todas las cosas marcar como suyo a aquel pequeño antes de que alguien
más intentara alejarlo de su lado.
El
cuerpo del menor comenzaba a sentirse cada vez más caliente, los besos mojados
que el mayor dejaba sobre su cuello, y las succiones que le hacían cerrar con
fuerza los ojos y morderse el labio inferior con tal de no dejar escapar los
jadeos tan pronto, definitivamente estaban causando estragos en él… comenzaba
sentir presión en la parte delantera de sus pantalones.
Justo
en el momento en que TaeMin comenzaba a sentir un poco de dolor en la
entrepierna, la mano impaciente de SeungHyun viajó inesperadamente hasta esa
zona tan sensible, acariciándola por encima de la ropa mientras seguía besando
su cuello… entonces el menor no pudo contenerse más. Sin poder hacer nada al
respecto, un sonoro jadeo salió de sus labios, haciéndole sonrojar más de lo
normal y separando levemente al mayor de su cuerpo, cubriéndose el rostro con
ambas manos mientras respiraba agitadamente, completamente avergonzado del
sonido que acababa de soltar y sacando sin quererlo, una pequeña risa burlona
al más alto, quien solamente llevó nuevamente su mano hasta la intimidad de
TaeMin, haciendo presión sobre ella y haciéndole jadear otra vez antes de
llevar su mano libre hasta el rostro del menor y hacerle alejar sus manos de él,
sonriendo ladinamente al notar ese color carmesí en sus mejillas e inclinándose
un poco sobre su cuerpo para alcanzar a besar su frente con suavidad.
-No
te cubras… - Murmuró tan claramente como le fue posible, intentando no soltar
ni siquiera un suspiro aunque su hombría estuviera comenzando a dolerle por la presión
que su pantalón ejercía sobre ella.
-N-no
lo haré… - Por otro lado, TaeMin parecía estar perdiéndose entre todas las
sensaciones que habían comenzado a inundarlo sin piedad. A cada caricia del
mayor, no podía evitar contener los suspiros y suaves jadeos.
SeungHyun
estaba más que a gusto con cada expresión del menor… sus mejillas sonrojadas en
conjunto con su boca entreabierta y los ojos entrecerrados, le hacían relamerse
los labios mientras lo miraba fijo, con la lujuria queriendo salir de su cuerpo
sin importar quien fuera la persona que tuviera enfrente… pero el más alto
había decidido luchar contra los instintos. Su mano dejó de presionar la
hombría del menor por sobre la tela para dirigirse hacia los botones del
pantalón, abriéndolos de uno en uno hasta el último ante la atenta y tímida
mirada del más bajo, sonriéndole levemente antes de atreverse a separarse un
poco, poniendo ambas manos en el borde de la prenda inferior ajena, tirando con
suavidad de esta y al final sacándola con calma, dejándola olvidada en algún
lugar de la sala.
Miró
a los ojos a TaeMin, sin atreverse a decir nada aún y conservando aquella leve
sonrisa con la intención de que el otro no se tensara ante toda esa situación.
El menor por su parte, respiraba pesadamente, sabiendo muy bien lo que
sucedería. No quería dejarle todo el trabajo a SeungHyun, así que se tragó toda
la timidez que sentía y le hizo sentarse por completo sobre el sillón,
sentándose después en su regazo con las piernas a cada lado de la cadera del
mayor, sonriendo tenuemente antes de tener que morderse el labio inferior una
vez que la timidez regresara.
El
mayor solamente se dejó hacer, viendo de esa forma al más joven, intentando
madurar por cuenta propia en cosas como esas sin ser obligado por nadie más. TaeMin
se sentía algo intimidado ante la fija y lasciva mirada de su mayor… comenzaba
a dudar de sus movimientos ante ella, preguntándose cómo era posible que
lograra hacerle titubear sin siquiera hacer o decir algo. Su tímida mirada
intentó sostener la del mayor y el más bajo dejó entreabrir sus labios sin
darse cuenta. SeungHyun no pudo evitar ladear una sonrisa ante el rostro tan
hermoso del bailarín, llevando ambas manos a las mejillas del menor y acercando
su rostro hasta el suyo para lamerle lentamente los labios, separándose de él
aún con aquella sonrisa en el rostro.
El
menor seguía sintiéndose pequeño ante esa mirada seductora a la que aún no
podía acostumbrarse por completo… pero había tomado las riendas de las
situación para demostrar que era lo suficientemente mayor como para llevar
aquello con calma, así que sonrió intentando imitar el gesto de SeungHyun y le
tomó por los hombros para esta vez ser él quien atacara los labios ajenos,
atrapándolos en un beso hambriento como los que pocas veces había logrado
disfrutar con él, debido al tonto pensamiento que tenía el mayor sobre su
“inocencia” y que por supuesto, estaba dispuesto a borrar de su mente. Se
separó de sus labios después de unos segundos para depositar un pequeño beso en
la mejilla del más alto, bajando hasta su cuello a través de un camino de
pequeños besos como los que él había dejado sobre su cuello y que aún podía
sentir. Besó casi imperceptiblemente la piel suave de su cuello al llegar a esa
zona, para luego morderla levemente y comenzar a succionar un poco… él ya tenía
las marcas rojizas que lo marcaban como propiedad del mayor, pero él también quería marcarlo. Después de todo,
sabía que él era quien más peligro corría de perder al mayor.
Los
jadeos que tanto se había esforzado SeungHyun por contener, habían escapado
fácilmente ante la primera sensación de succión hecha por la boca del menor
sobre la sensible piel de su cuello, haciendo también que la sonrisa sobre su
rostro se borrara para poder morderse los labios y no dejar escapar más jadeos
audibles. Le estaba dando la libertad suficiente a TaeMin de que hiciera lo que
quisiese, pero eso era sólo antes de entrar en acción. Y comenzaba a sentir
calor… el abrigo de TaeMin había comenzado a hacerle transpirar un poco… así
que sin hacer demasiado movimiento para no romper el contacto del menor con su
cuello, llevó sus manos hacia el cierre de aquella prenda, abriéndola y al
final teniendo que separar al menor un poco para poder quitarla por completo,
aprovechando el momento para sonreír de nuevo y robar un fugaz beso de sus
voluminosos labios antes de tomarlo por la cadera y moverla para comenzar un
suave vaivén que obligara a rozar sus entrepiernas por encima de la ropa,
arrancando de TaeMin un gemido que se encargó de ahogar enseguida mordiendo su
labio inferior con fuerza mientras volvía a tomar al mayor por los hombros.
TaeMin
intentaba no ser muy ruidoso, pero claramente, SeungHyun tenía otro propósito.
El
más alto guió sus manos hasta los glúteos del menor en un agarre más firme que
el que antes había mantenido con su cadera, levantándose un poco del sillón y
poniéndose luego de rodillas en la alfombra de la sala, recostando después el
delgado cuerpo de TaeMin sobre esta, sin perder su posición entre sus piernas y
relamiéndose los labios al encontrarse frente a frente con el rostro
completamente sonrojado de TaeMin, quien sólo atinó a jadear levemente,
entrecerrando los ojos ante el movimiento que el mayor había hecho sin aviso
alguno, provocando que sus miembros se siguieran rozando por encima de la ropa,
la cual se había vuelto demasiado molesta. SeungHyun se separó a regañadientes
del hermoso chico que yacía recostado sobre la alfombra para poder deshacerse
de sus pantalones y junto con ellos el dolor en su entrepierna.
El
menor se apoyó sobre sus codos para poder mirar las acciones por las que su
hyung se había separado de su cuerpo, encontrándose al subir la mirada con la
delgada tela de la ropa interior de éste, la cual no dejaba nada a su
imaginación. Tragó saliva… no pudo evitar fijarse en que el mayor tenía el
armamento suficiente como para hacerle temblar.
SeungHyun
se había dado cuenta de la mirada fija del menor siendo dirigida hacia una
parte específica de su anatomía, ladeando una sonrisa al instante y volviendo a
posicionarse entre las piernas del menor, quien sin darse cuenta había
retrocedido un poco al notarlo volver a la posición que anteriormente
mantenían. La sensación de una suave caricia recorrió el rostro del bailarín,
quien suspiró intentando calmarse y sonrió levemente al mayor, quien le hizo
rodear su cadera con sus piernas para recuperar por completo la posición que
tenían antes y que tan cómoda le había parecido a ambos.
La
respiración se TaeMin se había vuelto tan agitada como el latir de su corazón.
Y al momento de que el mayor comenzara de nuevo a hacer un vaivén que hacía que
sus hombrías se friccionaran una contra la otra, el más bajo cerró los ojos con
fuerza, aferrándose a la espalda del otro
mientras mordía de nuevo su hinchado labio inferior con fuerza, evitando
así dejar escapar jadeos y suspiros que se agolpaban y deshacían en su
garganta, formando débiles ronroneos que hacían al mayor fruncir levemente el
ceño… No quería que TaeMin se contuviera… Quería escucharlo gemir su nombre una
y otra vez hasta que se quedara afónico. Se inclinó un poco sobre su cuerpo,
alcanzando los labios del menor, apresándolos entre los propios en un beso
lento y suave que hacía que se perdiera en una dimensión desconocida, lejos de
la realidad, en la que en ese instante SeungHyun manipulaba su ropa interior
hasta liberarse de ella sin que se diera cuenta, haciendo lo mismo del más
pequeño después.
Quizás
el menor no se hubiese dado cuenta, sino fuera porque el mayor se dio a la
libertad de rodear su excitado miembro entre sus dedos y hacer presión,
haciéndole dar un respingo por el sorpresivo movimiento. Las manos de TaeMin
viajaron de la espalda de su hyung hacia sus hombros, intentando empujarle
lejos de él por instinto, pero no lo logró. El rapero le hizo debilitar el
agarre a base de caricias en sus costados, tomándolo por las muñecas al lograr
que se distrajera, colocándolas por encima de su cabeza y presionándolas ambas
contra la alfombra con la mano que le había servido para acariciarle. Los ojos
del menor dejaban ver sus nervios, pero el más alto le sonrió con tranquilidad,
comenzando a mover su mano por toda la extensión de la su hombría con suavidad,
logrando sacarle aquellos jadeos entrecortados que había deseado escuchar desde
el principio.
Los
ojos de SeungHyun se paseaban por el rostro de TaeMin, admirando la forma en la
que entrecerraba los ojos y movía cada determinado tiempo su cabeza hacia un
lado y hacia el otro, soltando suspiros audibles y jadeos cada vez más
entrecortados. Podía notar que su propia entrepierna comenzaba a humedecerse
ante tal vista, y por los leves gemidos que el menor comenzaba a dejar
escuchar, podía deducir que el momento de hacerlo suyo estaba demasiado cerca.
Dejó de estimular el miembro del menor, sonriendo al percibir un sonido de
queja por su parte, no dándole tiempo a reaccionar antes de hacerle lamer dos
de sus dedos mientras le miraba maravillado.
Se
sorprendía de lo sensual que el menor podía llegar a ser sin ni siquiera
proponérselo.
Una
vez estuvo seguro de que sus dedos estaban lo suficientemente húmedos, los
dirigió con parsimonia hacia donde estaba la pequeña entrada del menor, no sin
antes hacerle cambiar una de sus piernas de posición al quitarse de su sitio
entre ellas para tener una mejor vista del lugar al que dirigía sus dedos. La
mirada de TaeMin comenzaba notarse más nerviosa, y no pudo evitar dar un respingo
al sentir uno de los húmedos dedos de SeungHyun rozar apenas su entrada,
causando que el mayor le mirara enternecido ante aquella reacción cuando ni siquiera
había hecho nada, inclinándose con lentitud para alcanzar los labios del menor
y adueñarse de ellos con un movimiento lento y suave a la vez que, sin aviso,
introducía el primer dedo con algo de dificultad en la entrada del menor. Notó
con claridad cómo este se tensaba enseguida y detenía el movimiento de sus
labios, así que separó los propios de los ajenos, sonriendo levemente.
-No
te lastimaré. – El escuchar esa clase de murmuro del mayor, lograba que TaeMin
se sintiera menos nervioso. Se destensó gradualmente y sonrió con levedad,
asintiendo casi imperceptiblemente dándole la señal al mayor de que podía
continuar.
Éste acató la silenciosa orden sin pensárselo
dos veces, comenzando a mover en círculos el dígito que mantenía dentro del
menor, sacándolo de vez en cuando para volverlo a introducir enseguida,
acostumbrándolo a las embestidas que recibiría después. No tardó demasiado en
escuchar a TaeMin jadear, notando cómo aquel gesto de incomodidad que tenía
había sido reemplazado por completo por uno de placer, así que aprovechando su
estado, logró introducir el segundo dedo dentro suyo, no obteniendo quejas sino
hasta que comenzara a mover ambos dígitos a forma de tijeretas, abriéndolos y
cerrándolos al interior del chico y observando a la vez cómo este fruncía el
ceño levemente y se removía un poco,
pero como era de esperarse, transcurridos unos cuantos minutos, el menor ya estaba
jadeando nuevamente.
SeungHyun
sabía que lo mejor era esperar a dilatarlo más introduciendo un tercer dedo
dentro de él, pero el lenguaje corporal del otro le pedía a gritos que no esperase
más, y su propia entrepierna no podría aguantar mucho, así que, disculpándose
mentalmente con TaeMin, sacó sus dedos de su interior, tomando su propio
miembro, guiándolo hasta la estrecha entrada del menor y empujándolo poco a
poco procurando no lastimarlo más de la cuenta una vez escuchara su grito de
dolor.
En
realidad, el mayor comenzaba a admirar su voluntad. Teniendo frente a trente el
rostro sonrojado de TaeMin y aguantando las ganas que tenía de “partirlo en
dos”.
-S-seunghyunnie…
- Le pareció escuchar la suave voz del mejor, mirándole y encontrándose con sus
ojos, los cuales lagrimaban sin poder evitarlo. Le soltó las muñecas para poder
limpiarle las lágrimas y enseguida sintió las uñas del menor aferrarse a su
espalda, dejando después aquella mano sobre la sonrojada mejilla del más
pequeño. Se limitó a sonreírle hasta introducir su entrepierna por completo en
la entrada del menor, respirando agitadamente una vez que lo lograra y
desplomándose un poco sobre él sin llegar a aplastarlo, lo suficiente para
besar suavemente sus labios y mirarle a los ojos con una sonrisa una vez que
hubiera terminado el beso. TaeMin le sonrió también entonces, tomando un poco
de aire para volver a hablar. - Muévete. –fue lo único que dijo.
Y
como si se tratase de su conciencia, el mayor comenzó a dar suaves embestidas
contra el delgado cuerpo del más bajo, logrando que poco a poco los gemidos de
dolor que salían de sus labios se transformaran en unos cargados del más puro
placer. El mayor nunca pensó que se podría excitar tanto con tan sólo escuchar
los gemidos de alguien… y eso confirmaba de otro tipo de manera que TaeMin era
especial.
Sus
propios gemidos, los cuales trataba de acallar, dejándolos escapar como roncos
gruñidos, habían logrado escapar conforme aumentaba el ritmo de las estocadas,
dándose cuenta en un momento que el final estaba por acabar. Llevó la mano que
tenía libre hacia la entrepierna del menor, esperando poder terminar al mismo
tiempo que él, encerrando de nuevo su hombría entre sus dedos y comenzando a
estimularlo moviendo su mando de arriba abajo por toda su extensión al mismo
ritmo de sus embestidas, las cuales eran más rápidas y profundas, claramente
concordantes con los gemidos más descontrolados del pequeño, quien sentía su
cuerpo temblar al sentir el placer duplicado.
El
mayor sintió el cuerpo de TaeMin temblar después de unas pocas embestidas más,
seguido de una sustancia viscosa esparcirse sobre sus dedos a la vez que las
paredes de la entrada del menor apresaban su miembro deliciosamente, terminando
por soltar un ronco gemido a la vez que dejaba salir su esencia dentro del
menor, llenándolo y haciéndole gemir a un volumen alto.
Ambos
estuvieron unos minutos intentando regular sus respiraciones, hasta que
SeungHyun salió del interior de TaeMin y se recostó a su lado sobre la
alfombra, abrazándolo de una forma tanto posesiva como dulce, y depositando un
suave beso sobre sus labios. TaeMin sonrió al sentir aquello, suspirando
audiblemente.
-Key
omma va a matarte. – Murmuró, logrando hacer que el mayor riera aunque a un
volumen bajo.
-Y
JiYong también, cuando vea que manché su alfombra. – Completó… aunque no estaba
muy seguro, pero presentía que aquello le importaría muy poco, estando seguro
de que TaeMin… su TaeMin se quedaría
a su lado de ahora en adelante.
Etiquetas: BigBang, OneShot, SHINee, TOPMin |
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