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fuck buddies
martes, 25 de febrero de 2014 21:25 0 comments
Título: fuck buddies
Autor: Minsuck
Pareja: xiusoo
Word count: 2,861 w
Rating: NC-17
Género: gay
Resumen: El novio de MinSeok se fue del país, no sin antes
conseguirle un compañero de piso. MinSeok es un stripper, KyungSoo un tatuador
que trabaja en una tienda un par de veces a la semana. {Parte del super extremely gay au}
Muchos dicen que el sexo es el
peor enemigo de una buena amistad.
MinSeok y KyungSoo difieren.
“¿Tienes hambre?” La voz de
MinSeok sonaba aún más agradable tras llegar de un largo turno en la tienda. A
KyungSoo le tomó unos cuantos minutos acostumbrarse al cálido aire del
departamento y dirigirse hacia la cocina, donde se encontró con la figura de
MinSeok de pie frente a la estufa. Su cabello estaba hecho un desastre, pero no
dejaba de verse perfecto. KyungSoo asumió que se debía a la linda forma de su
nariz, o de sus labios… o simplemente de su rostro. MinSeok tenía un lindo
rostro y eso bastaba para lograr que cualquier cosa se viera impecable en él.
Incluso un desastroso cabello. “KyungSoo.”
El mayor (MinSeok, por tres
años) le golpeó ligeramente una mejilla para obtener su atención. KyungSoo
parpadeó repetidas veces antes de asentir con la cabeza, respondiendo a la duda
con la que el otro le recibió. MinSeok soltó una breve risa y volvió a vigilar
lo que fuera que estuviera cocinando—y que desprendía un aroma delicioso, por
cierto—mientras KyungSoo tomó asiento en una de las dos sillas del comedor. Era
pequeño porque ninguno de los dos tenía tantos amigos, y nunca recibían visitas,
así que no era necesario tener un comedor tan grande.
“¿Cómo te fue en la tienda?”
KyungSoo hizo una mueca de desagrado y MinSeok sonrió divertido sin siquiera
mirarle. Llevaban ya casi un año viviendo juntos y fue realmente fácil
acostumbrarse el uno al otro. Se sentían tan cómodos compartiendo el
apartamento que no les costó demasiado el volverse unidos, así que MinSeok no
necesitaba mirar a KyungSoo para saber lo que estaba haciendo en el mismo
instante. Así de unidos eran.
“Odio la tienda.” Ante el tono
irritado del chico, MinSeok rodó los ojos.
“Tú eres el que insiste en
seguir trabajando ahí.”
KyungSoo no contestó. Aquello
era cierto. Prefería tener dos trabajos y que le sobrara al menos un poco de
dinero al final del mes. Era eso, o estirar lo que ganara en el local haciendo
tatuajes durante los meses bajos.
Después de un rato de cómodo
silencio, Minseok sirvió una porción de lo que cocinaba (¿acaso no era ramen
instantáneo?) para KyungSoo y dejó el plato frente a él. “Aquí.” A cambio recibió
una pequeña sonrisa seguida de un ‘gracias hyung’ y Minseok sonrió de vuelta,
satisfecho. “No dejes que se enfríe.”
Siempre era así en el apartamento.
Al menos los sábados. KyungSoo llegaba de su empleo en la tienda a un par de
calles de ahí alrededor de las ocho y MinSeok le recibía con la cena lista. A
veces cenaba con él y a veces no. Luego, hora y media después, una vez que
ambos se encontraban relajados sobre el sofá, mirando la televisión o
simplemente disfrutando de la compañía del otro, MinSeok dejaba el apartamento
para ir a trabajar. KyungSoo solía quedarse dormido cada vez que intentaba
esperar a que regresara, y ahora sus ojos se abrían automáticamente cuando
escuchaba la puerta de entrada abrirse en la madrugada.
“Mh, no lo haré.” MinSeok tomó
lugar frente a él y KyungSoo recordó la llamada que recibió durante su descanso
ese día. “Taemin llamó.”
“Oh.” Era interesante, observar
la manera en la que MinSeok respondía a ese nombre ahora. No había más titubeos
tras la mención. Meses atrás, el mayor hubiera evadido el tema de conversación
al escuchar ese nombre, pero ahora su sonrisa se mantenía imperturbable en su
rostro. “¿Y cómo está?”
“Bien. Dijo que te saludara de
su parte. Y que me asegure de cuidarte bien.” Temprano, hubo una pequeña
discusión cuando KyungSoo le comentó a Taemin sobre el moretón que MinSeok
llevó en la espalda durante toda la semana pasada, pero el mayor no necesitaba
saber eso. No cuando le había prohibido contarle a Taemin sobre ese tipo de
cosas desde el mes anterior.
“Tonto.” MinSeok dijo entre
risas. Luego, el mayor se quedó callado mientras KyungSoo le contaba un poco de
su horrible día en la tienda, lidiando con gente grosera durante ocho
irritantes horas que parecían nunca llegar a su fin.
Cuando el pelirrojo se levantó
del sofá, una hora y quince minutos después, KyungSoo miró la pantalla de su
móvil. Mh. Ya era hora de que MinSeok fuera a trabajar.
KyungSoo continuó mirando la
televisión, ocupando ahora todo el espacio en el sofá mientras esperaba por la
usual despedida del mayor antes de partir…
…Que llegó sólo unos minutos
después.
“Cuídate Soo, y por favor,
deja de quedarte despierto hasta que regrese o tendré que castigarte esta vez.”
Tras una risa, y después de terminar de colocarse la camiseta, el mayor se fue
sin esperar por una respuesta.
KyungSoo esbozó una media
sonrisa tras verle partir.
“Cuídate, hyung.”
La razón por la que MinSeok
siempre estuvo agradecido por tener a KyungSoo como compañero de piso, eran las
madrugadas después de su turno de trabajo.
A pesar de estar acostumbrado a horas bailando; ya fuera subiendo, bajando y formando figuras complicadas sobre un tubo o en el regazo de quienquiera que pagara por ello, su cuerpo aún terminaba deshecho al final de su turno. Cuando llegaba a casa y se dejaba caer rendido sobre su colchón, KyungSoo no demoraba en aparecer por la puerta dispuesto a ofrecerle uno de esos masajes de los que MinSeok estaba secretamente enamorado. KyungSoo no tenía que hacer todo eso por él, así que MinSeok lo apreciaba el doble. "Necesitas descansar, hyung" MinSeok dejó escapar una breve risa, acomodándose mejor bajo el cuerpo de KyungSoo. Con una de sus mejillas presionada sobre su almohada, y sus manos bajo la misma. "¿Descansar de qué, Soo?, ¿de mi trabajo de fin de semana?, ¿en el que gano más de lo que podría desear sin realmente esforzarme demasiado?" KyungSoo esbozó una pequeña sonrisa al escucharle. "Exactamente." Murmuró como única respuesta. "Loco." Después de eso, el silencio les envolvió. Los únicos sonidos haciendo eco en el interior de la habitación de MinSeok eran los leves quejidos que el pelirrojo dejaba escapar en ocasiones, cuando KyungSoo hacia presión sobre puntos demasiado tensos en su espalda. Suspiros lentos y pesados eran un sonido más frecuente. "Puedo pagar tu parte de la renta." KyungSoo declaró en un tono bajo, siguiendo con la mirada el camino de sus manos, que viajaban lentamente hacia la espalda baja del mayor. MinSeok rodaría los ojos, si los tuviera abiertos. "No." Negó ligeramente con la cabeza. Y su voz tenía cierto aire de diversión, a pesar de lo firme que era cuando declinó la oferta del menor y lo dificultosa que comenzaba a escucharse su respiración. "Tienes suficiente con la tuya y yo puedo ganar mi propio dinero, en caso de que aún no lo notaras." "Pero quiero hacerlo." KyungSoo insistió en el mismo tono, a pesar de saber la respuesta que obtendría. "No." No era la primera vez que hablaban de esto, y aunque KyungSoo insistiera una y otra y otra vez, MinSeok jamás le permitiría gastar un centavo de su dinero en algo que era su responsabilidad pagar. "Taemin y tú son iguales. Piensan que no puedo lidiar con nada sólo porque me ven cansado una vez. Podría trabajar todos los días si el local abriera a diario, ¿sabes?" KyungSoo se encogió de hombros, esbozando una media sonrisa tras escuchar eso último. "Eres un desastre, me preocupo." "Oh, c-cállate." Ahí. Tan pronto como los dedos de KyungSoo hicieron presión sobre el punto medio en su espalda baja, Minseok tuvo que morderse la lengua para no gemir. Con la sensación placentera de un buen masaje viajando rápida e inesperadamente en otra dirección, el pelirrojo se negaba a soltar sonido alguno. Falló. "Oh," aunque no podía observarle, Minseok podía prácticamente escuchar la expresión impactada en la voz de KyungSoo cuando un entrecortado gemido escapó de sus labios, producto de la presión aplicada en el punto exacto y con la fuerza indicada, "oh." El menor repitió y MinSeok se sintió tan irritado por haber dejado escapar aquel sonido… que deseó golpearse a sí mismo. Su respiración ya entrecortada haciéndose más audible de lo que debería. Sonaba desesperado, y lo odiaba. Aunque no era el único reaccionando. Pronto, fue capaz de sentir claramente el contorno de la erección ajena presionándose justo contra su trasero. Contrario de lo que alguna vez pensó, (porque, honestamente, el escenario se presentó mucho tiempo atrás en su imaginación, cuando KyungSoo apenas se mudó al apartamento) la situación no le parecía tan errónea. Ahora sé veía como algo que naturalmente sucedería con el paso del tiempo y no de un acto de traición contra Taemin. MinSeok decidió dejar la situación fluir al ritmo que KyungSoo deseara guiarla. Con movimientos súbitos, pero no descuidados. MinSeok se encontró con la espalda sobre el colchón en cuestión de segundos, atrapado entre este y el cuerpo de su compañero de piso mientras las manos ajenas se deshacían de sus pantalones de pijama y bóxer, que era lo único que cubría su cuerpo. De reojo notó que KyungSoo estaba al descubierto, y supuso que su ropa debió desaparecer durante el período de tiempo en el que perdió el enfoque. Se sentía mareado, pero sólo un poco. "KyungSoo-yah" MinSeok murmuró, impulsándose en un intento por apoyarse con los codos sobre la cama y besarle, pero KyungSoo posó su diestra sobre su pecho, evitando que lo lograra. Le mantuvo contra la suave superficie de la cama, y MinSeok se sentía incómodo. No estaba acostumbrado carecer de movimiento cuando se trataba de sexo. Pronto, era el menor quien se inclinaba para devorar sus labios. Minseok encontraba difícil el respirar; más aún cuando la lengua de KyungSoo llegó al interior de su boca. Ni siquiera Taemin era capaz de hacerle sentir como si fuera a ahogarse a causa de un beso. "No hables." Kyungsoo murmuró al finalizar el beso; sus labios rozando los de Minseok con cada sílaba y bloqueando parcialmente la entrada de aire a su sistema. El mayor soltó un gemido ahogado entonces; ¿cuándo habían comenzado a frotarse el uno contra el otro? no tenía idea, pero no planeaba detenerse. Con cada roce de su entrepierna con la cadera de kyungsoo y viceversa, se hacía más difícil el quedarse callado. Aunque tampoco era como si fuera realmente necesario. MinSeok no se sentía avergonzado con KyungSoo, y los vecinos no podían importarle menos. El momento se sentía fugaz, pero al mismo tiempo sumamente lento. Minseok tenía la mente nublada, y Kyungsoo movimientos lo suficientemente hábiles como para arrebatarle el aliento y mantenerle aferrándose a las sábanas o a la almohada. Cuando estas no eran suficientes, los hombros de KyungSoo sufrían las consecuencias. Las uñas de MinSeok eran cortas, pero afiladas. El mayor dejó caminos rojizos sobre su espalda cuando KyungSoo se desvió de sus labios para atacar su cuello. Con cada succión y mordida, las delgadas marcas se tornaban de un rojo más vivo.
En el pasado, Taemin hubiera llegado
a lo mismo a través de (un maravilloso) sexo oral. Luego, MinSeok no le
permitiría acercarse a su trasero a menos que tuviera lubricante suficiente
como para llenar una bañera. Pero este no era Taemin, y MinSeok no poseía la
misma paciencia que antes.
“KyungSoo,” MinSeok tuvo que llevar
sus manos a las mejillas ajenas para obtener la atención del menor. “Soo, por
favor.” No era necesario ponerlo en palabras. KyungSoo sabía cómo leer al mayor
a través de sus expresiones y MinSeok estaba enviándole la más clara señal de
que su paciencia se había agotado a través de una mirada.
KyungSoo no estaba
completamente de acuerdo, pero tampoco se atrevería a ir en contra de una
petición del mayor. Así que se acomodó entre las piernas de MinSeok, con éstas
sobre sus hombros no sin antes cubrir de saliva tres de sus dedos.
La presión era demasiada
cuando introdujo el primer dedo en el mayor, y comenzaba a preocuparse. Tener
relaciones sexuales con otro chico sin lubricación adecuada era un problema.
Era doloroso, y KyungSoo no quería lastimar al pelirrojo.
“Hyung,” intentó protestar,
pero MinSeok le interrumpió con un gemido, cuando comenzó a mover aquel dígito de
manera circular en su interior.
KyungSoo mordió su propio
labio inferior, preguntándose si estaba bien seguir o si sería mejor detenerse.
Aun así, introdujo un segundo dígito. Su preocupación lucía como un mal chiste
para entonces, así que decidió simplemente seguir moviendo sus dedos al
interior de MinSeok, dejándose llevar por la calidez de este y los sonidos que
abandonaban la garganta del mayor.
Cuando estaba por introducir
un tercer dedo, la voz de MinSeok le detuvo. “N-no. Soo, creo que n-no me
entendiste.” Su sangre hirvió al escuchar sus palabras temblorosas y retiró sus
dedos lentamente del interior del mayor, únicamente para escucharle jadear por
la ausencia de estos.
MinSeok quería participar
también, pero comenzó a sentirse cada vez más lento una vez que KyungSoo le
impidió moverse. Lo cierto es que eso era lo único que le hacía sentir
avergonzado frente al menor. Eso, y el hecho de que KyungSoo tenía que hacer
todo el trabajo por él.
El momento en el que se
percató de que había tomado una mala decisión no fue al día siguiente, al no
poder levantarse de la cama en lo absoluto por las punzadas dolorosas subiendo
por su columna vertebral desde su espalda baja. No. El momento en el que se dio
cuenta, fue cuando KyungSoo invadió su interior.
MinSeok echó su cabeza hacia
un lado, con la boca entreabierta en un silencioso grito mientras rodeaba la
cintura ajena con sus piernas, con fuerza. Sentía que el menor estaba
partiéndole a la mitad y era demasiado tarde como para cambiar su decisión, así
que prefirió tragarse el dolor. Además, el abdomen de KyungSoo se presionaba
contra su erección debido al nulo espacio entre sus cuerpos y la sensación le
distraía un poco del dolor.
Al inicio, las estocadas
lentas eran una tortura para ambos. El interior de MinSeok era demasiado
apretado para KyungSoo, y el pelirrojo se sentía como si fuera a romperse en
cualquier instante.
KyungSoo continuó a un ritmo
lento por un período de tiempo considerable. Los dos estaban cubiertos de una
capa de sudor, cuando MinSeok comenzó a gemir levemente otra vez y KyungSoo
aumentó el ritmo en sus movimientos de manera gradual. El sonido que provocaba
el contacto de piel con piel en cada estocada solamente causaba que MinSeok se
sintiera más y más acalorado. La atención a su palpitante entrepierna le estaba
haciendo perder la razón demasiado rápido. KyungSoo ya no era capaz de respirar
normalmente.
Era obvio que los dos estaban
muy cerca del clímax.
MinSeok estuvo al borde de
llegar al orgasmo en cuanto KyungSoo encontró por casualidad aquel punto en su
interior que le hizo prácticamente gritar. La uñas del mayor se clavaron en sus
brazos y MinSeok sintió sus piernas temblar descontroladamente, a pesar de que
las mantenía alrededor del menor. Su propio labio inferior se sentía
particularmente hinchado tras la mordida que le dio.
Y Justo cuando pensó que la
ola de calor se había disipado, KyungSoo golpeó ese lugar una vez más.
MinSeok se corrió entre su
abdomen y el de KyungSoo. Después de eso, el menor solo necesitó de unas
cuantas estocadas más para correrse también. Dentro del mayor.
“Ugh.” Murmuró MinSeok
cerrando los ojos con fuerza. Encontraba asqueroso, el hecho de tener la
‘semilla’ de KyungSoo en su interior, pero estaba demasiado cansado como para
quejarse. Después de todo, era culpa suya, por no ser más paciente. Y no
deseaba mover a KyungSoo, quien había dejado caer su peso sobre el mayor. No
estaba dormido aún, pero MinSeok consideraba algo desconsiderado el obligarle a
levantarse mientras intentaba recobrar el aliento.
(De todas formas, KyungSoo se
levantó poco después y se encargó de limpiarle, antes de recostarse tras él y
abrazarle por la cintura. Ese día, MinSeok durmió como no lo había hecho desde
hacía un par de semanas.)
Nada cambió entre ellos
después de aquella vez. No había incomodidad, ni celos, ni nada de lo que la
gente dice que existe entre amigos, después de una situación como esa.
Seguían quedándose despiertos hasta muy tarde recostados en
el sofá con la televisión encendida a pesar de que ninguno le prestara atención,
hablando acerca del molesto e insistente chico que MinSeok conoció en el
trabajo o del último tatuaje que KyungSoo hizo en el local. El hecho de que
ahora podían pasar horas compartiendo besos lentos no les hacía sentir
distanciados. Las palabras nunca fueron tan necesarias para la comunicación
entre ellos, y eso no cambió, a pesar de que aquella no fue la única ocasión en
la que durmieron juntos.
Si lo pensaba con cuidado, lo único que había cambiado
entre ellos era que los besos abundaban en el interior del departamento y al
menos dos noches de la semana, pasaban la noche juntos. No había incomodidad,
ni sentimientos confusos que podrían causarles problemas en el futuro.
Después de unos minutos escuchando la respiración del
menor y perdiéndose en sus pensamientos, sintiendo el pecho de KyungSoo subir y
bajar contra su mejilla, Minseok se quedó dormido.
Etiquetas: EXO, OneShot, Super extremely gay au, XiuSoo |
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