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Long, long way to go
sábado, 21 de diciembre de 2013 1:23 0 comments
Título: Long, long way to go
Autor: Minsuck
Pareja: Baekhyun/Kyungsoo
Word count:
5,483 w
Rating: R (mmh??)
Género: AU, hurt/comfort?
Resumen:
BaekHyun ve a KyungSoo por primera vez a la edad de
dieciséis…
a/n:
Lo siento, no sé qué pasó aquí ;;; intenté hacer angst, pero no puedo hacer
angst, entonces intenté hacerlo más ligero, pero perdí el argumento y de todos
modos quedó bíblico???? ;;;;; perdón dsfjdy
BaekHyun ve a
KyungSoo por primera vez a la edad de dieciséis. Le ve caminar por uno de los
tantos pasillos del colegio, sin saber su nombre o de dónde vino, porque
BaekHyun tiene buena memoria, y no recordaba haber visto su rostro antes. En
ese entonces, BaekHyun no sabía su nombre, o el hecho de que era un año menor,
así como otros datos importantes, o no tan importantes. Algunos los averiguaría
con el paso del tiempo, de boca de otras personas, y otras preferiría no
saberlas, determinado a descubrirlas por sí mismo.
Lo único que
BaekHyun sabía entonces, era que KyungSoo le llamaba la atención.
---
Al principio, BaekHyun consideró a KyungSoo un acertijo que
no lograba decidir si quería resolver o no. Su curiosidad era quizás una de las
más difíciles de saciar, y sin embargo, no aspiraba a conseguir respuestas para
ninguna de las miles de preguntas que la presencia de KyungSoo hacía brotar en
su mente. Todo lo que sabía de él, lo había escuchado en los pasillos del
colegio o en los salones.
KyungSoo era al inicio una figura a la que BaekHyun atribuía la
inocencia de un recién llegado al colegio. Hubo momentos en los que quiso
acercarse; ofrecerse como guía para el chico y volverse cercano a él. Había
otros, sin embargo, en los que quería encerrarle en una caja de cristal, como
si se tratara de un coleccionable.
BaekHyun quería ser amigo de KyungSoo, pero a la vez, deseaba
conservarle como un misterio. No era igual a ZiTao, de quien se hizo amigo tan pronto
como el menor se mudó al departamento junto al que él vivía con sus padres.
Cuando la nube de rumores alrededor de KyungSoo comenzó a hacerse más densa,
el año siguiente al que le vio por primera vez, no pudo evitar que la rabia le
asaltara de vez en cuando. A BaekHyun le enfurecía escuchar los rumores que
relacionaban a KyungSoo con nombres que no le eran familiares, simplemente
porque le parecían estúpidos y exagerados.
Comentarios como: “He oído que
incluso tiene sexo en el gimnasio” y “Una
amiga me comentó que incluso vive con él, ¿puedes creerlo?” eran de lo más
común durante ese año, y BaekHyun sentía náuseas cada vez que escuchaba a la
gente hablar así de KyungSoo, como si le conocieran.
BaekHyun apretaba los puños con tanta fuerza que sus nudillos se
tornaban blancos cada vez que oía a otros estudiantes hablar de KyungSoo de esa
manera. Era asqueroso.
(BaekHyun parecía olvidar el hecho de que él tampoco le conocía en lo
absoluto, pero el KyungSoo de quien siempre hablaban, estaba muy, muy alejado
del KyungSoo en su cabeza)
Más tarde ese
año, BaekHyun descubrió que su interés por los grandes y expresivos ojos de Do
KyungSoo, se convirtió progresivamente en un intenso deseo por atrapar sus
gruesos labios entre los suyos. De recorrer con sus manos cada centímetro de su
piel… y borrar las huellas de quien quiera que hubiera estado con él, si es que
los rumores resultaban ser ciertos. Ya no le defendía porque creía que los
estos eran ridículos, sino porque en realidad, quería ser él quien formara
parte de ellos y no otros.
Incluso
entonces, la pregunta de ¿quién era Do
KyungSoo?, seguía sin conseguir una respuesta, porque BaekHyun seguía sin
buscarla.
---
La primera vez
que le conoce, en la biblioteca del colegio, una acalorada tarde en la que
BaekHyun llegó prácticamente arrastrándose al interior del edificio en busca de
aire acondicionado, BaekHyun confirma que lo que siente por KyungSoo, es amor.
BaekHyun siempre
imaginó el momento en el que le conocería como la clásica escena en cada
película de amor moderna, en la que la protagonista (en este caso, el
protagonista) tiene que correr hacia algún sitio por que el tiempo se le escapó
de entre las manos y la puntualidad es vital para la ocasión.
Su primer
encuentro con KyungSoo, no se parece mucho a eso.
En cambio, BaekHyun
estaba a punto de quedarse dormido con la mejilla apoyada sobre una de las
mesas de la biblioteca, sin prisa alguna por regresar a casa. O moverse. Lo que
menos deseaba en ese caluroso día era tener que lidiar con un hermano mayor que
haría todo por irritarle en cuanto atravesara la puerta de entrada de su hogar.
Su madre enviándole a comprar bajo los insoportables rayos de sol tampoco era
una prioridad.
El sonido de
algo golpeándose contra la mesa le hizo enderezarse alarmado y voltear en todas
las direcciones al instante, pensando en que la bibliotecaria no tardaría en
acercarse a la fuente del fuerte sonido y descubrir que lo único que le
mantenía adentro del edificio era el aire acondicionado y no leer—justo como a
la mayoría de los chicos presentes, de todos modos—. En su lugar, BaekHyun
encontró unos conocidos ojos grandes mirándole expectantemente. Era KyungSoo…
…esperando una
respuesta a una pregunta que BaekHyun no escuchó.
El castaño no
estaba seguro de si era ese el caso, así que decidió preguntar. "Uh...
¿qué?"
KyungSoo
continuó mirándole hasta que le vio moverse un poco. BaekHyun no sabía si el
menor notó lo incómodo que se sentía ante el gesto; esperaba que no. Entonces el chico suspiró, ladeando la cabeza hacia
la izquierda mientras apoyaba sus palmas sobre la mesa. Su oscuro flequillo
cubrió sus ojos por un instante, antes de que repitiera la pregunta.
"¿Puedes
moverte de ahí?"
"¿N-no?"
Probablemente no era justo. A juzgar por la pila de libros que KyungSoo tenía a
su lado, y que seguramente fueron los que golpearon la mesa, parecía que el
chico quería leer en lugar de dormir. Pero, ¿porque BaekHyun?
Era cierto que
no había muchos lugares disponibles, pero era imposible que todos estuvieran
ocupados. Además, a pesar de que no le había visto llegar o escuchado tomar
asiento, había un chico justo a su lado que también estaba dormido; ¿porqué no
pedirle a él su lugar en vez de pedírselo a BaekHyun?
KyungSoo dirigió
su mirada hacia el desconocido chico durmiente en cuanto notó que BaekHyun le
miraba, pero no hizo nada por despertarle. Simplemente regresó su atención al
castaño e intentó otra vez. “No es como si estuvieras haciendo algo importante
de todos modos. ¿Por qué no me dejas el lugar? Hay mucho más espacio para
dormir en el suelo que en la mesa."
BaekHyun se
quedó sin palabras. Este KyungSoo no era el KyungSoo de su cabeza. Estaba a
millones de años luz de parecerse a él.
El menor no
sonaba amable, sino todo lo contrario. No lucía tímido, y no parecía importarle
mucho el bienestar de otras personas (de BaekHyun, más bien).
Al parecer, el
hecho de que BaekHyun era mayor por un año, no bastaba para obtener el respeto
característico de un amable dongsaeng como imaginaba que KyungSoo sería. La
posibilidad de que el chico no supiera que era menor se reducía a cero, por el
hecho de que los uniformes eran diferentes para cada grado, y BaekHyun estaba
utilizando el suyo.
Con un tono
firme, BaekHyun contestó. “Dije que no.”
KyungSoo le miró
entrecerrando los ojos tras recibir la respuesta. BaekHyun trató de descifrar
lo que su expresión significaba, pero no pudo… al menos no lo suficientemente
rápido como para reconocer la amenaza en esta y evitar ser empujado de su
asiento, cayendo estrepitosamente al suelo.
Lo que si fue
muy fácil, fue reconocer la satisfacción en la sonrisa de KyungSoo cuando la
bibliotecaria llegó a paso rápido y pidió al castaño que abandonara el lugar.
Su ritmo
cardíaco se aceleró, y BaekHyun supo al instante que acababa de encontrar al
amor de su vida. Cupido, sin embargo, hizo un terrible trabajo, porque KyungSoo
no se veía exactamente enamorado de él.
---
La segunda vez
que BaekHyun tuvo una oportunidad de acercarse a KyungSoo, fue en una fiesta.
No estaba seguro
de quién la organizó o el porqué, pero era una fiesta y al menos para él, ese
no era un dato del que su asistencia dependiera. Fuera invitado o no, BaekHyun
siempre estaba en cada fiesta de la que se escuchaba, y esa no sería la
excepción.
Lo primero que hizo al entrar, además de perder de vista a ZiTao—quien
como siempre le acompañaba en caso de emergencias, a pesar de que no solía ser
de utilidad pasada la media noche—, fue beber todo el contenido del vaso de
cerveza que le ofrecieron al atravesar la entrada. Miró al montón de personas
acumulado cerca de esta, en busca de rostros conocidos, pero no encontró a
nadie y continuó su camino. Tras pedir indicaciones a la persona que se
encontraba más cerca, se dirigió a la cocina, esperando encontrar algo que no
fuera cerveza ahí (y comida). Le tomó casi media hora
encontrarla, debido al gentío.
La casa no era
precisamente la más pequeña en la que había estado, y aún así era casi
imposible atravesar la masa de gente que ocupaba hasta el último espacio libre,
como si se tratara del más pequeño departamento. BaekHyun tuvo que bailar por
tramos para colarse entre la multitud. Aunque la técnica no fue del todo
efectiva, le ayudó a llegar de forma algo más rápida a su destino.
La cocina, a
pesar de no estar completamente despejada, le dio suficiente espacio como para
poder recobrar el aliento. BaekHyun colocó sus manos sobre sus rodillas y se
encorvó un poco, sintiéndose un tanto claustrofóbico a pesar de que no lo era.
Enserio, no se sorprendería si alguien moría de asfixia entre tanta gente.
Un sonido
parecido a un gruñido le hizo subir la mirada de golpe; su ceño frunciéndose
pronunciadamente una vez que se fijó en quién le miraba desde la isla que
estaba al centro de la cocina.
Kai. Auto-proclamado
‘perro guardián’ de KyungSoo, protagonista de gran parte de los rumores que le
rodeaban y el único a quien KyungSoo parecía ser cercano.
El chico le
miraba con una expresión irritada mientras se apoyaba contra el borde de la
isla. “¿Qué haces aquí?” su tono hacía juego con lo que su rostro transmitía,
como si el idiota fuera el dueño de la casa y le molestara que estuviera—
BaekHyun parpadeó repetidas veces, sintiendo su expresión igualmente
irritada caer con la súbita realización de que aún no sabía en casa de quién
estaba. “¿Es tu fiesta?”
Kai no respondió. Solamente bufó, rodó los ojos y se fue. Evitándole
como si BaekHyun fuera la plaga.
Idiota. De todos modos no era
capaz de odiarle tanto como BaekHyun le odiaba a él.
---
KyungSoo hacía su mejor esfuerzo por fusionarse con la
esquina del sofá a la que se encontraba adherido desde que llegó a la fiesta. Había tres
parejas a su derecha. Al parecer ninguna estaba enterada de que probablemente
había habitaciones vacías en la planta alta de la casa en las que podrían
devorarse sin que KyungSoo estuviera cerca. Ser el espectador siempre era
desagradable en situaciones como esas. Sobre todo si las personas involucradas
estaban tan, tan ebrias que serían capaces de tener sexo en el recibidor de una
casa repleta de gente. (Al menos él se aseguraría de ir a alguna de las
habitaciones de la planta alta)
Una vez más,
KyungSoo recordaba cuánto detestaba asistir a fiestas como esa. Si no hubiera
sido por Kai y su irritante insistencia… Suspiró. Nada. La verdad era que
prefirió pasar la noche en ese infierno, que en el que probablemente estaba en
su departamento.
Últimamente,
incluso la idea de ir a fiestas era más apetecible que respirar el mismo aire
que su madre, quien decidió visitarle por un mes entero. KyungSoo no sabía
cuáles eran sus intenciones. No le había visitado en los últimos tres meses, y
KyungSoo seguía gastando el dinero que le enviaba para el departamento de una
forma responsable. Sus notas no habían bajado y básicamente no había razón
alguna para regresar a Seúl cuando su relación con él nunca fue la más cariñosa
desde que su padre les dejó.
De todos modos,
convivir con ella no sonaba tan mal, si comparaba la incomodidad en su
departamento con… todo lo que le rodeaba en la fiesta.
KyungSoo dejó
escapar un suspiro más y este pasó desapercibido con lo alto que era el volumen
de la música. Justo como lo hizo el anterior.
Después de
dirigir una breve mirada más hacia su derecha, cerró los ojos y apoyó su cabeza
sobre el respaldo del sofá. Necesitaba pensar en lo que le haría a JongIn
cuando el menor regresara a buscarle. Golpearle parecía una buena idea, aunque
dejar de hablarle hasta el fin de los tiempos también sonaba tentador.
Lo merecía. Más
aún por llegar en el preciso momento en el que KyungSoo estaba a punto de
quedarse dormido. De hecho, merecía la muerte por haberle despertado de una
manera tan grosera; pegando una fría lata de cerveza a su mejilla derecha, como
si esta no hubiera salido de una nevera sucia.
KyungSoo le miró
enojado, pero prácticamente arrancó la cerveza de la mano de Kai, en lugar de
rechazarla, como debió hacer.
Y por extraño
que pareciera, Kai tenía la misma expresión.
“¡Desapareciste
por casi una hora!”
El mayor soltó
una falsa risa al escuchar la queja. Ni siquiera se molestó en subir la voz
para responder. Si Kai quería hablar, que hiciera su mejor esfuerzo para leer
sus labios en la mala iluminación de la fiesta. “No me he movido de aquí desde
que llegamos. Tu, por el contrario…”
Su voz sonaba tan irritada como se sentía, y Kai abrió los ojos por completo al
escuchar eso último. Su ceño seguía fruncido, pero ahora parecía más exaltado
que enojado.
“¡Estaba
buscándote!”
“Mmh.” KyungSoo
bebió casi la mitad de su cerveza de un trago, y no dijo nada más. Kai estaba
mintiendo, y él no estaba de humor para alargar la lista de errores que el
moreno cometió con él prácticamente desde el día en el que se conocieron.
Además, el chico
miraba sobre su hombro repetidamente. Si no tenía su completa atención,
entonces KyungSoo no veía el punto de iniciar una discusión con él.
Kai no tardó en dejarle
otra vez, cuando notó que el mayor no tenía planeado dirigirle la palabra de
nuevo, no sin antes decirle que debía quedarse en ese sofá.
KyungSoo se
encogió de hombros, bebiendo otro largo trago de su cerveza mientras pensaba en
cómo atravesar la multitud hacia el siguiente punto despejado sin tener
contacto con la gente abarrotando el lugar. Era un poco frustrante tener que
arriesgar el pellejo únicamente para enfadar a Kai, pero valdría la pena.
Si el menor no lo notó en el pasado, qué pena.
KyungSoo no seguía órdenes de nadie. Especialmente no de alguien que le
arrastraba a una fiesta aún sabiendo que las odiaba.
---
Un mar de gente y
algunas más puertas equivocadas de las que esperó abrir, KyungSoo llegó a lo
que inmediatamente reconoció como la cocina.
No le sorprendió
ver una pareja más, besuqueándose cercas del frigorífico. Después de siete
latas de cerveza y exceso de movimiento, en lugar de sorprenderle, a KyungSoo
le parecía divertida la escena. (Y si ambos fueran chicos, seguramente se
habría puesto duro nada más al verles de reojo)
“¡¿KyungSoo?!” Al escuchar su nombre, dirigió su mirada
hacia la fuente del sonido. Entrecerró un poco los ojos al no reconocer el
rostro sorprendido del chico que le llamó. Cabello castaño y labios delgados,
nada demasiado especial. Para KyungSoo siempre fue difícil recordar a los
chicos con los que dormía—exceptuando,
claro, a JongIn, MinSeok y YiXing—, así que asumió que se trataba de uno de
ellos y finalmente se acercó. Si el otro sabía su nombre, significaba que al
menos hablaron un poco antes o después de tener sexo. Y KyungSoo se sentía más
cómodo hablando con él si era así.
Eso no quería decir que KyungSoo se sentía tan cómodo. Hablar era un poco más difícil que tener sexo, y
honestamente, era menos interesante.
“Hola.” Dijo mientras tomaba lugar en uno de los altos bancos junto a la
isla de la cocina, sin alzar demasiado la voz a pesar de que era posible que el
otro no le escuchara. El castaño parecía incapaz de dejar atrás su sorpresa y
demoró un poco para responder en un tono alto.
“¡Hola!”
Después de eso, el silencio—entre ellos, porque la música aún se
escuchaba fuerte y clara—les envolvió. KyungSoo no notó cuán rápido su atención
regresó a la pareja que había visto al entrar a la cocina. Una de las manos del
chico se había perdido entre su cuerpo y el de la chica. No necesitaba ser un
genio para saber dónde se encontraba, y tampoco era como si estuviera
particularmente interesado en saber. El problema era que, por alguna razón, el
calor comenzó a acumularse en su vientre ante la imagen. Debía ser el alcohol,
porque KyungSoo aún recordaba haberse quejado de una escena idéntica cuando
estaba en el sofá, esperando a que JongIn apareciera. (Y las personas seguían
sin ser chicos, ¿qué diablos—?)
“¡¿Sabes de quién es la fiesta?!” Honestamente, KyungSoo tuvo el impulso
de asestarle al chico un fuerte golpe para que dejara de gritar, pero no lo
hizo. Simplemente volvió su atención hacia él, tomándose su tiempo para
responder únicamente negando con la cabeza. El chico soltó un ‘ah’ en un tono
bajo y desvió la mirada. Sus gestos hablaban de una incomodidad que KyungSoo no
compartía.
Le vio rascarse la nuca, morder ligeramente su labio inferior. KyungSoo
pensó que era extraño cuánto le costaba reconocerle. Normalmente, con gestos característicos
como esos era más sencillo recordar el nombre de las personas con las que había
pasado la noche. Sobre todo si pasó el suficiente tiempo con él como para que
el otro supiera su nombre, se suponía que él tuvo la misma oportunidad para
almacenar al menos un poco de la información ajena en su mente.
O quizás solamente era difícil recordar en el momento porque no podía
concentrarse del todo en él, sabiendo que aquella pareja seguía a sus espaldas.
¿O por el alcohol?
“¿Estás solo?” El castaño cuestionó de repente. KyungSoo negó.
“Estoy contigo.”
El chico hizo una mueca. Era graciosa, pero KyungSoo no rió. Solo
continuó mirándole detenidamente; una parte de si intentando recordarle, y la
otra preguntándose si sería capaz de olvidar que JongIn le había llevado contra
su voluntad a su primera fiesta después de tres años evitándolas a favor de
deshacerse de la creciente erección encerrada dentro de sus jeans. ¿No sería
mejor aprovechar la presencia de este chico antes que olvidar el castigo de
JongIn solo para tener sexo con él?
El castaño lo intentó de nuevo,
después de unos minutos más de silencio. “¿Viniste con alguien?”
KyungSoo negó una vez más. Por un instante se cuestionó si valía la pena
decirle o no, pero que terminó haciéndolo de todas maneras. “Kai.” La mueca que
se formó esta vez en el rostro del chico fue una irritada. KyungSoo ladeó un
poco el rostro, curioso ante la instantánea reacción que la mención del moreno
había causado en él, y preguntó: “¿Dije algo malo?”
Cuando el castaño negó inmediatamente con la cabeza, KyungSoo levantó
ambas cejas en una expresión incrédula. Una risa nerviosa acompañó al gesto y
la respuesta llegó pausada. “Es que no me agrada. Y yo tampoco le agrado. Yo
diría que el odio es mutuo.”
Bingo.
El cerebro de KyungSoo no demoró en unir los puntos. Si este chico y Kai
se odiaban y KyungSoo necesitaba encontrar una forma de vengarse de él… No
había una mejor forma de hacer enojar a alguien que pensaba en sí mismo como su
perro guardián, que dormir con alguien a quien odiaba. (O básicamente a quien
no le tuviera confianza. O lo que era lo mismo: cualquier persona excepto
YiXing o MinSeok)
Volvió su mirada hacia el lugar donde la pareja estaba, pero ya no les
encontró ahí. Sus labios se curvaron para dar paso a una media sonrisa y
regresó su atención hacia el castaño, quien le miró confundido durante unos
cuantos segundos antes de que KyungSoo eliminara la distancia entre ellos a
través de un beso. Estático al inicio, pero que no demoró en tomar un ritmo
estable. Cuando el aire en sus pulmones comenzó a faltar, KyungSoo rompió el
contacto para bajar del banco, aferrándose al pecho de la camisa ajena y
tirando de esta para llevarle con él. En un abrir y cerrar de ojos, le tenía
atrapado entre su cuerpo y la isla; sus labios uniéndose nuevamente a los
ajenos mientras colocaba sus manos sobre
las mejillas del chico en un acto reflejo.
---
BaekHyun necesitaba aferrarse a algo sólido para asegurarse de que
estaba pisando la misma realidad en la que se había despertado por la mañana.
El aire se le acababa rápidamente, siendo absorbido por KyungSoo, quien
creó una distancia entre ambos otra vez después de unos minutos, al parecer
víctima de la falta de oxígeno también. BaekHyun no pudo evitar seguir sus
labios cuando estos estuvieron fuera de su alcance, pero las manos del menor le
mantenían en su lugar. Cuando KyungSoo volvió por más, delineando su labio
superior con la punta de su lengua antes de besarle de nuevo, BaekHyun despertó
del trance en el que estaba e invirtió sus posiciones en un abrir y cerrar de
ojos. El movimiento fue tan brusco e inesperado, que KyungSoo no pudo evitar
gemir cuando la cadera de BaekHyun rozó su entrepierna. El castaño no pudo
evitar gemir tampoco. La fricción era demasiado, si la añadía al hecho de que
era Do KyungSoo a quien hizo gemir y no a cualquier otra persona. BaekHyun no
demoró en introducir su lengua en la boca ajena una vez que sus labios
volvieron a unirse, y la dificultosa respiración del menor durante el contacto
no hacía más que enviar ondas de calor directo a su entrepierna.
En el momento en el que descendió una de sus manos—que hasta entonces se
encontraba aferrada al costado de KyungSoo—y tomó uno de los muslos ajenos para
levantarlo a la altura de su cadera, en busca de un ángulo que les permitiera
mayor fricción, el menor se tensó, y el beso se tornó estático por unos segundos.
Sintió las manos de KyungSoo posarse contra su pecho y el empujón que le siguió
le hizo trastabillar un poco.
KyungSoo se veía tan… apetecible, con los labios húmedos, rojos e
hinchados; la respiración agitada y la expresión irritada por alguna razón que
desconocía. Él seguramente se veía de la misma manera. La única diferencia era
que era obvio que su irritación se debía a la que KyungSoo le alejó, como si
hubiera hecho algo malo.
“No aquí.” KyungSoo aclaró, y BaekHyun entendió un poco del porqué lucía
ofendido. De todas formas, le miró con una expresión confundida por unos
segundos, antes de asentir enérgicamente y tomarle de la mano para sacarle de
la cocina. Sería casi imposible subir las escaleras, ‘casi’ siendo la palabra
clave. Así que caminó apegándose a las paredes lo más posible, evitando
acercarse a la multitud y jalando a KyungSoo con él. Cuando llegaron a la
planta alta, abrieron una, dos, tres puertas de habitaciones con parejas en el
interior. No sabía a dónde se dirigían, por aquello de que ninguno estuvo en
esa casa antes, pero al final—después de abrir unas puertas más—llegaron hasta
una habitación vacía.
Era pequeña y no muy lujosa, por lo que el término ‘habitación de
huéspedes’ cruzó veloz por la mente de KyungSoo, antes, claro, de ser jalado de
improvisto hacia el centro de la habitación, donde una cama doble se
encontraba.
BaekHyun se sentó al borde del colchón, esbozando una media sonrisa
mientras colocaba sus manos sobre la cintura de KyungSoo, y le atrajo más hacia
sí, no tan bruscamente como lo hizo antes. KyungSoo se sentó en su regazo,
encajando perfectamente como si ambos hubieran estado en esa misma situación
millones de veces antes.
(¿Quizás KyungSoo practicó con otras personas?)
Con las rodillas a cada lado de las caderas del castaño, KyungSoo
procedió a posar sus manos sobre parte del cuello ajeno. Sus pulgares apenas
rozando la línea de su mandíbula y sus dedos enredándose fácilmente entre las
cortas hebras en la nuca de BaekHyun. Sus labios volvieron a encontrarse como
si fueran imanes, iniciando un beso idéntico al que KyungSoo había roto en la
cocina. La humedad de la boca del castaño, la calidez en su interior y la forma
en la que su lengua exploraba cada rincón de la suya hacía que la piel de
KyungSoo se erizara. Se sentía un tanto incómodo por la intimidad del contacto,
y es que había pasado un tiempo considerable desde que le habían besado de esa
manera. Últimamente, los besos eran lo menos importante para los chicos con los
que pasaba la noche.
Tomando en cuenta que en la cocina ocurrió exactamente lo mismo,
KyungSoo se preguntaba por qué era tan difícil recordar al chico. Ese tipo de
besos seguro eran difíciles de olvidar.
---
BaekHyun se relamió los labios, entregando toda su atención a la imagen
frente a él. Dos de sus dedos siendo desapareciendo hacia el interior de
KyungSoo, quien mantenía las piernas separadas y flexionadas, apoyando uno de
sus pies al borde y el otro sobre uno de los hombros de BaekHyun. La presión
alrededor de sus dedos era incómoda, pero podía soportarla. Tenía que hacerlo;
lo último que quería era lastimar al KyungSoo y, desafortunadamente, el
lubricante no era algo que mágicamente aparecía cuando era necesario.
"Deja de mirar" BaekHyun subió la mirada, encontrándose con el
gesto irritado del de cabello oscuro. Sonrió mientras negaba con la cabeza como
respuesta y no desvío la mirada sino hasta que la expresión de KyungSoo se
rindió y se desplomó una vez más sobre el colchón.
"Idiota." Le escuchó murmurar, y volvió sus ojos hacia la
entrada del menor. Recibió un obsequio por parte de KyungSoo poco después, en
la forma de un gemido ahogado, cuando flexionó sus dedos en su interior. Lo
hacía de forma lenta, decidido a tomarse el tiempo que fuera necesario para
preparar al menor, a pesar de que su miembro comenzaba a doler. Desde que
llegaron a la habitación, no le había prestado la más mínima atención a su
propia erección, concentrándose por completo en besar y tocar cada centímetro
de la piel de KyungSoo una vez que las prendas que les cubrían quedaron
descartadas por el suelo.
Justo cuando estaba por introducir un tercer dedo, el menor le empujó
con el pie que mantenía sobre su hombro, gruñendo cuando los dedos ajenos le
abandonaron. BaekHyun le miró desde el suelo con una expresión consternada y
KyungSoo, apoyándose sobre sus codos, rodó los ojos. “Deja de jugar.” Fue lo
único que ofreció como explicación, y a BaekHyun le tomó más tiempo convencerse
de que no estaba soñando que subir a la cama y posicionarse entre las piernas
de KyungSoo. Verle entrecerrar los ojos y morderse el labio inferior para
evitar que algún sonido escapara una vez que BaekHyun entró en él, era una
memoria que quería conservar en su mente en esta y la próxima vida.
---
KyungSoo no podía entender porqué no le recordaba.
Las caricias que recibió del parte del castaño durante toda la noche;
antes, durante y después de tener sexo eran tan dedicadas, que olvidarlas no
era siquiera una opción. A pesar de que era obvio que era capaz de explotar en
cualquier momento, el chico estuvo dispuesto a atravesar todo el proceso para
prepararle antes de introducirse en él, e incluso cuando le orilló a hacerlo
antes de que estuviera listo, las estocadas no dejaron de ser cuidadosas sino
hasta que él le pidió que se moviera más rápido. De todos modos, aunque
encontraba totalmente irritante y extraño el hecho de que le tratase como si
fuera a romperse bajo su cuerpo, el castaño era sorprendentemente bueno en la
cama.
La manera en la que se movía, incluso cuando seguía un ritmo lento, era…
precisa. Una vez que comenzó a ir más rápido, KyungSoo no podía ni siquiera
respirar. Sentía que se quedaba sin aire y entre gemidos y besos, le era
imposible jalar más aire del que necesitaba para continuar. Cuando se corrió,
se sintió como si fuera a caer por el borde de un precipicio. No pudo enfocar
la mirada sino hasta después, cuando el otro, que había colapsado sobre él y no
se movió por un largo rato, finalmente se recostó a su lado. Cuando le envolvió
entre sus brazos, apretándole un poco contra sí, KyungSoo se sintió como si
estuviera hecho de trapo. Era desagradable ser abrazado, con la capa de sudor
que cubría ambos cuerpos y el hecho de que KyungSoo se había corrido sobre su
propio abdomen; pero decidió ignorarlo.
“¿Cuál es tu nombre?” Cuestionó cuando no soportó más la duda, y sintió
el pecho del otro vibrar contra el suyo; su risa bailando contra sus oídos por
un tiempo breve antes de que la respuesta llegara.
“Byun BaekHyun.”
Esa noche, Cupido arregló las pequeñas fallas que tuvo en la biblioteca.
---
Al final,
resultó que la razón por la que KyungSoo no le recordaba, era porque nunca
antes había dormido con él, y no por el alcohol ni porque su memoria estuviera
mal.
Lo supo al día
siguiente, al despertarse entre sus brazos. En el momento en el que logró
liberarse del abrazo y alejarse lo suficiente como para mirarle de forma
apropiada.
“El chico de la
biblioteca.” Murmuró mientras fruncía ligeramente el ceño.
El estúpido
chico de la biblioteca al que había sacado de su lugar. El estúpido, muy, muy
estúpido chico de la biblioteca le había hecho sentir que el mundo se derrumbaba
a sus pies al correrse.
Le vio moverse
incómodo entre las sábanas, y se preguntó si podría ser capaz de vivir con ello
en cuanto notó lo estúpido que BaekHyun lucía mientras dormía; con la sábana
adherida a su mejilla, probablemente gracias a la saliva que había derramado
durante la noche.
Tres semanas
después, habían tenido sexo en cada rincón del departamento de KyungSoo y en
unos cuantos sitios aislados del colegio, y la duda había desaparecido casi por
completo.
Kai estaba
enojado—estaba furioso—, pero a KyungSoo no podía importarle menos. Después de
todo, ese era el propósito de haber dormido con BaekHyun en la fiesta. Además,
BaekHyun se encargaba de sacar cualquier cosa de su mente—que no tuviera que
ver con él—cada vez que se encontraban, y aunque era irritante tenerle en su
departamento todos los días por más tiempo del que creía necesario, el sexo era
lo suficientemente bueno como para soportarle. Su madre no estaba muy contenta
con la presencia de BaekHyun en el departamento, así que regresó a Beijing poco
después de que KyungSoo comenzara a llevarle después del colegio. Esa era otra
ventaja de tener a Byun BaekHyun a su lado.
Y BaekHyun…
“¿Qué?” KyungSoo
frunció el ceño al preguntar, aunque no apartó la vista de su libro. BaekHyun
sabía que no le agradaba que le mirara por demasiado tiempo, pero no podía
evitarlo. Estar con él en la biblioteca le traía recuerdos de la primera vez
que hablaron, seis meses atrás, y era imposible no mirarle mientras hacía
comparaciones entre el pasado y el presente.
Recordaba lo
difícil que fue lograr convencerle de tomar lo que tenían como una relación
seria y no simplemente sexo, y haberlo logrado después de dos meses de insistir
e insistir. Recordaba todos los golpes que recibió por parte de KyungSoo cada
vez que hacía algo que le disgustaba o le incomodaba, porque empezó sin
conocerle en lo absoluto, siguiendo una imagen mental de él que era totalmente
errónea. Recordaba haberse sentido herido, cuando KyungSoo le pidió que parara
de luchar contra todos los rumores que le perseguían, porque al menos el
noventa por ciento de ellos era cierto, y la manera sutil en la que el menor le
subió los ánimos, haciéndole saber sin utilizar palabras que todo eso se había
acabado.
Miraba la
biblioteca, y recordaba cómo KyungSoo le había tirado al suelo solamente para
quedarse con su lugar (y el día que KyungSoo reveló que lo hizo porque estaba
en el lugar que él siempre ocupaba cuando iba a leer); luego bajaba la mirada,
y se encontraba con sus dedos entrelazados a los del menor.
“Nada.” Murmuró,
esbozando una leve sonrisa al dirigir una breve mirada más al rostro de KyungSoo,
quien parecía sumergido en lo que leía una vez más. “Te amo.” Decía, y el
asentimiento que recibía como respuesta le recordaba que si, habían pasado por
muchas cosas juntos esos seis meses, pero aún les quedaba demasiado camino por
recorrer.
Etiquetas: BaekSoo, EXO, OneShot |
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![]() Ghei~ I'M A: XiuHan, TaoRis, KaiChen, KangMin, XiuHun, BaDeul, JongTae, HimLo, SeTao, KaiTao, XiuKai, HyukMin, YeHyuk, ChanKai SHIPPER (la lista puede aumentar, son las que recuerdo por ahora lol)GIVE ME YOUR WORDS;
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