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Stahp luck, chapter eighteen
domingo, 1 de diciembre de 2013 16:09 1 comments
18. Don't get too close, it's dark inside (It's where my demons hide, it's where my demons hide)
KaiChen
JongIn abrió los ojos tras
removerse entre lo que reconoció como cobijas y parpadear unas cuantas. Intentó
enfocar la vista hasta que esta recuperó la nitidez. Mareos le invadieron cuando
intentó reconocer el lugar en el que se encontraba y cómo llegó ahí. Mirar en
todas las direcciones, no le ayudó mucho y la jaqueca que le asaltó tan pronto
como recuperó la conciencia se hacía más clara con cada movimiento. Al final,
JongIn decidió quedarse quieto.
Lo primero que notó de la
habitación en la que se encontraba, fue el color poco familiar que adornaba los
muros. En lugar de hallar el color azul claro que había elegido junto con
KyungSoo para pintar los muros de su propia habitación, un tono oscuro (aunque aún
azul) le sonreía. Las náuseas no demoraron en llegar.
JongIn no estaba seguro de que
notar que estaba en un lugar que no conocía fuera la causa. Sabía lo que el
dolor intenso en su cabeza y sentir que tenía un desierto por boca significaba.
Sin embargo, en ese momento parecía más sencillo culpar al color que cubría las
cuatro paredes que le rodeaban, que a la resaca.
Lo siguiente que capturó su
atención cuando salió de su ensimismamiento fue la gran ventana que se
encontraba al costado de la habitación. Estaba cubierta por el oscuro material de
las cortinas. Notó cómo estas lograban bloquear gran parte de la luz del sol
que intentaba colarse por cada pequeño rincón que podía con el fin de iluminar
el lugar; cómo la imagen contrastaba con la que le saludaba cada mañana una vez
que dirigía su mirada hacia un costado, justo como lo había hecho ahora. Aquella
en la que la pequeña ventana en su habitación le deseaba un buen día, dejándole
apreciar la luz del sol a través del claro color y delgada tela que pudo
encontrar cuando decidió esconder la ventana detrás de una cortina. JongIn
siempre había tenido levantarse por las mañanas, y KyungSoo le había convencido
de cambiar su habitación para hacerlo más fácil al mudarse con él. JongIn aceptó
sin problemas, a pesar de que aún extrañaba los cinco (¿diez, veinte, treinta?)
minutos de descaso extra que las oscuras cortinas de antes le brindaban.
Cuando se percató de que una
vez más se distrajo, JongIn dejó escapar un largo suspiro. Pensó en que sería
más fácil preguntarle a KyungSoo si sabía algo, y coló su diestra por debajo de
las cobijas para alcanzar su móvil.
Los ojos de JongIn se abrieron
de par en par una vez que se percató de lo que sucedía. Aceptar el hecho de que
no estaba en su departamento era muy, muy diferente descubrir que, además de
eso, estaba desnudo. Desnudo en la cama de alguien que no conocía. Porque era
claro que nunca había estado en aquella
habitación, y no tenía que ser un genio para unir los puntos.
Sintió el dolor de cabeza
aumentar tanto como las náuseas y el deseo de correr lo más lejos de ese sitio
como le fuera posible. Fingir que aún seguía dormido, atrapado en una
pesadilla. No había espejos cerca, pero podía sentirse palidecer.
JongIn estaba asustado y
desnudo, inmóvil sobre una cama que no era suya, ni de KyungSoo, en un lugar en
el que jamás había estado antes y con un dolor de cabeza que evitaba que
recordara como había llegado allí y con quien. Sabía que había alguien más en
la cama pero temía averiguar quién era, así que se mantuvo estático por un momento,
intentando procesar lo que tenía frente a sus ojos.
No era la primera vez que se
encontraba en una situación como esa, pero era definitivamente la última en la
que quería estar. De todos modos, no era como si hubiera estado atrapado tantas
veces en el mismo cuadro.
"Tao." Murmuro,
sintiendo una sonrisa crecer lentamente en su rostro ante la idea. Era Tao,
¿verdad?
El único defecto en su breve
teoría era que, a pesar de que Chanyeol se lo había prohibido, JongIn había
pasado más de una noche en la habitación de ZiTao. Y la habitación en la que se
encontraba, definitivamente no era la suya.
Sin hacer más esfuerzos por recordar
la noche anterior, JongIn se levantó lentamente de la cama, desenredándose de
las sábanas del mismo modo para poder ir en busca de su ropa, sin hacer el más
mínimo sonido para no despertar a quien fuera que se encontrara aún dormido en
la cama. Evitar acercarse al lugar que ocupaba aquella persona con el propósito
de no disturbar su sueño no fue muy difícil, debido a que su ropa estaba esparcida
por el suelo en lugar de la cama (y su camisa estaba sobre la televisión).
Después de vestirse, JongIn tomó su móvil, el cual se había mantenido a salvo
en uno de los bolsillos traseros de su pantalón, y envió un par de mensajes de
texto mientras salía de la desconocida habitación apresuradamente, dirigiendo
una última mirada hacia la persona que se encontraba tendida en la cama. JongIn
no pudo ver su rostro con claridad a causa de las sábanas, pero era seguro que
se trataba de un chico.
Los mensajes de texto eran
para KyungSoo y BaekHyun. En ese momento no se sintió lo suficientemente
valiente para contestar a los múltiples mensajes de texto que ZiTao al parecer
le envió el día anterior; estaban atascados en la bandeja de entrada junto a
los de KyungSoo y BaekHyun. La sola idea de responder después de lo que
probablemente hizo esa noche hacía que las náuseas le atacaran y no se daría el
lujo de vomitar en una casa en la que nunca había estado o aún peor, en la
calle. Al salir del lugar, lo único en lo que podía pensar, era en ZiTao. En ZiTao
y en lo mucho que le lastimaría si alguna vez se enteraba de lo que había
sucedido esa noche. Sinceramente, JongIn deseaba no recuperar ni un solo
recuerdo perdido... Al menos de esa manera, no tendría que mentir o esconder
absolutamente nada.
To: Dyo
Estoy de camino a casa, estoy bien, no te preocupes hyung.
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To: Baekon
No estoy muerto, dile a Tao que todo está bien.
Una parte de él, se negaba a
creer que había dormido con alguien a pesar de haber despertado desnudo en una casa en la que jamás
había estado antes, junto a un desconocido.
From: Baekon
¿Porqué no le dices tú?, ¿sabes lo preocupado que está?, si no vienes a
hablar conmigo en cinco minutos le diré a Chanyeol que pasaste la noche en su
departamento. CINCO. MINUTOS. JONGIN.
BaekHyun no dejó de fruncir el
ceño desde el momento en el que JongIn llegó a su casa. Le estuvo esperando por
más de media hora. Su madre insistió en que debía
hacer algo por él, cuando BaekHyun ignoró por completo la apariencia
enfermiza que el menor lucía y su enojo aumentó con rapidez inhumana mientras
buscaba aspirinas para aliviar el dolor de cabeza que JongIn ni siquiera tuvo
que mencionar para que BaekHyun supiera que sufría.
La resaca era obvia y lo único
que el más bajo quería hacer era asestarle un buen golpe en la cabeza. Había
pasado una noche larga entre mensajes de texto y llamadas desesperadas de ZiTao
y era completamente irritante saber que JongIn había pasado una mejor noche que
él.
JongIn no podía hacer más que
mirarle y respirar profundamente, intentando mantener la boca cerrada por el
mayor tiempo posible.
“Te dije cinco minutos.” El
tono de BaekHyun, como cada vez que hablaba con el menor, era el más afilado
que podía formular.
JongIn no se veía muy bien,
pero BaekHyun no podía estar menos interesado por su bienestar en ese instante.
Sin importar cuántas veces le repitiera a ZiTao que aún no era tiempo de dejar
el pasado atrás y que debía seguir intentando volver con él; por más que el
castaño se esforzara por complacer a KyungSoo al intentar llevarse mejor con el
chico, BaekHyun seguía sin sentir aprecio sincero por él.
“Hyung, estaba algo alejado de
aquí… y corrí, un poco. Luego vomité en un depósito de basura en el camino y
preferí arriesgarme con lo de Chanyeol antes de tener que repetir el proceso.” El
castaño simplemente mostró un gesto de disgusto antes de recuperar la expresión
enojada de antes y JongIn suspiró.
Era tiempo de buscar excusas
creíbles, antes de que el mayor pidiera explicaciones y no tuviera más opción
que contarle acerca del chico con quien probablemente se enrolló la noche
anterior.
“Chen.”
“JongDae.”
“Chen.”
“JongDae,” la mente nublada del más bajo no le permitía procesar lo que
estaba sucediendo. Un momento atrás se encontraba platicando en la barra del
bar mientras bebía la ‘única’ cerveza que se había permitido beber esa noche, y
al siguiente se encontraba apresado entre la suave superficie de algo que no
podía reconocer y el calor de otro cuerpo. “JongDae,” volvió a escuchar, y sin
tener que enfocar la mirada en el rostro del contrario, el castaño supo de
quien se trataba. Esa voz había estado en su mente desde la primera vez que la
había escuchado y era incapaz de no reconocerla.
“Kai.”
Recordaba haber sentido el aire escapando de su interior al sentir su
cubierta entrepierna rozar con la ajena y sentirse desorientado también.
Hubo otro roce y JongDae sintió que olvidaría incluso lo que estaba
sucediendo en ese instante. Los labios de Kai se apartaron de los suyos para
trazar un camino de besos húmedos que terminaba justo en la unión de su cuello
y hombro y el castaño dejó que sus sentidos explotaran en la forma de un gemido.
Sus manos se dirigieron a la espalda ajena en un intento por acercar aún más el
cuerpo de Kai, si es que era posible…Y después de eso, nada.
Al despertarse, la habitación estaba vacía. No había rastros de Kai, ni
de JunMyeon, ni de nada más… o al menos nada que se moviera, o respirara, o le
regresara al menos un poco de la dignidad que tanto le había costado recuperar
y que sentía que había perdido solamente tras una noche.
En su habitación, no había nada más que una cazadora negra que no le
pertenecía.
“Chen.”
El castaño dio un respingo por
la sorpresa, subiendo la mirada solamente para encontrarse con la preocupada
expresión de Kris. Después de haberse dado una larga (muy larga) ducha, decidió
que lo mejor sería pasar el menor tiempo posible en casa. De todas maneras
tenía que ir por Soul a casa de MinSeok, y debido a que el café de Kris no
estaba muy alejado del lugar en el que vivía, decidió aprovechar el descuento
que tenía como empleado y desayunar ahí. Al final solamente pidió un capuchino,
ya que no le apetecía siquiera mirar un pastelillo. El hecho de que las resacas
no le afectaran como antes, aparentemente no quería decir que las náuseas
desaparecerían.
“¿Estás bien?”
“Si,” dudó… Kris parecía
realmente preocupado y JongDae estaba acostumbrado a contarle prácticamente
todo; a excepción de su pasado. “Si, bien.” Terminó por afirmar. No es el momento, pensó. Quizás Kai no
era parte de su pasado, pero le había hecho sentir como si hubiera regresado en
el tiempo cuando se despertó solo en
su habitación. El chico no le llamó. Ni siquiera envió un mensaje de texto como
señal de que estaba interesado en él.
JongDae no quería volver a
sentirse tan solo; tan perdido…
Kris podía ver fácilmente que
el castaño mentía. Estaba preocupado, si, pero nunca había sido del tipo de
persona que busca la información como si se tratara de una misión que tenía que
cumplir sí o sí; así que después de unos cuantos minutos mirando la expresión
ausente del menor, simplemente asintió, extendiendo su diestra para despeinar
el cabello ajeno y le dedicó una pequeña sonrisa. “Está bien, entonces disfruta
tu café. Estoy algo ocupado, así que te veo mañana.” Chen asintió un par de
veces como respuesta y el mayor se alejó, no sin antes dedicarle una última
mirada, quizás en un intento por descifrar lo que le sucedía sin tener que preguntarle
y fallando.
JongDae frunció el ceño.
No podía seguir actuando de
esa manera solamente porque Kai le había dejado. Había pasado por demasiado
como para actuar de una manera tan tonta por un solo chico.
Sin pensarlo demasiado, sacó
su móvil de su bolsillo, dejando el café abandonado por un par de minutos para
enviar un mensaje de texto. JongDae sabía que probablemente era estúpido
hacerlo, pero aún así, quería saber lo que el chico tenía que decir acerca de
lo que había sucedido… si por alguna razón se dignaba a contestar.
To: Kai
¿Cómo estás?
JongIn permaneció quieto por
unos momentos, mirando la pantalla de su móvil con una expresión ausente en el
rostro. Era JongDae. JongDae preguntando cómo estaba sin razón aparente. Por un
breve momento, JongIn se preguntó si era posible que el otro planeara pedirle
algún favor con respecto al cachorro que había comprado, pero considerando que
había enviado el mensaje de texto unas horas atrás y que parecía no tener mucha
prisa por una respuesta, supuso que había enviado aquello por genuino interés.
El moreno no pudo evitar
esbozar una amplia sonrisa, olvidando por un momento el ligero dolor de cabeza
que aún le molestaba debido a la resaca. Además de KyungSoo, ZiTao y YiXing, no
mucha gente solía preocuparse demasiado por él, así que apreciaba el hecho de
que el castaño lo hiciera… aunque aquello probablemente tenía algo que ver con
aquel beso que le había dado en el club.
JongIn suspiró, borrando la
sonrisa de su rostro. Decidió no pensar en el hecho de que, si cerraba los
ojos, aún podía sentir los labios de JongDae moverse contra los suyos y se
dispuso a responder al mensaje de texto.
Lo de la noche anterior fue la
segunda vez que hizo algo tan imprudente en los últimos seis meses. La segunda
vez que deseaba con todas sus fuerzas que ZiTao no se enterara.
From: JongDae
Bien… solo me duele un poco la cabeza. ¿Y tú?
Del otro lado, JongDae se
mordía ligeramente el labio mientras caminaba a casa a paso lento, esperando a
que Soul volviera a caminar cada vez que el cachorro se distraía y se quedaba
rezagado. Quería preguntarle por qué se había ido sin antes despertarle; por
qué no dejo al menos una nota para despedirse, pero sabía que no era algo que
quería averiguar a través de mensajes de texto, donde no podía observarle y
determinar si el chico estaba realmente interesado en conocerle o solo le
consideraba cosa de una noche.
JongDae suspiró, frustrado. Era
más fácil cuando no se preocupaba por sí mismo y no le interesaba quién dormía
con él y porqué.
Al final, tecleó una respuesta
casual y volvió su atención hacia Soul, riendo por lo bajo cuando le vio
recostado a sus pies. En lugar de tirar de la correa para hacerle poner de pie,
prefirió llevarle en brazos por el resto del camino.
To: Kai
Ah, espero que te deje de doler pronto, yo estoy bien, gracias por
preguntar.
“¿E-estás bien?” Tragándose el dolor que no podía liberar al aferrarse
a los hombros de Kai, JongDae asintió, apretando los dientes. Dolía, y no
estaba lo suficientemente ebrio como para no notarlo. El alcohol escapaba de su
cuerpo en forma de pequeñas gotas de sudor y sus sentidos parecían haber
despertado. La noción de espacio y tiempo aún no regresaban.
Kai se inclinó para atrapar sus labios en un beso suave, aunque torpe.
JongDae encontraba difícil el relajarse, pero lo intentaba.
Ahora que estaba sobrio, el
dolor que le acechaba era diferente. Éste no mutaba y desaparecía, sino que se
aferraba cada vez con mayor fuerza a su pecho.
Mientras hacía lo posible por
evitar que Soul cayera y abrir la puerta de su hogar al mismo tiempo, el
castaño volvió a suspirar. Sintió su móvil vibrar desde el bolsillo de su
pantalón y se detuvo por un par de segundos antes de volver a lo que hacía.
Pensó en el dolor y en Kai; en
las dudas y el miedo que conocerle hizo brotar en su interior. Pensó “al diablo” y entró a casa.
Kai respondió al mensaje de
texto y pensaba tomar eso como una señal de que, después de todo ese tiempo
estando solo, era hora de que alguien llegara a su vida para quedarse.
Etiquetas: EXO |
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