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14. SuTao
martes, 1 de octubre de 2013 0:08 0 comments
Título: 14. SuTao
Autor: Minsuck
Pareja: Tao/Suho
Word count:
1,142 w
Rating: T
Género: angst
Resumen: “Sólo espero que papá no se enoje
conmigo otra vez.”
Advertencias: Violencia, no gráfica, pero aún así violencia.
n/a: debido a que fue lo único que pude hacer (porque tuve un bloqueo horrible
;;) y que a la persona que pidió el drabble le gustó, decidí poner angst,
aunque he dicho millones de veces que no lo haría ;; lo siento~~
No era la primera
vez que JunMyeon despertaba alarmado a las tres de la mañana al escuchar
desesperados golpes a la puerta de su departamento. No era la primera vez que
la vista que recibía al atender al llamado era la de un ZiTao que no dejaba de
llorar, casi cayéndole encima debido a que la única manera en la que se
mantenía en pie era dejando su peso recaer
sobre la puerta.
No era la primera
vez que JunMyeon se desvelaba intentando convencerle de ir a un hospital en
lugar de esconderse en su departamento, mientras hacía lo posible por limpiar
la sangre que se había secado en algunos lugares de su rostro y evitaba hacer
contacto con los moratones que se coloreaban la mayor parte de su cuerpo.
No era la primera vez
en la que le prometía no decir una sola palabra sobre lo que su padre le había
hecho, mordiéndose el labio inferior para mantener la rabia en su interior…
pero sin duda, era la última que dejaría la historia repetirse una vez que ZiTao
se recuperara.
Era una promesa que
se hizo mientras secaba las lágrimas que resbalaban por las mejillas del menor,
que al inicio fueron de gran ayuda para deshacerse de los rastros de sangre que
ensuciaban su rostro, y que se negaba rotundamente a romper.
La primera vez, fue
solamente un golpe. ZiTao llegó al colegio con una notable marca de un tono
oscuro en la mejilla izquierda, encogiendo los hombros en un intento por
quitarle importancia a la situación cuando ChanYeol le preguntó lo que le había
pasado. JunMyeon fue el único al que quiso contarle, cuando los demás chicos se
habían ido a casa. Tao dijo que su padre no dejó de disculparse por el resto
del día, y que en realidad había sido culpa suya, por desobedecerle.
JunMyeon frunció
ligeramente el entrecejo, preguntándose qué había hecho ZiTao para hacer enojar
tanto a su padre. Esperaba jamás hacer lo mismo con el suyo, porque el moratón
parecía doloroso.
Por un momento,
pensó en que quizás era porque el señor Huang estaba pasando un mal momento…
pero al final decidió que no; esa no podría ser la razón, porque ZiTao tendría
que estar tan triste como él por el fallecimiento de su madre, pero no se
atrevería a golpear a alguien por ello, ¿no?
La segunda vez, fue
solamente dos semanas después. El moratón en la mejilla del menor aún no se
desvanecía, y ahora tenía un par de compañeros nuevos. JunMyeon podía ver
claramente la forma de las los dedos del padre de Tao alrededor de sus brazos,
como si hubiera intentado cerrarlas hasta sentir los huesos debajo de sus
dígitos. JunMyeon aún recordaba la pequeña sonrisa que Tao le había dedicado
cuando, sin poder evitarlo, sus dedos trazaron las marcas en su piel con
suavidad. Se veían dolorosas, como la de su mejilla se veía dos semanas atrás,
pero la sonrisa de Tao parecía decir “no es nada”, y JunMyeon confiaba en él.
Quizás su padre
estaba teniendo un poco de problemas al controlar la fuerza en sus acciones, o
la piel de ZiTao se volvía más delicada día con día.
La tercera vez
sucedió cuando no quedaba rastro alguno de que las primeras dos veces habían
existido. Esa vez ZiTao llegó con el labio inferior partido y JunMyeon comenzó
a pensar que algo extraño sucedía. Tao no sería capaz de hacer enojar a nadie tantas
veces ahora, si jamás lo había hecho cuando antes, cuando su madre aún estaba
viva.
La cuarta, la
quinta y la sexta vez se hicieron aparentes en el transcurso de una misma
semana. El lunes en la forma de un nuevo moratón en la mejilla; la misma de la
primera vez. El miércoles ZiTao llegó con un ojo morado, intentando de nueva
cuenta quitarle importancia al asunto, pero fallando. El viernes, Tao dijo que
se había torcido el tobillo al salir de casa. (Y JunMyeon solo comenzaría a
contar esa vez como la número seis en el futuro)
JunMyeon comenzó a
escuchar rumores acerca de lo que sucedía con Tao y su padre ese mismo día,
pero decidió ignorarlos al escuchar uno en particular. Porque era imposible que
el señor Huang le culpara por el accidente que su madre había tenido solamente
porque aquel día, Tao necesitaba un nuevo cuaderno para la clase de historia,
¿cierto?
El señor Huang no
sería capaz de golpear a ZiTao en un intento por castigarle por algo que no
había hecho, ¿verdad?
Después de eso, los
intervalos entre cada golpe se acortaban más y más. Las heridas parecían cada
vez más graves, más numerosas.
En ese entonces,
JunMyeon ya no vivía más con sus padres, pero juraba que podía escuchar la
preocupación en la voz de su madre cuando le contaba acerca de la situación de
Tao a través de llamadas telefónicas.
JunMyeon dejó de
contar al llegar a diez, y luego, ZiTao comenzó a faltar demasiado al colegio,
a veces por semanas enteras, y JunMyeon decidió que era hora de reunir todos
los datos que estaban a su alcance e investigar un poco lo que las señales podrían
significar; de darle a la situación que Tao vivía el nombre que esperó nunca
tener que utilizar.
Dos semanas después,
JunMyeon encontró a Tao recostado en el suelo de la entrada de su departamento,
con la ceja y el labio inferior rotos; moratones cubriendo la mayor parte de su
cuerpo y sucio, como si hubiera estado rodando sobre tierra húmeda.
Ese día, al
despertar y encontrarse en la cama del mayor, Tao solamente no dejó de llorar
sino hasta que volvió a quedarse dormido.
No dijo nada acerca
de su padre, pero JunMyeon no necesitaba que lo hiciera para saber lo que había
sucedido.
“No le digas a nadie,” fue lo único que el menor le dijo antes de
abandonar su departamento dos días después.
Durante bastante
tiempo, esa fue la rutina en la que ambos estuvieron atrapados… pero era hora
de escapar.
JunMyeon cumpliría
la promesa. Nadie tenía que saber acerca de las golpizas que Tao recibía, pero
era tiempo de detenerlas, antes de que los moratones en el abdomen del menor se
convirtieran en costillas rotas y órganos vitales demasiado dañados como para
permitirle reconstruir su vida, lejos del padre que alguna vez tuvo como
prioridad el protegerle, y no castigarle por algo que jamás había sido culpa
suya.
Así que esta vez,
cuando el menor decidió que era hora de regresar a casa, JunMyeon le detuvo.
Tao le miró con pánico al sentir sus dedos cerrarse alrededor de su muñeca con
firmeza, así que JunMyeon le soltó enseguida, dejando escapar un exhausto
suspiro antes de hablar, “No quiero que vuelvas a casa.”
Tao solo asintió
con ligereza.
“Sólo espero que
papá no se enoje conmigo otra vez.”
Etiquetas: Drabble, EXO, SuTao |
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